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El show de terror de Rocky

Bi Media

Image/20th Century Fox

El show de terror de Rocky (1975) es una película independiente de comedia musical y terror dirigida por Jim Sharman y distribuida por 20th Century Fox. Está basada en el musical The Rocky Horror Show (1973), con guion, música, y letras de Richard O’Brien, quien también interpretó al personaje Riff Raff en la película. La producción es un homenaje a las películas de serie B de ciencia ficción y terror de las décadas de 1930 hasta principios de los 1960.

La trama sigue a una joven pareja de prometidos, Brad (Barry Bostwick) y Janet (Susan Sarandon), cuyo auto se avería cerca de un misterioso castillo durante una tormenta. Al buscar ayuda, entran al castillo solo para descubrir que está habitado por personajes extraños y vestidos de manera extravagante, en medio de una celebración. El dueño de la casa es el Dr. Frank N. Furter (Tim Curry), un científico excéntrico que acaba de crear a un hombre musculoso cual criatura del Doctor Frankenstein llamado Rocky. A lo largo de la noche, Frank seduce a Brad y a Janet, revelándose más tarde que él es un extraterrestre del planeta Transsexual ubicado en la galaxia de Transilvania.

A lo largo de la película, las sexualidades de Brad y Janet evolucionan. Comienzan como una pareja torpe, comprometida a “guardarse” para el matrimonio. Sin embargo, al entrar al castillo del Dr. Frank N. Furter, son arrastrados a una celebración de la sexualidad, donde muchos personajes muestran tener atracciones por el mismo sexo. El Dr. Frank N. Furter coquetea con ambos, y eventualmente los persuade de tener relaciones con él. Estas interacciones destacan tanto las atracciones bi del Dr. Frank N. Furter como las de Brad. Pero también hay otros personajes secundarios en la película que muestran atracción bi, como el mismo Rocky, Magenta y Columbia.

Inicialmente, este musical calificado “R” (sólo para adultos) siendo mal recibido por críticos y audiencias por igual, pero pronto empezó a ganar popularidad como un clásico de culto durante las proyecciones de medianoche que se llevaban a cabo en el cine Waverly de Nueva York en 1976. Los fanáticos comenzaron a asistir a las funciones disfrazados, interactuando con la película lanzando arroz en la sala, usando pistolas de agua y bailando durante los números musicales. Incluso se improvisaban “juegos de sombras” donde algunos actores representaban la película frente a la pantalla mientras se iba proyectando. Hoy en día, muchas ciudades continúan esta tradición, proyectando El show de terror de Rocky especialmente en las fechas cercanas al Halloween.

La popularidad de la película entre las comunidades queer en los años 70 permitió que los fanáticos se conectaran, expresaran y celebraran su sexualidad en un espacio donde se sentían comprendidos y aceptados. Esta sensación de pertenencia y libertad para explorar la identidad sexual fue especialmente significativa en una época donde la representación LGBT en los medios era limitada.

Image/20th Century Fox

Con el paso del tiempo, El show de terror de Rocky ha obtenido un gran seguimiento de culto internacional y es considerada ampliamente como una de las mejores películas musicales de todos los tiempos. En 2005, la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos la seleccionó para su preservación en el National Film Registry por ser “cultural, histórica o estéticamente significativa”.

Uno de los aspectos más destacados de El show de terror de Rocky es su representación bisexual, comenzando por el personaje central, el Dr. Frank N. Furter. Aunque la representación de la bisexualidad de Frank es problemática — se le muestra como manipulador, incapaz de comprometerse en relaciones e incluso asesino — la película es una sátira, exagerando estos rasgos para efecto cómico y dramático. A pesar de esto, su retrato de personajes queer, especialmente en los años 70, fue revolucionario. Además de Frank N. Furter, varios otros personajes, incluyendo Brad, Columbia y Magenta, pueden interpretarse como bisexuales. De hecho, El show de terror de Rocky es una de esas raras películas donde cada personaje podría considerarse bisexual hasta que se demuestre lo contrario.

Muchas personas queer también se han identificado con la historia de Brad y Janet. En el transcurso de la noche, ambos personajes enfrentan sus deseos sexuales y abrazan su sensualidad, reflejando el viaje emocional que muchos atraviesan al aceptar sus propias identidades sexuales. Este paralelismo ha hecho que la película sea particularmente importante para miembros de la comunidad LGBT, quienes ven sus propias luchas y celebraciones reflejadas en la historia.

El impacto cultural de El show de terror de Rocky es enorme, influenciando desde la moda — medias de red y glitter — hasta la música, contribuyendo al movimiento glam rock. Sin embargo, su influencia más significativa y duradera ha sido en la comunidad LGBT. En los años 70, las personas queer de clase trabajadora encontraron consuelo en los temas de individualidad y liberación sexual de la película, lo que volvió este filme un lugar de celebración que continúa hasta el día de hoy.