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Club de lectura bi: Futbolista

Imagen/Amazon

abril 27, 2026 · por Luis Gallegos

Últimamente, ha habido un aumento notable de historias sobre personajes LGBT en espacios deportivos marcados por el machismo y la homofobia. Tras el gran éxito de Heated Rivalry en 2025, cada vez más narrativas han comenzado a explorar qué significa ser queer en entornos donde la masculinidad está estrictamente vigilada y donde cualquier cosa fuera de la norma puede percibirse como una amenaza. 

Futbolista, una novela escrita por Jonny Garza Villa y publicada en 2025, participa en esta conversación contemporánea, pero también destaca por la forma en que coloca la bisexualidad en el centro del conflicto de esta historia. Garza Villa ha comentado que eligió el fútbol como escenario porque, dentro de la cultura latina y mexicana, es un espacio profundamente ligado al orgullo comunitario, pero también a normas rígidas de género que pueden ser excluyentes. 

Antes de continuar me gustaría dar una advertencia de SPOILERS ya que hablaremos más a profundidad sobre la trama y los giros que da esta novela, así que si no la has leído aún te recomiendo hacerlo primero.

Futbolista es la historia de Gabriel Piña, conocido como Gabi, un joven portero universitario que comienza su primer semestre en la universidad de Texas A&M en Corpus Christi con un futuro claro: destacar en el fútbol colegial, mantener su reputación intacta y acercarse cada vez más a su sueño de jugar profesionalmente en la Liga MX, la MLS (la liga estadounidense) o incluso representar a El Tri. Gabi cree saber exactamente quién es: disciplinado, enfocado, orgullosamente mexicano y, sobre todo, heterosexual. Su identidad parece tan establecida como su trayectoria deportiva, y desviarse de ese camino no es una opción. Durante los primeros capítulos queda bastante claro que la atracción de Gabi hacia las mujeres forma parte de su identidad. 

Sin embargo, esa certeza comienza a tambalearse cuando Vale, un compañero de su clase de filosofía, se ofrece a ayudarlo como tutor. Vale no es un desconocido: ambos comparten el recuerdo incómodo de una fiesta, donde en un momento fugaz se besaron durante un juego de retos.

Aunque para el lector esto puede resultar revelador, Gabi racionaliza el episodio más que aceptarlo como parte de su deseo.

No veo a ninguno de mis compañeros de cuarto, aunque tampoco sería lo peor del mundo si me vieran besando a un chico. Probablemente se burlarían de mí, pero supongo que también respetan lo suficiente las reglas de los juegos para beber como para saber que solo estoy ayudando.

Este tipo de encuentro muestra lo común que puede ser el conflicto interno del autodescubrimiento y lo real que es el miedo a las consecuencias sociales cuando se es percibido como bi en un entorno profundamente masculino.

Para los lectores bi, y especialmente para alguien que ama los deportes, el momento puede sentirse dolorosamente familiar. Escuchar a Barrera hablar en términos de un “problema”, de la reputación del equipo, o usar insultos homofóbicos refleja la experiencia de oír ese tipo de comentarios en vestidores, en canchas, en escuelas o entre grupos de amigos, incluso cuando no están dirigidos explícitamente hacia uno mismo.

Sin embargo, no permanece completamente en silencio; defiende a Vale, marca límites y se resiste a aceptar la jerarquía moral que su capitán intenta imponer.

Otra parte que me pareció bastante conmovedora fue el momento en que Gabi reflexiona sobre por qué tardó tanto en reconocer que es bi. Aquí se percibe con claridad la sensación de “haber llegado tarde” al descubrimiento de su propia identidad, especialmente cuando se compara con otras personas queer que parecían haberlo sabido siempre. Gabi describe cómo existía una barrera mental que le impedía verse con claridad, un muro construido por la presión del entorno deportivo y la necesidad de sobrevivir socialmente.

Había este muro grande y terco que no me dejaba verme con claridad hasta que fue demasiado difícil ignorarlo.

Pero también existe la posibilidad de reconocer que ese retraso no lo hace menos bi; más bien, pudo haber sido un mecanismo de supervivencia en un contexto donde no se sentía lo bastante seguro para explorarse. El diálogo también ilustra una experiencia muy ligada a ser bisexual: la tendencia a compartmentalizar, a sentir atracción tanto por hombres como por mujeres y, aun así, convencerse durante años de que uno es heterosexual. El conflicto central entonces queda muy claro: Gabi puede aceptarse en privado, pero teme lo que significaría vivir su identidad abiertamente fuera de ese espacio seguro.

En conjunto, la novela destaca especialmente por su exploración emocional de Gabi y por mostrar cuánto pesa el contexto deportivo sobre su identidad. Un ejemplo clave es el momento en que lee sobre la salida del clóset de un futbolista profesional australiano, quien recibe apoyo de aficionados, prensa y equipo. Esa experiencia le permite imaginar un futuro distinto.

Finalmente, decide hablar directamente a la cámara en sus redes sociales. Se presenta como un joven mexicoamericano orgulloso de sus raíces y afirma con claridad que es bi. En su mensaje, reconoce que esperar a que la cultura cambie no es una opción y que debe convertirse en un referente visible.

Después de subir el video a Instagram, Gabriel se reúne con su padre, quien corre a abrazarlo en cuanto lo ve.

Nada de lo que hagas, nada de quién eres podría hacer que me avergüence de ti. Nunca.

En una entrevista publicada el 15 de abril de 2025, Garza Villa explicó que Futbolista es, ante todo, una historia de crecimiento personal, centrada en enamorarse, luchar por los sueños y aprender a ser valiente. También mencionó que la novela combina romance, de compañeros de clase a amantes, con reflexiones filosóficas y una exploración más explícita de la intimidad, marcando su giro hacia un público adulto.

Para algunos lectores, la narración puede sentirse demasiado explícita en su contenido sexual, lo que podría dar la impresión de que el motor principal del conflicto de Gabi es el deseo físico.

Aun así, la novela destaca por su honestidad al retratar el miedo, la presión y la rabia. Vivir con autenticidad mientras se sigue haciendo lo que uno ama nunca debería ser una elección imposible.

Imagen/Amazon