Hola, ¡mis queridos lectores bi! Que gusto verlos por aquí de nuevo. A veces reflexiono sobre todas las cosas que quiero hacer, aprender y ver para las que nunca tendré tiempo en esta vida. Pero, ¿y si tuviera la oportunidad de expandir mi vida sin sacrificar mi juventud? ¿Y cuál sería el precio por este intercambio? ¿Valdría la pena ese sacrificio? Esa es la pregunta central de La vida invisible de Addie LaRue (2020) escrito por V.E. Schwab, una fantasía que abarca siglos sobre la chica francesa titular que hace un trato faustiano con un dios oscuro por una vida prolongada. Pero a cambio, como descubre, será olvidada por completo por cualquier persona que conozca.
Me encantan esas historias que exploran mundos fantásticos enormes (The Time Traveler’s Wife, etc.) es por eso que cuando alguien mencionó esta historia, me interesé mucho. Cuando una segunda amistad me lo recomendó y mencionó que la autora Schwann recientemente había escrito un ensayo sobre su proceso lento al salir del clóset, me interesó aún más. Así que fuí con una amiga a la librería y conseguí este libro, con el título del más vendido por New York Times, para leerlo por mi misma. Pero cuando leí la clara mención de las atracciones bisexuales de Addie en literalmente la primera página, supe que tenía que cubrirlo en el Club de Lectura Bi.

A pesar del hecho de que Schwab ha escrito varios personajes queer en otros de sus trabajos populares, me preparé para que la fluidez sexual de su personaje principal sea solo una mención superficial en las primeras diez páginas, que a menudo fascinan a los compradores cuando envían manuscritos. Desafortunadamente, he leído novelas modernas lo suficiente para no esperar a ver una representación bi detallada y compleja (excepto por algunas excepciones que he cubierto previamente). Entonces estaba lista para leer La vida invisible con un ojo cínico, apostando a que habría unas pocas menciones de la bisexualidad de Addie utilizadas principalmente para el efecto excitante.
Para mi sorpresa y deleite, Schwab destrozó mis nociones preconcebidas de la representación al hacer ambos personajes principales explícita y casualmente bi. La autora teje sus atracciones a través de la historia como un hilo de oro — creando suficiente reflejo para hacer la tela brillar.
Mientras que los personajes principales Addie y Henry experimentan amor y pérdida a través de sus historias, sus atracciones — sin importar el sexo — nunca son la causa de una crisis existencial. Los personajes secundarios a veces miran su fluidez sexual con una ceja levantada, pero nuestros protagonistas nunca se juzgan a sí mismos por ello. Como dijo Schwab en su ensayo vinculado anteriormente, sus personajes “nunca son reducidos a su expresión queer, solamente son expandidos por ella”. De hecho, su bisexualidad solo es otra faceta maravillosa de sus personalidades, la cual algunas veces consiguen ciertos momentos para brillar, pero no es algo que domine — solamente dándole más dimensiones a su desarrollo.
Dicho esto, todavía tengo objeciones. Aunque Schwab deja claro que sus personajes “se sienten atraídos primero por la persona y luego por el género”, nunca se atreve a usar la palabra “bisexual“ cuando los describe, o cuando se describen a sí mismos. Si la memoria no me falla, el término más cercano utilizado en el tomo de más de 400 páginas es “queer“ o “fluido“ — los cuales, no me malinterpreten, son perfectamente encantadores. Pero todavía se siente como una oportunidad desaprovechada — especialmente desde que Addie vivió la invención de la palabra a fines del siglo XIX. Podría haber agregado una mini-epifanía a su extraordinaria y lírica vida. En una novela infundida con cientos de pequeños momentos mágicos, tener ese tipo de pasaje para subrayar ligeramente la sexualidad de los personajes habría servido tanto al personaje como al lector. Sé que la vida de Addie tiene que ver con sobrevivir y ser elusiva, pero su memoria impecable hubiera mencionado esta distinción con fervor — si los demás no pueden recordarla después de que se alejan, ella al menos podría recordar esta parte de sí misma y el hecho de que es humana, aún aprendiendo a navegar la vida.
Pero como había dicho, son pequeñas quejitas. Esta es una de las novelas más fascinantes que he leído en los últimos años. Decir que La vida invisible te captará como lector no estaría dándole justicia. Me quedaba despierta hasta muy tarde, saboreando las oraciones, metida en las páginas, decepcionado a mi gato quien estaba tratando de que me fuera a dormir. Creo que hasta cancelé algunos planes con mis amigos (como algunos de nosotros hacíamos casualmente en los tiempos de antes. Perdónenme amigos).
La verdad es que cuando una novela toma parte de tu vida, te duele físicamente cuando tienes que dejar de leerla y debes regresar a las necesitadas latosas como dormir o cocinar. La novela de Schwab, con sus conmovedores personajes queer en el corazón de la trama, me mantuvo enviciada la semana pasada. Y no me arrepiento para nada. Ahora puedo decir que es una de mis novelas favoritas de todos los tiempos. Es, a pesar de los mejores esfuerzos del diablo, inolvidable.