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La Escala del Unicornio: Big Mouth

Netflix

agosto 27, 2019 · por Jennie Roberson

¡Hola, Unicornios! Espero que todos se sientan bien descansados y se hayan estirado bien. ¿Hicieron un poco de yoga? Unos cuantos saludos al sol me ponen bien y hacen que la sangre se mueva. Y bueno, siempre ayuda mantenerse ágil. Nunca se sabe cuándo llegará el próximo apocalipsis de zombis. Guiño.

En fin. Hablemos de incomodidad y gratitud. La incomodidad abarca, apuesto a que el 90% de nuestras horas despiertos, desde los doce años hasta la graduación de la preparatoria. La pubertad es una lástima. Pero por mucho que haya medios cubriendo esos horribles años de la prepa, pocas historias se dedican a esos primeros años de nuestros cuerpos en transformación. Ahí es donde entra la comedia animada de Netflix, Big Mouth.

La preadolescencia consiste, como sugiere el título de la canción de los créditos, en pasar por cambios. Esos primeros años de la adolescencia son tan duros que hasta dan risa. Todos estos cambios complejos relacionados a las emociones, el crecimiento físico y emocional, así como la manifestación de nuestras sexualidades traen consigo muchas risas y lecciones importantes. Pero, ¿qué estoy haciendo hablando así de un programa que se enfoca en dibujos animados de niños en la secundaria? Sigue leyendo.

Photo/Netflix

Antes de que me adentre demasiado en hablar de los sórdidos detalles del programa, debo hacer algunas advertencias. En primer lugar, esta revisión contendrá SPOILERS sobre la serie, hasta la segunda temporada e incluyendo el especial del Día de San Valentín, “My Furry Valentine” (2019). Si bien es posible que no discuta algunos de estos temas, Big Mouth en sí incluye temas serios, como la depresión y el consentimiento. Además, si es la primera vez que visitas estas partes y no tienes idea de qué se trata la Escala del Unicornio, te sugiero que consultes cómo funciona la métrica aquí.


Big Mouth nos cuenta de los problemas y tribulaciones de Nick (con la voz de Nick Kroll), Andrew (con la voz de John Mulaney), Jessi (con la voz de Jessi Klein), Missy (con la voz de Jenny Slate) y Jay (con la voz de Jason Montzoukas). Los niños de doce años se precipitan a través de los obstáculos duales de la pubertad y el crecimiento, a menudo a diferentes pasos. Alentando y asesorando a la tripulación hay una variedad de consejeros imaginarios: personajes tan diversos como Monstruos de Hormonas (con la voz de Kroll y Maya Rudolph), un Hechicero de la Vergüenza (con la voz de David Thewlis) e incluso aparecer el fantasma de Duke Ellington (con la voz de Jordan Peele). Resulta que crecer no es fácil, incluso si solo tienes dos dimensiones.

Lo que me gusto:

Si bien Jay está sorprendido por su incipiente bisexualidad en los episodios finales de la segunda temporada, después de besarse con Matthew, quedé muy satisfecha con la forma en que este momento de desarrollo se llevó a cabo. Ok, sí, el primer beso de Jay ocurrió durante una versión del juego de girar la botella, pero eso muy común para muchas personas queer. Tal vez no tuvieron una sesión de besos intensos durante una pelea campal, después de derrotar al Hechicero de la Vergüenza, pero bueno. Llegaremos ahí a su tiempo.

Photo/Netflix

También aprecié ver a Jay luchar para aceptar su atracción por los hombres. Puede ser pervertido hasta el punto de ser “su propio monstruo hormonal” al que otros monstruos observan para tomar notas, pero su compleja vida tiene más que dar aparte de su incipiente identidad queer. Como señaló otro artículo, está bien tener personajes bi caóticos.

De hecho, la progresión de Jay y la revelación bi termina siendo un arco sorprendentemente gratificante. En la primera temporada, aunque nos enteramos de la triste vida hogareña de Jay (ignorado por su madre, molestado por sus hermanos y manipulado por su padre infiel), se muestra como un idiota homofóbico ante sus amigos. Jay no tiene miedo de hablar sobre sus extraños deseos más íntimos en todo momento, hasta el punto de que a veces se presenta como un ego ambulante. Pero en la segunda temporada, a lo largo de los episodios, los escritores plantan semillas sobre la apertura de Jay. Sí, a menudo sigue siendo el niño más asqueroso en el salón, pero hay momentos en los que sugiere “una boca es una boca” y abotona escenas con comentarios de búsqueda de “¿no soy homo?”, tanteando las aguas.

Entonces, cuando Jay besa a Matthew durante el juego de besuquearse o compartir, u horas después de que terminaron de jugar, no me sorprendió del todo. Pero pensé que podría ir de cualquier manera: o esto se podría minimizadar como un momento experimental, o podrían llevar más lejos el cuestionamiento de Jay.

Big Mouth se atrevió a hacer lo último, creando un triángulo amoroso entre Jay y las almohadas, claro (este espectáculo se vuelve realmente extraño), pero almohadas de diferentes géneros, algo que Jay nunca imaginó antes de su sesión caliente con Matthew. Mientras lucha con su nueva curiosidad, finalmente acepta su orientación y sale con ambas almohadas.

Photo/Netflix

Vaya desarrollo: hacer que un niño pase de tendencias homofóbicas a un ser completamente bi y aceptándose a sí mismo.

No solo eso, sino que Jay no es el único personaje bi del programa. La madre de Jessi, insatisfecha con su relación, se separa de su esposo y comienza una relación con una mujer. No es un ejemplo perfecto de un personaje bi, pero es un personaje terciario que tiene problemas humanos muy reales, además de reconocer sus errores. Incluso hay una broma continua en el episodio en que el fantasma de Duke Ellington quiere invitar a Whitney Houston a salir, pero a ella le gusta Nina Simone (#UnaDeNosotros), y todos se presentan a una cena fantasmagórica muy incómoda.

Lo que no me gusto:

Tuvimos dos episodios completos en los que la historia giraba en torno a la identidad queer de Jay… ¿Y nadie menciona el término “bi”? “¿Ni pan?” ¿Nada?

Vamos, Netflix. Podemos hacer las cosas mejor. Sé que me pongo resentida con esto, pero se vuelve irritante ver como surgen más y más historias que exploran la bisexualidad, pero nadie menciona la palabra. No es como si las palabras no fueran a espantar. Ningún fantasma se nos va a manifestar si decimos bi algunas veces, especialmente en estos tiempos.

La calificación:

Jay es desordenado. Jay es asqueroso, incluso dentro de los parámetros de la serie. Pero Jay es complejo también, y eso se refleja en las historias sobre su identidad queer, incluso si el programa tiene que evocar historias queer sobre aventuras sexuales con almohadas para transmitir el mensaje. Deberás quisiera que realmente escucháramos el término “bi”. Pero bueno, Netflix acaba de renovar el programa por tres temporadas más, por lo que tendremos mucho tiempo para ver si Jay explora estas atracciones con personalidades que no están hechas de plumas.

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