A Ladies Guide to Celestial Mechanics escrito por Olivia Waite es un romance bi/lesbiano de regencia con ciencia, escándalo y en un tema que alza la esperanza.
Lucy Muchelny es una astrónoma dotada en un período donde los descubrimientos científicos de las mujeres fueron medidos a través de sus esposos y padres, sus contribuciones hacia sus propios trabajos fueron desacreditados como nada más que asistencia mínima y trabajo de secretaria. También es una lesbiana, con un corazón roto por el matrimonio de su ex novia con su amiga de la infancia, y recientemente huérfana, con un hermano completamente desinteresado en continuar con el trabajo de ella o el trabajo de su padre. La situación se convierte insostenible cuando él anuncia que quiere vender el telescopio y conseguirle un marido, justo antes de tomar unas vacaciones de pintura en un área remota. Una carta sorpresa de un viejo colega de su padre, aparentemente sin tener noción de que el señor esté muerto, lidia a Lucy a hacer una completamente apresurada decisión e irse a Londres sola, con las esperanzas que la Condesa de Moth la aceptara como su discípulo, dejándole continuar su trabajo y evadir el infierno que es el matrimonio en el siglo 19 todo a su vez.

La Condesa de Moth, hija de una famosa naturalista y viuda de otra, se casó de prisa, asumiendo que su esposo le mostraría el mismo amor y respeto que su padre le mostró a su madre. En vez de eso consiguió un tirano quien la veía como una asistente de laboratorio, una bolsa de boxeo emocional, y una fuente de ingresos para fundar todas sus horribles misiones coloniales de descubrimiento. Es forzada a vender la propiedad de sus padres y bajar sus ambiciones más y más, Catherine sintió alivio y desastre por la muerte de su esposo. Sin Henry para dictarle como vivir sus días, le cuesta trabajo decidir como llenarlos. Aunque ella no ha tomado un amante en los dos años desde la muerte de su esposo, descubre que los hombres, aun cuando no estás casado con ellos, hacen las cosas tan difícil que no valen la pena y pasa la mayor parte de su tiempo con la Sociedad de Ciencia Cortés, viviendo en la sombra injustamente amada de Henry.
Cuando Lucy aparece por primera vez, con carta en mano y con ganas de presentar una oferta para el proyecto más reciente de la Sociedad, la traducción al inglés de una gran obra astronómica, Catherine duda, pero está dispuesta a albergar a la mujer más joven y presentarla a la Sociedad. Sin embargo, cuando los hombres de la Sociedad se ríen abiertamente de Lucy le otorgan el trabajo a un pariente poco cualificado, Catherine se siente indignada, y se llena de una resolución que no había sentido en años. Si los hombres en la Sociedad piensan que las mujeres no pueden ofrecer nada sustancial a la ciencia entonces ella les dará justo eso, y retirara su parte de los fondos para el proyecto para financiar una traducción rival producida por Lucy.
Lo que comienza con una unión de negocios y una tentativa amistad lentamente se desenvuelve en un profundo, cálido y poderoso romance entre las dos mujeres. Catherine está profundamente marcada por su matrimonio y su aventura amorosa, y mientras que reconoce que como una mujer, a Lucy le faltan los poderes sociales y legales para abusarla de la misma manera, de cualquier manera le cuesta trabajo en poder superar sus reservaciones y confiar en otra persona a tan íntimo nivel. Lucy tiene sus propios miedos de abandono y de perder control sobre su propia vida como una mujer sin los recursos para ser independiente, y estos miedos se combinan para crear un problema entre las dos repentinamente. Ambas resuelven el problema, sin embargo, y lo hacen de una manera que se siente completamente real y emocionalmente auténtica.
La exploración exhaustiva del libro sobre las maneras en que las mujeres fueron marginadas tanto en la ciencia como en el arte, incluso el trabajo que Waite hace para evadir presentado una disciplina como superior a la otra, es profundamente satisfactoria. Más allá de la relación entre Lucy y Catherine, la novela también es una carta de amor a la creatividad y el intelecto de las mujeres, y a las mujeres que lucharon apasionadamente para hacer su trabajo y avanza en sus campos, hasta cuando ellas sabían que sus descubrimientos serían desacreditados de su nombre al final. Hay un poco de cumplimiento de deseos en el éxito que tienen Lucy y Catherine en la expansión de la accesibilidad y el reconocimiento de las mujeres en ambos, pero eso no es nada malo, especialmente en una novela romántica. A veces, todos necesitamos el catarsis de ver que las cosas salen bien para variar, incluso si nuestro cínico por dentro dice que no sucedería de esa manera en la vida real.
El catarsis visceral de las varias victorias de Lucy, también como la vindicación que sintieron cuando ella encuentra y crea listas de muchas mujeres científicas que fueron olvidadas, es realmente satisfactorio. Similarmente, la validación que Lucy le da a Catherine como una artista, y cómo le permite a Catherine admitirse a sí misma que a ella no le interesa la ciencia y que esto, de alguna manera, es una falta moral de su parte, es un catarsis gentil para cualquiera que se haya hecho sentir como una persona de poco valor, o que de alguna manera estaban traicionando el feminismo por tomar la misma decisión. Eso le deja a Lucy dejar atrás el resentimiento, aunque era compresible, hacia el arte como otro hermoso ejemplo adorable en cómo las dos mujeres crecen juntas y se ayudan mutuamente a crecer.
En términos de la bisexualidad, Catherine es un encanto. Mientras que Lucy siempre ha sido consciente de su sexualidad, la de Catherine fue subsumida abajo de la heterosexualidad obligatoria, y no es hasta que Lucy y su creciente atracción mutua que reconoce su deseo por las mujer por lo que es — y que siempre ha estado ahí hirviendo bajo la superficie. Hay un momento particularmente encantador en el que Lucy se da cuenta de que Catherine había estado enamorada de otra mujer en el pasado, y que ella misma no se había dado cuenta, una escena instantáneamente reconocible para cualquiera que luego haya mirado hacia atrás en las intensas amistades del mismo sexo antes de que tuvieran antes de salir del closet y se preguntaban cómo demonios no veían esto sobre sí mismas antes.
El libro no está sin problemas, sin embargo. Mientras que Waite incluyó dos excelentes personajes de color ella también hizo la decisión desconcertante de crear a la sirviente de Catherine como una persona de color sin darle ningún tipo de arco personal, existiendo en el libro solo para complacer los intereses de su empleadora. Similarmente, mientras que es refrescante de no tener la ex-amante de Lucy personificando ese malvado arquetipo bisexual quien abandona su lesbiana leal por un hombre, la caracterización de Waite de Priscilla como superficial y traicionera por hacer un matrimonio de conveniencia en un tiempo donde las mujeres tenían muy pocas opciones en el asunto no cae bien. El hecho de que Pricsilla luego ser superficial y traicionera por razones distintas a su matrimonio no hace mucho para rectificar esto, ya que parece colocar una decisión de supervivencia al mismo nivel como del abuso emocional e infertilidad actual. A pesar de esto, A Lady’s Guide to Celestial Mechanics es un grandioso libro y no puedo esperar a leer la secuela.