Dragon Age es una serie de juegos de rol de fantasía de tres partes (hasta ahora) con una narrativa, diálogos y actuaciones extraordinariamente excelentes. Es un ejemplo sobresaliente de los videojuegos como forma de arte, dándole a las novelas de fantasía una buena competencia en cuanto a la construcción de su mundo virtual, el desarrollo de sus personajes, cambios abruptos en la trama y (sí) romance. También es, sin lugar a dudas, la serie de videojuegos más bi de todos los tiempos, por lo que me sorprendió descubrir que nadie había escrito una Escala del Unicornio sobre esta serie. Enserio, los gamers de Bi.org tienen que actualizarse. En cualquier caso, en cuanto me enteré de esto, aproveché la oportunidad para corregir este enorme descuido.
Antes de comenzar, puedes echarle un vistazo a esta explicación de cómo funciona el sistema de clasificación de la Escala Unicornio si eres nuevo en la columna.
Lo que me gustó:
Cada uno de los tres juegos cuenta la historia completa de un protagonista diferente y los tres son muy bi. El jugador puede romancear/seducir a varios personajes masculinos y femeninos en los tres juegos, independientemente del género del protagonista. La primera entrega, Dragon Age: Origins (2009), sigue el viaje de uno de los Guardas Grises, quién es parte de una orden secreta de soldados de élite en peligro. La segunda entrega (Dragon Age II, 2011) sigue a Hawke, un refugiado de la guerra que se ve envuelto en las intrigas políticas de la gran ciudad. Y la tercera entrega (Dragon Age: Inquisition, 2014) sigue a el Inquisidor, una persona corriente convertido en líder religioso por un destino milagroso.

La lista de personajes bi de los juegos de Dragon Age incluye no solo a los tres protagonistas, sino también a un impresionante elenco de coprotagonistas: la devota barda Leliana, el hedonista asesino Zevran, el problemático desertor Anders, el esclavo fugitivo Fenris, la capitana pirata Isabela, el mago de sangre Merrill, la brillante diplomática Josephine y el espía qunari Toro de Hierro (al que debo mencionar que su voz es nada menos que la de Freddy Prinze Jr). Cabe destacar que la serie también cuenta con un montón de personajes heterosexuales y homosexuales que sólo pueden ser seducidos por un protagonista de uno u otro sexo, lo que hace que la representación bi de Dragon Age sea aún más realista y significativa. También significa que la experiencia de un jugador bi se enriquece aún más al tener relaciones con varios coprotagonistas monosexuales (heterosexuales: Morrigan, Alistair, Sebastian, Casandra, Blackwall, Cullen, Solace; y gays: Dorian, Sera).

Una cosa sería que los diseñadores del juego se limitaran a dejar que el jugador se enamore de todo el mundo por un deseo simple de hacer realidad sus fantasías privadas. Pero en una serie tan rica, eso no es suficiente. Estos son personajes bien desarrollados y con profundidad, con sus propias historias (y orientaciones) completas. Como en una buena novela, parecen personas reales, así que la inclusión de la bisexualidad supone una auténtica representación en una de las series de videojuegos más premiadas de todos los tiempos. Si a esto le añadimos el hecho de que los tres juegos se pueden jugar tanto desde la perspectiva masculina como femenina, lo que abre nuevas vías de romance en cada ocasión, no es de extrañar que los fans describan en broma a (¿o en serio?) Dragon Age como algo parecido a una novela romántica bi interactiva. Afortunadamente, también hay un humor encantador en el enfoque romántico de la serie que evita que se vuelva demasiado… rara. Al fin y al cabo, no deja de ser un videojuego. Esta escena es un buen ejemplo de ello (y, por cierto, cuenta con no menos que con cinco personajes bi).
Lo que no me gustó:
En cuanto a la representación bi, hay poco de lo que quejarse. Los personajes individuales, si fueran la única representación bi de la serie, podrían calificarse como “problemáticos” por muchas razones. Por ejemplo, el hedonismo de Zevran sería susceptible de ser acusado de reforzar el estereotipo de que las personas bi son codiciosas o promiscuas. Pero luego está Casandra, que, aunque es bi, es orgullosa y monógama. El poliamor y el entusiasmo por el BDSM de Toro de Hierro también podrían considerarse un refuerzo de los estereotipos de las personas bi — salvo que también está la muy tierna y monógama Josephine. Para que no nos preocupemos de que todos los hombres sean retratados como maníacos enloquecidos por el sexo y las mujeres como delicadas y normales, tenemos a la muy pervertida y no monógama Isabela para desmentir eso. En resumen, todos los personajes de la serie (incluidos los heterosexuales y los homosexuales) son humanos complejos e imperfectos (elfos, enanos, etc.). Los personajes bi reciben el mismo trato que el resto, ya que en eso consiste la verdadera igualdad, ¿no?
La calificación:
Si pudiera, le daría a la serie Dragon Age cinco unicornios (pero, por desgracia, cuatro es el máximo disponible). Por supuesto, la verdad es que los tres juegos son, como los personajes representados en ellos, imperfectos. En mi opinión, el primer juego tiene la mejor historia (lo cual es decir algo), el segundo tiene la mejor jugabilidad y el tercero tiene la construcción del mundo más absorbente. Pero los tres tienen una representación bi casi perfecta.
Esto se debe en gran parte a las sofisticadas opciones de diálogo de los juegos. Las conversaciones son impresionantemente interactivas, lo que significa que hay pocas dudas sobre las motivaciones precisas de los personajes. Algunos afirman rotundamente que son bi, como cuando un jugador pregunta por primera vez sobre el romance con Zevran y éste responde: “Permíteme empezar diciendo que mi historia es muy variada. Tampoco se ha limitado a las mujeres.” Toro de Hierro incluso da a entender que la mayoría (¿o todos?) los qunari son bi. Suscríbanme a esa cultura, ¡por favor!
Otros no son tan explícitos sobre su bisexualidad, pero el complejo diálogo (que difiere según el sexo del personaje del jugador) no deja lugar a dudas de que se trata de personajes que experimentan una atracción genuina por hombres y mujeres (a veces de la misma forma, a veces de formas diferentes). Nosotros como gente bi sabemos que así es exactamente como se siente la bisexualidad. Incluso hay momentos en los que se insinúa el lugar que ocupan algunos personajes en la escala de Kinsey. Yo apostaría a que Zevran es un 2, Toro de Hierro un 3 y Leliana un 4. Sabes, creo que tenemos que hacer una encuesta en Twitter…
En cualquier caso, tengo entendido que la cuarta entrega lleva casi una década en su desarrollo, y no bromeo cuando digo que planeo seriamente en tomarme unas largas vacaciones a partir del día en que salga a la venta. Por favor, que sea pronto.
