¡Hola de nuevo, unicornios! Hace unos años, me encontraba en medio en un drama de preparatoria que parecía sacado directamente de un programa de televisión. Mi mejor amigo y yo estábamos atrapados en medio de un triángulo amoroso y los rumores estaban a la orden del día. Sentimos que cada movimiento que hacíamos estaba siendo examinado. Una noche, mientras nos poníamos al día con los últimos chismes, mi amigo me sugirió ver Élite (2018-2024). Dijo: “Si crees que nuestras vidas son dramáticas, espera hasta ver este programa”.
Ver Élite fue como mirar en un espejo nuestras propias experiencias, pero con mucho más en juego y mucho más glamour. La serie profundiza en relaciones complejas, secretos y la intensa presión de la vida de élite en la preparatoria. Ver a los personajes navegar por la bisexualidad en medio de todo el drama resonó en mí, haciendo de Élite no solo un programa que vi sino un programa que amé.
Primero, esta reseña contendrá algunos SPOILERS, por lo que tal vez quieras ver al menos la primera temporada, ya que hablaré mucho sobre ella, y cubriré hasta la quinta temporada. Segundo, se hará referencia a temas sensibles como la violencia y el sexo. También, si no estás familiarizado con la Escala del Unicornio, puedes consultar nuestra métrica aquí.
Ahora sí unicornios, ¡comencemos la clase!
Élite es una serie española sobre tres chicos becados en el colegio Las Encinas, el cual era muy exclusivo y sólo podían asistir hijos de la “élite” económica. La llegada de los nuevos revela no sólo las diferencias entre clases sociales, sino también los problemas profundamente arraigados dentro de la jerarquía social de la escuela.
A medida que los nuevos estudiantes navegan por este mundo de riqueza e influencia, se encuentran enredados en una red de secretos, mentiras y engaños. Las relaciones personales se ponen a prueba a medida que las alianzas cambian y salen a la luz motivos ocultos. La tensión entre los estudiantes se intensifica hasta convertirse en enfrentamientos dramáticos y, finalmente, en un crimen impactante que deja a todos cuestionando la lealtad de los demás.

La serie llamó la atención por muchas cosas, especialmente por tener escenas sexuales bastante explícitas y recurrentes. Por ejemplo, en los primeros capítulos vemos la famosa escena en las duchas de Guzmán (Miguel Bernardeau) y Lucrecia (Danna Paola), quienes son una de las parejas principales en la primera temporada. A simple vista parecía una serie dirigida a adolescentes que utilizaba contenido sexual para obtener más vistas. Sin embargo, me di cuenta de que tenía un propósito más profundo, al abordar temas de autodescubrimiento personal, incluido el cuestionamiento de la orientación sexual.
Lo que me gustó:
Si se buscan representaciones actuales sobre la comunidad LGBT, Élite es una serie obligada. No sólo retrata las complejidades de las relaciones y excesos de los adolescentes, sino que también profundiza en temas con los que muchos pueden identificarse: el descubrimiento de nuestra orientación sexual y el tipo de relaciones que preferimos establecer.
La bisexualidad probablemente sea una de las orientaciones más difíciles de asumir por muchas razones. Un ejemplo en la serie es Polo (Álvaro Rico), quien al inicio tenía una relación con Carla “La Marquesita” (Ester Expósito). Él le pide que tenga encuentros con Christian (Miguel Herrán) para poder observarlos. Posteriormente, establecen una relación poliamorosa. Sin embargo, nos damos cuenta de que Polo no deseaba quedarse como espectador y comienza a participar activamente en tríos con Carla y Christian. En ese momento él no se consideraba bi, pero al tener esta experiencia — y más tarde también un encuentro con Ander (Arón Piper) — comienza a cuestionarse para posteriormente aceptar su bisexualidad.

Con esta aceptación, vino una relación un poco más desinhibida, ahora con Cayetana (Georgina Amorós) y Valerio (Jorge López). Sin embargo, algunos podrían preguntarse por qué, a pesar de tener un ejemplo cercano de diversidad sexual en casa con sus dos madres, le costaba reconocer su orientación. Considero que esto tiene que ver con la invisibilidad bi. A menudo, vemos ejemplos claros de personas que se identifican como gays o lesbianas, en experiencias personales, historias familiares o en los medios, pero hay pocos ejemplos de reconocimiento bisexual. Es por eso que aunque Polo tuviera un entorno bastante comprensivo y diverso, le costaba encontrar alguna guía o modelo a seguir, lo que lo llevó a descartar sus sentimientos como una fase o experiencia más.
En contraste, tenemos a Valerio, mi personaje favorito, quien llamaba la atención por su personalidad irreverente. Al igual que Polo, al principio se muestra como heterosexual, pero cuando se embarca en una relación poliamorosa con Cayetana y Polo, descubrimos su verdadera orientación. Aunque en su caso vemos que la aceptación de su sexualidad se da de una forma más natural, esto probablemente fue así por el carácter despreocupado de Valerio — no se preocupa por las opiniones de los demás. Si bien yo no considero ser como Valerio, para mí es una representación ideal de cómo deberíamos llevar nuestro proceso de aceptación como parte de la comunidad bi.

Aprecié que la serie manejara la aceptación de la bisexualidad en ambos personajes sin recurrir a las famosas escenas de salida del clóset. Quienes realmente nos aprecian y quieren vincularse con nosotros no necesitan mayores explicaciones.
Reconozco que muchos podrían tener conflicto con que, tanto Polo como Valerio, se involucraron en encuentros casuales. Desde mi perspectiva, en la serie no se presentó como un comportamiento exclusivo de las personas bi, además ambos estaban en relaciones poliamorosas consensuadas, por lo que no se les puede acusar de engaño.
Algo más que también disfruté, fue que se combinara la trama con un thriller de misterio al tratar de descubrir quién era el asesino de la temporada en cuestión. Conocer las motivaciones detrás de los personajes para hacerlo resultaba interesante, — aunque al final, la serie terminó abusando de esa fórmula.
Además, el realismo de la trama se vio realzado por los personajes que iban y venían a lo largo de la serie. Normalizar que las relaciones terminan y que está bien, aunque sea doloroso, es un gran punto a favor.

Lo que no me gustó:
La representación de la bisexualidad femenina en Élite es casi inexistente. Vemos un poco de esto con Mencía (Martina Cariddi), pero las relaciones que tenía con hombres eran por un intercambio económico, mientras que su relación con Rebeka (Claudia Salas) se describe como un romance genuino. Muchos fans de la serie celebraron esto, pero considero que perpetúa algunos malos estereotipos; como que la bisexualidad es una etapa. Además de que las relaciones lésbicas se muestran como el último recurso cuando las cosas no funcionan con los hombres. Rebeka se muestra como una mujer fuerte y valiente que solo podría ser lesbiana, cuando la realidad es que la personalidad no tiene nada que ver con la orientación sexual. A pesar de estos defectos, fue un buen intento de representar la diversidad sexual de las mujeres, aunque no es mi favorito.
El personaje de Polo también corre el riesgo de reforzar estereotipos negativos sobre la bisexualidad, como la promiscuidad, lo cual es independiente de la orientación sexual. Además, el hecho de que la mayoría de los personajes bi estuvieran mayormente en relaciones poliamorosas podría malinterpretarse, reforzando el prejuicio de que las personas bi son promiscuas y no pueden comprometerse con relaciones monógamas. Esto podría haberse mejorado, aunque a mi particularmente no me causó conflicto.

La calificación:
Élite, por ser una pequeña ventana de representación de la diversidad se merece 3 de 4 unicornios. Los problemas con la representación de la bisexualidad femenina y la representación de la mayoría de los personajes bi en relaciones poliamorosas le impiden ganar los cuatro unicornios completos. Ver Élite me recordó mi propio drama en la preparatoria y la complejidad de la vida adolescente, y estoy segura de que muchas personas también podrían identificarse. A pesar de sus defectos, sigo considerando que vale la pena ver Élite si estás buscando representación bi actual. Espero que cada vez más directores y escritores se animen a seguir haciendo contenido diverso, pero con una perspectiva más amplia, en especial cuando se habla de mujeres bi. Normalizar relaciones y orientaciones diversas como las descritas en Élite, puede proporcionar una visibilidad muy necesaria.
