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DTF St. Louis

Bi Media

Imagen/HBO

DTF St. Louis es una miniserie estadounidense de comedia negra creada por Steven Conrad para HBO. Protagonizada por Jason Bateman, Linda Cardellini y David Harbour, la serie de siete episodios combina crimen, comedia y drama a través de una historia no lineal centrada en la investigación de un asesinato.

La serie recibió críticas positivas y obtuvo trece nominaciones a los Premios Primetime Emmy, incluyendo Mejor Miniserie o Serie de Antología, con elogios especialmente dirigidos a sus actuaciones y a su narrativa poco convencional.

La serie sigue a unos detectives que investigan la muerte de Floyd Smernitch (David Harbour), un intérprete de lengua de señas estadounidense cuyo cuerpo aparece en circunstancias misteriosas. A medida que avanza la investigación, descubrimos la amistad de Floyd con el meteorólogo local Clark Forrest (Jason Bateman), el amorío de Clark con Carol (Linda Cardellini), la esposa de Floyd y la aplicación de citas DTF St. Louis, que permite a parejas casadas tener aventuras discretas. Contada a través de diferentes líneas temporales y escenas repetidas desde distintas perspectivas, la historia va revelando poco a poco la vida emocional de sus personajes y las complicadas relaciones que los conectan.

Aunque DTF St. Louis gira alrededor de la infidelidad y las relaciones románticas; muchos de sus momentos más memorables se centran en el vínculo que se desarrolla entre Floyd y Clark. Los dos pasan tiempo juntos en el gimnasio, comparten conversaciones vulnerables sobre sus matrimonios e inseguridades y desarrollan poco a poco una amistad inusualmente íntima. El cariño que sienten el uno por el otro desdibuja constantemente la línea entre el amor platónico y el romántico, dejando tanto a los personajes como al público preguntándose exactamente qué es lo que están experimentando.

La serie también incluye momentos que hacen que el espectador se pregunte si Floyd es bi. Después de unirse a la aplicación DTF St. Louis, Floyd, accidentalmente acepta una cita con un hombre apodado “Modern Love”, creyendo inicialmente que el perfil pertenecía a una mujer. A pesar del malentendido, Floyd decide conocerlo de todos modos y los dos se besan. Más tarde, Floyd explica que lo besó porque no quería que se sintiera rechazado ni excluido por ser queer. Sin embargo, la escena deja margen para múltiples interpretaciones, ya que la reacción emocional de Floyd sugiere que la experiencia podría haber despertado sentimientos que hasta entonces no había explorado.

En lugar de aclarar la sexualidad de Floyd, la serie abraza la ambigüedad una y otra vez. Los detectives que investigan su muerte asumen rápidamente que Floyd debía ser secretamente gay después de encontrar pistas que interpretan como evidencia de una doble vida. Sin embargo, la investigación revela poco a poco que esas suposiciones no alcanzan a explicar la complejidad de las relaciones y la vida emocional de Floyd. A lo largo de la serie, su deseo de cercanía aparece junto a su soledad, sus problemas matrimoniales y su amistad cada vez más significativa con Clark, lo que dificulta separar la intimidad emocional de la atracción romántica o sexual.

Imagen/HBO

Los creadores de la serie han enfatizado que esta ambigüedad forma parte de su diseño. En una entrevista con Men’s Health, David Harbour describió la serie como una combinación intencional de “un misterio de asesinato o un noir” con “una amistad masculina íntima y extraña”, y explicó que la dirección emocional inesperada de la historia fue una de las razones por las que el proyecto le resultó tan atractivo. En lugar de presentar un thriller convencional, DTF St. Louis subvierte constantemente las expectativas del público al centrarse en la vulnerabilidad, el cariño y la apertura emocional entre hombres.

Buena parte de las críticas sobre la serie también se han centrado en su representación de la masculinidad. The New Yorker argumentó que la serie imagina un mundo en el que la cercanía emocional y física entre hombres heterosexuales no es inmediatamente considerada sospechosa, al mismo tiempo que reconoce que Floyd parece desear algo que va más allá de la amistad. La publicación sugiere que la serie desafía deliberadamente las expectativas tradicionales sobre la intimidad masculina y anima al público a preguntarse si las relaciones tienen que encajar siempre en categorías que conocemos.

No todos los críticos interpretaron la historia de Floyd de la misma manera. Queerty describió la serie como una representación de la “bisexualidad incipiente” de Floyd, argumentando que su encuentro con Modern Love y su creciente conexión con Clark apuntan hacia un despertar bi que se vuelve fundamental para comprender al personaje. Otros críticos fueron más cautelosos. The New York Times sostuvo que la sexualidad de Floyd permanece intencionalmente sin resolver, al tiempo que elogió la disposición de la serie a explorar esa zona gris emocional entre la amistad y el romance, antes de criticar su final por recuperar elementos de la tragedia queer. Mientras tanto, The Wall Street Journal situó a Floyd junto a un número creciente de personajes masculinos de televisión cuya fluidez sexual refleja lo que algunos críticos han llamado un reciente “renacimiento bi” en la cultura popular.

Debido a que la serie nunca identifica explícitamente a Floyd como bi, DTF St. Louis ocupa un lugar inusual en las conversaciones sobre la representación bisexual. En lugar de presentar a un personaje claramente bi, explora las intersecciones entre la soledad, la vulnerabilidad, la intimidad emocional y la atracción, dejando que el público interprete qué significan, finalmente, las experiencias de Floyd. Si esos momentos representan un despertar bi, una exploración de la masculinidad o algo deliberadamente situado entre ambas posibilidades, siguen sin resolverse.

Esa ambigüedad puede dejar con ganas de más respuestas a quienes buscan una representación bi más explícita. Al mismo tiempo, ha generado conversaciones interesantes sobre los límites entre la amistad, el romance y el deseo, convirtiendo a la serie en un ejemplo interesante de una serie que contribuye al debate sobre la bisexualidad incluso sin ofrecer un protagonista bi confirmado.