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La Escala del Unicornio: Adultos

AMO las sitcoms. Son mi confort. Mi serie favorita, que he visto aproximadamente 15 veces completa (yo creo que han de ser más), es How I Met Your Mother. Me preguntaba: si los Gen X tuvieron Friends, los Millennials New Girl, ¿cuándo alguien crearía la sitcom de los Gen Z? Pues ya la tenemos y se llama Adultos.

Pero antes que nada, tengo que advertir que esta reseña contendrá SPOILERS para las primeras dos temporadas de Adultos. Así que si no quieres que te arruine algún plot twist, te recomiendo que primero veas la serie, porque ambas temporadas. De igual forma, si no estás familiarizado con la Escala del Unicornio, te recomiendo leer cómo calificamos aquí. También puedes encontrar nuestra entrada de medios bi de esta serie aquí.

Adultos es una comedia de FX creada por Ben Kronengold y Rebecca Shaw. La historia sigue a cinco jóvenes de veintitantos años: Samir (Malik Elassal), cuyos padres están viajando durante su jubilación, lo que hace posible que todos vivan en su casa; Billie (Lucy Freyer), la mejor amiga de Samir desde la infancia; Anton (Owen Thiele), el amigo gay que hace amistad con todo el mundo; Issa (Amita Rao), una amiga de la universidad de Samir, muy ruidosa y apasionada; y Paul Baker (Jack Innanen), un canadiense que intenta encontrar un lugar al que pueda llamar hogar en Estados Unidos. Todos viven juntos en Queens mientras intentan descubrir cómo se supone que funciona eso de ser adultos, mientras navegan por el amor, el trabajo, la amistad y la familia. La serie se estrenó en 2025 y regresó para una segunda temporada en 2026. 

Pero lo que me interesa particularmente de Adultos es que, de sus cinco protagonistas, Samir parece ser el único que se identifica como heterosexual. De hecho, en la segunda temporada él mismo se describe como “el amigo hetero de Paul Baker”. Y creo que ese pequeño diálogo dice muchísimo sobre lo que hace que esta serie sea tan divertida desde una perspectiva queer: aquí, ser queer no es la excepción que necesita una explicación. Es simplemente parte de quienes son estos personajes.

Lo que me gustó:

“¡ÉL ES FLUIDO!” 

Empecemos por Paul Baker, porque nadie en esta serie parece dispuesto a dejar que olvidemos que su sexualidad es fluida. Paul Baker inicia como una conquista de Issa, pero, al llevarse tan bien con todo el círculo de amigos, termina uniéndose al grupo y mudándose a la casa. Paul Baker nunca se identifica explícitamente como bi. En cambio, utiliza “fluido” para describir su sexualidad, un término que está dentro del paraguas bi y que la serie trata como una parte completamente normal de quien es. En la primera temporada, Issa lo describe como una “delicia de sexualidad fluida”, y en otro episodio, cuando alguien utiliza un término homofóbico para referirse a él, Paul Baker responde que prefiere el término “fluido”. Cuando la otra persona no parece convencida, incluso intenta hacer que Samir confirme que él se acuesta con hombres. Y después está ese glorioso momento en el que Anton prácticamente grita: “ÉL ES FLUIDO”. Con este y muchos otros momentos así, la serie lo convierte en un chiste recurrente, algo que en otros programas podría resultar en una explicación incómoda o en una escena solemne en la que un personaje sale del clóset. Paul Baker no está escondiendo su sexualidad, pero tampoco siente la necesidad de convertirla en una gran declaración identitaria. Sus amigos simplemente saben que es fluido. Y, de vez en cuando, se le tiene que volver a explicar a alguien que no lo entiende. 

Es especialmente divertido porque refleja una experiencia bastante real de las personas que están bajo el paraguas bi: tener que aclarar constantemente su sexualidad. Adultos convierte esa experiencia en parte de la comedia sin convertir al personaje en el chiste, lo cual es un enfoque diferente y refrescante de una problemática bastante común.

La segunda temporada demuestra que esa fluidez no era simplemente una característica graciosa del personaje. Paul Baker empieza la serie en una relación con Issa y termina desarrollando una relación romántica con Anton, su amigo abiertamente gay. La primera temporada termina con los dos casándose para ayudar a Paul Baker a permanecer en Estados Unidos y compartiendo un beso inesperadamente apasionado. La segunda temporada toma esa posibilidad y finalmente la convierte en una relación real. En el episodio 4, “Mapache”, incluso vemos a Paul Baker, Anton e Issa casi involucrados en un trío — con un mapache como espectador, por supuesto — lo que hace aún más evidente la compleja relación entre los tres. Y al final de la temporada, Anton corre a casa para confesarle sus sentimientos a Paul Baker. Los dos terminan besándose mientras caen globos a su alrededor, en una escena que Adultos construye como el gran momento romántico de la temporada.

Imagen/FX

Lo que me gusta especialmente es que Paul Baker no tiene que “descubrir” que es bi para que esta historia funcione. No hay un momento de “Oh, entonces supongo que también me gustan los hombres.” Él ya sabía quién era. La serie simplemente permite que su vida y sus relaciones evolucionen.

Jack Innanen, quien interpreta a Paul Baker, también habló sobre lo poco común que es ver personajes fluidos como él en televisión y sobre cómo la relación del personaje con una mujer y, posteriormente, con un hombre no se siente como una etiqueta o una maniobra de representación, sino como parte orgánica de las relaciones de su personaje.

Pero Paul Baker no es el único personaje queer de este grupo. En esta serie todo el mundo es queer y nadie hace un escándalo. Y aquí es donde Adultos realmente me ganó.

Anton es gay. Billie, que durante gran parte de la serie tiene relaciones con hombres, también ha mostrado sentir atracción bi (en la primera temporada incluso se involucra con una pareja que buscaba un trío). Y en la segunda temporada, Issa finalmente tiene una experiencia romántica con una mujer: después de terminar su relación con Paul Baker, tiene un adorable encuentro con una chica y termina llevándola a escondidas a la casa. La evolución de Issa me parece especialmente interesante porque es otro ejemplo de cómo la serie deja que la bisexualidad exista sin convertirla en una trama de “descubrimiento”. Desde la primera temporada había pistas: Issa ya había mencionado que había tenido tríos, aunque hasta entonces la habíamos visto principalmente relacionarse con hombres. En la segunda temporada, después de terminar su relación con Paul Baker, finalmente vemos que esa atracción hacia las mujeres también puede convertirse en algo romántico.

Lo maravilloso es que ninguno de estos personajes necesita una enorme escena para salir del clóset. No necesitan explicar su sexualidad. No necesitan demostrar que son “lo suficientemente” queer. No necesitan tener una crisis sobre lo que significa para ellos. Simplemente son queer.

Durante muchísimo tiempo las comedias de grupos de amigos funcionaron bajo una regla bastante sencilla: todos eran heterosexuales hasta que se demostrara lo contrario. Si aparecía un personaje queer, su sexualidad normalmente tenía que ser explicada, convertirse en un chiste o funcionar como una “historia especial”. Adultos hace casi exactamente lo contrario. Aquí parece que todos son queer hasta que se demuestre lo contrario. De hecho, cuando aparecen los amigos heterosexuales de Paul Baker, son ellos quienes se convierten en la caricatura exagerada de la masculinidad hetero. Paul Baker puede pasar de ese grupo de hombres a su grupo de amigos queer y sigue siendo el mismo personaje, aunque esté interpretando diferentes versiones de sí mismo. La serie no presenta la heterosexualidad como la norma ni lo queer como la desviación. Presenta un grupo de amigos en el que la diversidad sexual es simplemente parte del ambiente.

La representación queer de Adultos no se limita a poner personajes queer en una habitación. Les permite enamorarse, equivocarse, tener sexo, terminar relaciones, empezar otras, sentir celos, hacer estupideces y tener finales románticos ridículamente cursis. En otras palabras: les permite ser personajes completos.

Lo que no me gustó:

Honestamente, aquí tengo muy poco que decir.

Si quisiera ser extremadamente quisquillosa, volvería a señalar que la serie parece evitar deliberadamente la palabra “bisexual”. Y aunque no creo que esto invalide la representación, sí me gustaría que en algún momento uno de estos personajes pudiera decir simplemente “soy bisexual” sin que eso cambiara absolutamente nada.

Paul Baker es fluido, Issa tiene experiencias con más de un género, Billie tiene atracciones que van más allá de sus relaciones con hombres. La serie deja claro que la sexualidad de sus personajes puede ser fluida, pero rara vez utiliza la etiqueta de bisexual.

Y entiendo perfectamente por qué puede funcionar así. Las personas no tienen que usar la palabra “bisexual” para pertenecer al paraguas bi, y una parte de lo que hace tan buena a esta representación es precisamente que los personajes pueden definir su sexualidad a su manera. También, la serie es una representación de la Gen Z, y en esta generación cada vez hay más personas que prefieren no usar una etiqueta específica para describir su sexualidad.

Pero habría sido bonito escuchar la palabra alguna vez. No porque necesitemos una etiqueta para validar lo que estamos viendo, sino porque todavía hay muchísimo valor en que una serie diga claramente “bisexual” y muestre que esa identidad puede verse de muchas maneras. 

Pero fuera de eso, no tengo muchas quejas. La serie no presenta la bisexualidad como infidelidad, confusión, indecisión o una fase. Paul Baker puede amar a Issa y después enamorarse de Anton sin que la serie sugiera que una de esas relaciones era “menos real” que la otra.

La calificación:

Cuatro unicornios de cuatro. Cuatro, y si pudiera le daría más.

Adultos tiene una de las representaciones bi más naturales que he visto recientemente en una comedia de este tipo. No porque sus personajes hablen constantemente sobre bisexualidad, sino porque la serie entiende algo mucho más importante: las personas bisexuales pueden simplemente existir.

Paul Baker no es un personaje bi porque la trama necesitaba un giro. Es fluido porque así es el personaje. Issa no necesita justificar su atracción por una mujer después de haber estado con un hombre. Billie puede explorar su sexualidad sin que la serie tenga que detenerse a explicarnos qué etiqueta debería utilizar.

Ese nivel de normalidad es, para mí, una de las mayores fortalezas de la representación.

¿Me habría gustado escuchar la palabra “bisexual” un poco más? Sí. ¿Creo que eso arruina lo que Adultos está haciendo? Para nada.

De hecho, quizá lo más bonito de la serie es que parece entender algo que la televisión tardó muchísimo tiempo en aprender: la representación queer no siempre tiene que ser una historia sobre salir del clóset. A veces puede ser simplemente una historia sobre cinco amigos tratando de sobrevivir a sus veintes y, casualmente, tres de ellos son bi.