Dread Nation me enganchó desde la primera oración:
El día que llegué al mundo llorando y gritando fue la primera vez que alguien intentó matarme. Supongo que en ese momento debió haber sido obvio para todos que no iba a tener una vida normal.
Al leer eso, supe que este libro no iba a ser como ningún otro. Dread Nation es único — ¿a quién no le gustaría leer un libro sobre zombis en un Estados Unidos en reconstrucción por su guerra civil, el cual es atacado por muertos vivientes y un nuevo mundo surge del caos?
No dejes que nadie te diga lo contrario sobre los viejos tiempos. La vida es dura ahora, nada más que sufrimiento, pero algunos tipos de sufrimiento son más fáciles de soportar que otros.
La vida no siempre ha sido dulce con la protagonista, Jane McKeene. Siendo una adolescente, el gobierno la obliga a asistir a una escuela de combate para chicas de color, donde las entrenan para ser “Acomodadoras” — guardaespaldas y acompañantes para las mujeres ricas blancas que las protejan de los zombis. Sin revelar nada más, digamos que una cosa lleva a la otra y que la vida de Jane cambia por completo, ya que una vez más la envían lejos de todo lo que ha conocido.

La autora, Justina Ireland, se inspiró para escribir Dread Nation después de aprender sobre las escuelas de “reeducación” para los nativos americanos y su papel en la colonización de Estados Unidos. Desde el siglo XVII hasta el siglo XX, los niños nativos americanos fueron separados de sus familias y comunidades indígenas y enviados a internados para volverlos “civilizados”. En estas horribles instituciones, a menudo se les golpeaba cruelmente, se les hacía pasar hambre y se les despojaba de su identidad y prácticas culturales. Como explica Ireland en el epílogo de la novela:
Este sistema escolar explotador se convirtió en la base del ficticio sistema escolar de combate en la línea de tiempo histórica alternativa de Dread Nation. Porque si los ‘bienintencionados’ estadounidenses podían hacerle algo así a una comunidad ya totalmente subyugada en tiempos de paz, ¿qué harían en tiempos de desesperación?
Para ser una narrativa tan elaborada, el libro tiene un desenlace realmente satisfactorio. Jane se enfrenta a una gran variedad de retos, pero a menudo recuerda al lector que “el problema de este mundo no son los pecadores, ni siquiera los muertos. Son los hombres que pisotean a cualquiera que se interponga en su búsqueda del poder.” Cuando no está luchando contra zombis — “shamblers”, como ella los llama — tiene que enfrentarse a las actitudes racistas de los blancos que la rodean. Una y otra vez, se nos muestra que el verdadero enemigo son los humanos, y que nuestras maneras de vivir son egoístas, ignorantes y peligrosas.
“Algún día, si no lo es hoy, verás que esta vida no es nada sin gente a la que amar.”
A lo largo de los dos libros, Jane habla abiertamente de su bisexualidad, relatando sus “revolcones” tanto con chicos como con chicas. La novela nunca utiliza la palabra “bisexual” (que era desconocida en la época en la que está ambientada), pero es maravilloso ver la representación de un personaje bi, que sale tanto con un hombre como con una mujer a lo largo de la historia. Como alguien que ha salido con múltiples personas de todo el espectro del género, fue refrescante leer sobre una experiencia que refleja la mía. Como las dos relaciones principales de Jane ocurren en fases muy distintas de la trama (juntos, los libros abarcan de 2 a 3 años), ambas tienen espacio para florecer orgánicamente en la página. Ambos intereses amorosos complementan a Jane de diferentes maneras y — lo que es crucial — ella no intenta compararlos.
Ireland tiene un don especial para crear relaciones íntimas y significativas entre sus personajes, y quizá el mejor ejemplo es la relación de Jane y Katherine.
— Voy a matarlos. A todos. Voy a destriparlos como a peces y a usarlos como cebo para los vagabundos, luego voy a quemar la escuela y la casa del alcalde hasta los cimientos y voy a bailar sobre las cenizas.
— Está bien, Jane, eso está muy bien. Es bueno tener metas en la vida.
Es raro ver un romance bi explorado en la página y aún más difícil encontrar una narración que se centre en la amistad, más que en el romance, entre los dos personajes principales. Jane y Katherine (esta última es un excelente ejemplo de la representación asexual) comienzan los libros como rivales, en el mejor de los casos. Ambas son alumnas de alto rendimiento en la Escuela de Combate para Chicas Negras de Preston. Jane se burla de Katherine por su sentido de la moda y por sus aires de superioridad, mientras que Katherine critica los modales groseros y el comportamiento temerario de Jane. Ambas se unen para enfrentarse a los retos del mundo en el que se encuentran y poco a poco forman una alianza, desarrollando un respeto con algo de resistencia la una por la otra y finalmente se convierten en las amigas más improbables pero brillantes que ahora son. Esto nos provee con una refrescante versión del tropo de los enemigos que se convierten en amigos, y una rara representación de una amistad queer basada en el principio de que los polos opuestos también se pueden atraen platónicamente. Me encantó.
Dread Nation es una lectura que tiene que ser explorada por los fans de The Walking Dead y The Last of Us, y para cualquiera que necesite un buen thriller con un toque sociopolítico. Y aunque Dread Nation es increíble, su continuación, Deathless Divide, lo supera completamente. Repleto de acción, aventura, amistad y mujeres increíbles, ambos son libros que no te puedes perder.