Acérquense, mis unicornios; estamos aquí para reformarlos en el mundo seguro e idílico de la Academia Tall Pines. Aquí no hay nada que temer, pero deben entregarse por completo a la representación bi que vamos a evaluar en la miniserie de Mae Martin, Incontrolables.
Incontrolables es la miniserie canadiense de misterio y thriller creada por la persona bi Mae Martin, que cuenta la historia de dos adolescentes y un policía que investigan los sucesos siniestros de un pequeño pueblo y los secretos que se esconden en su sospechosa escuela reformatoria. ¿Es una secta? Definitivamente no. ¿Está controlando al pueblo y chantajeando a todos los exalumnos traumatizados que todavía viven bajo su poder y alcance? Por supuesto que no.
Nuestra historia transcurre en 2003, aunque muchas piezas de este excéntrico rompecabezas nos llevan todavía más atrás en el tiempo. Dos estudiantes intentan escapar de una escuela reformatoria que poco a poco descubren que es una secta, y resulta que esta secta controla todo el pueblo. El abuso que ocurre ahí es difícil de nombrar, pero poco a poco vemos cómo les lavan el cerebro a los niños y los obligan a adoptar una mentalidad grupal tóxica y comportamientos volátiles.
Vamos a sumergirnos en las aguas escalofriantes de Incontrolables. Así que vengan, tomen asiento en el “Hot Seat” y hablemos de su percepción de la bisexualidad y de cómo mejorar sus ideas y acciones respecto a su representación en los medios. Habrá spoilers. Pero con suficiente trabajo podrán mejorar y crecer como personas. Empecemos la clase.
Lo que me gustó:
Tenemos una protagonista, Leila, que es bastante abiertamente bi. Leila es esa adolescente problemática que lleva los límites al extremo y con la que ningún padre quiere que su hijo se junte. Se droga; tiene un trauma provocado por una familia desintegrada y una hermana muerta, y nadie la entiende realmente excepto su mejor amiga, Abbie.
Desde el principio, la vemos con su horrible novio mayor, Kyle, un completo patán y, definitivamente, una mala influencia para ella. Más adelante, la vemos besándose con una compañera de Tall Pines, Ello, por lo que tenemos confirmación visual de que, efectivamente, le gustan ambos sexos. Si bien esto no es un requisito para las personas bi, definitivamente es un buen cambio poder afirmar sin dudar que este personaje es bi. Muchas veces nos quedamos preguntándonos si de pronto la veremos dejar de sentir cualquier atracción por el sexo por el que antes se sentía atraída, pero aquí vemos que se mantiene firme en su bisexualidad tanto con sus acciones como con sus palabras.

¡Pero eso no es todo! Los otros adolescentes suelen intentar insultar a Leila llamándola gay, normalmente por su relación cercana con su mejor amiga. Cuando llevan las cosas demasiado lejos, Leila responde con una ráfaga de verdades brutales antes de corregirlos: es bi.
Y que no haya confusiones — ella dice la palabra “bisexual”. No le tiene miedo a la bifobia.
Lo interesante es que “gay” se usa como insulto, aunque lo queer en sí no parece ser particularmente tabú. La homofobia de los adolescentes se siente selectiva y principalmente performativa, más como un insulto de relleno que como un odio genuino. Si acaso, parecen tener celos de que Leila tenga a alguien en quien apoyarse mientras todos están atrapados ahí. Al burlarse de esa amistad e invalidarla, intentan arrastrar a Leila y Abbie al mismo nivel de miseria que los demás.
Esto es importante porque cuestiona la idea de que las personas no pueden ser amigas del género o de los géneros que les atraen. Supuestamente, los hombres y mujeres heterosexuales no pueden ser “solo amigos”, ¿y las personas bi? Al parecer, estamos jodidas. Uno de los clichés más molestos es cuando una persona bi sale del clóset y su amigo inmediatamente asume que siente atracción por él o ella. ¡NO, GRACIAS!
Me gustó que Leila tuviera muchas relaciones platónicas a lo largo de la serie, rechazando sutilmente el estereotipo de que las personas bi sienten atracción por todo el mundo que conocen.

Curiosamente, cuando llevan a Leila a la oficina del alcaide, ella está lista para recibir un regaño por su arrebato queer, solo para que el alcaide se burle de la acusación de que tiene algún problema con su bisexualidad. Aquí descubrimos que esta secta es inclusiva con las personas LGBTQ. Son líderes de una secta, no monstruos. Caray.
Este fue otro gran ejemplo de cómo, en este mundo, ser bi no es algo que moleste a la gente ni que considere un rasgo extraño dentro de sus normas sociales. Fue refrescante ver que la insinuación de que un personaje fuera intolerante con los temas LGBTQ simplemente se descartó porque la idea de ser homofóbico le parecía ridícula.
Dato aparte: también tenemos a la persona bi Mae Martin interpretando al policía trans, y tiene algunos momentos que nos hacen suspirar de lo lindo, además de muchísima química en pantalla. Así que 10 de 10 por la representación de actores bi. Con todo respeto, los estamos chuleando.
Lo que no me gustó:
Aquí es donde voy a ponerme quisquillosa. Leila es abiertamente bi; dice que es bi, pero mi problema con la representación aquí es que es un desastre total.
Por supuesto, los personajes bi no tienen que ser perfectos, pero Incontrolables sigue reforzando algunos estereotipos frustrantes. Leila es rebelde, impulsiva, se droga, toma malas decisiones y tiene una relación con un hombre mucho mayor que ella. Está escrita intencionalmente como una adolescente problemática, pero es difícil no notar que el personaje más abiertamente bi de la serie también es el más desastroso.
Uno de los problemas más comunes que enfrentamos en los medios bi es que se nos percibe como inestable, promiscuo, con poco criterio, impulsivo e irracional, y no creo que Incontrolables haga un buen trabajo para contrarrestar nada de eso. Sea intencional o no, esto hace poco para cuestionar la conocida representación de las personas bi como inestables, promiscuas, impulsivas o con poco criterio. A veces casi parece que alguien buscó en Google “estereotipos bi negativos” y los pegó en el tablero de personaje de Leila. ¿Simplemente querían que tuviera defectos o los guionistas terminaron reproduciendo accidentalmente todos los clichés en el camino?
Dicho eso, las personas bi que son un desastre son mis favoritas y me encanta cuando tenemos más chicas malas.
Pero aun así, no está padre que tengamos tantas.
Tampoco me encanta que le hayan dado conexiones tan terribles. Las únicas relaciones que vemos son súper superficiales y tan vacías. Su relación con Kyle es un chiste y lo único que sacamos de ella es que toma pésimas decisiones y tiene estándares bajísimos para salir con alguien. No es precisamente la mejor imagen para nuestra Leila. Y quienes no saben nada sobre la bisexualidad podrían pensar que las personas bi no se toman las relaciones en serio.

La calificación:
Creo que esta miniserie se merece cuatro unicornios completos. Tenemos confirmación visual real de atracción y comportamiento hacia más de un sexo (algo absolutamente desconcertante para los medios modernos), la PROTAGONISTA proclama a los cuatro vientos en varias ocasiones que es específicamente bi (¡santo cielo, pellízquenme porque NUNCA tenemos personajes que simplemente suelten LA PALABRA CON B!!!), ¡y todavía mejor, se pone brava al respecto! Incluso tenemos una excelente escena de bifobia en la que la protagonista responde con un buen golpe.
No está integrada en cada uno de los episodios, pero sería extraño que lo estuviera, ya que esta es una historia de misterio criminal sobre una secta para niños. Así que, dejando de lado mi quisquillosidad absoluta sobre si los estereotipos negativos realmente representan un problema o no, creo que esta serie hizo un trabajo fantástico al incorporar la bisexualidad y representar de verdad algunas vibras bi auténticas. ¡Caramba, declaro que esto es un auténtico trancazo bi que la saca del parque tenebroso en cuanto a representación bi!
