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La Escala del Unicornio: Madam Secretary

Image/CBS

agosto 14, 2024 · por Jamie Paul

Durante años y años, la gente me imploró que viera el célebre drama político The West Wing (1999-2006), asegurándome que me encantaría. Siempre respondía lo mismo cuando la gente me insistía demasiado con sus recomendaciones: “Algún día lo veré.” Pues bien, finalmente lo hice y no me importa admitir los errores que he cometido. De hecho, me gustó tanto que me hizo entrar en una espiral de drama político, buscando y devorando todas las series que encontraba. Vi en una sentada la agitadora pero cada vez más ridícula Designated Survivor (2016-2019). 

Volví a ver la clásica serie House of Cards (2013-2018) y su temporada final que tuvo poco sentido. Incluso vi miniseries políticas históricas como John Adams (2008) y la decepcionante serie llamada Franklin (2024). Al final, como un personaje maldecido de la mitología, me quedé sin nada que consumir en mi hambre sobrenaturalmente insaciable. Entonces me topé con la serie de a mediados de la década de 2010, Madam Secretary (2014-2019).

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Al principio, no estaba segura de que la serie fuera a satisfacer mi apetito. No se trata de un presidente, ni de una administración, ni de un personaje famoso e influyente. La serie sigue la carrera de Elizabeth McCord (interpretada por Téa Leoni), una exanalista de la CIA a la que el presidente Conrad Dalton (Keith Carradine) — su antiguo jefe en la CIA — saca de la oscuridad para nombrarla secretaria de Estado tras la muerte de la anterior secretaria en un misterioso accidente de avión. La serie se centra menos en las intrigas, los dramas políticos y legislativos, y más en la diplomacia, el espionaje y las negociaciones de alto riesgo, perfectamente balanceadas con la vida familiar de Elizabeth. Pero, a pesar de estar un poco alejada de los dramas políticos que había estado viendo hasta entonces, Madam Secretary me hizo obsesionarme. Y a medida que se desarrollaba la serie, se convirtió inesperadamente en un programa impresionantemente bi.

Antes de continuar, ten en cuenta que esta revisión contendrá algunos SPOILERS de la serie (aunque serán relativamente pequeños). Si es la primera vez que lees una Escala del Unicornio, aquí explicamos el sistema de calificación.

Lo que me gustó:

Como programa de televisión, la serie tiene un buen balance. El público tiene un asiento en en primera fila en el más alto nivel del Departamento de Estado de los Estados Unidos, algo que la mayoría de los programas políticos sólo pasan por alto, mientras que también nos da suficiente política presidencial y tiempo en pantalla de la Casa Blanca para saciar la sed que nos dejó West Wing. Entrelazada con las historias laborales de Elizabeth está la familia McCord, con su marido Henry (Tim Daly), un erudito religioso y aveces espía, la ambiciosa pero impulsiva hija mayor Stevie (Wallis Currie-Wood), la mediana y floreciente fashionista Alison (Kathrine Herzer), y el rebelde e inconformista Jason (Evan Roe). Algunas series o películas intentan serlo todo para todo el mundo y acaban por no complacer a nadie. Madam Secretary consigue ser un programa político, un thriller de espionaje y un drama familiar, todo en el mismo paquete.

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Donde realmente brillan los colores de unicornio de la serie es en su representación bi. Desde el primer episodio, Elizabeth es protegida por su siempre fiable, incesablemente leal e impecablemente preparado ayudante Blake Moran (Blake Moran). La serie codificó inicialmente su personaje de una forma que la mayoría lo percibirá como gay. Tenía todos los clichés de Hollywood: demasiado arreglado, meticulosamente pulcro, incluso tenía esa forma de hablar que estereotípicamente es considerada como gay. Y, sin embargo, la serie curiosamente se abstuvo de abrazar su supuesta homosexualidad. Él no se se denominaba gay, no lo veíamos en ninguna relación y su personaje se esforzaba constantemente por ocultar el sexo de las personas con las que salía, algo que era muy comentado por sus compañeros. Con el tiempo, descubrimos que se trataba de una elección deliberada de los escritores del programa, no para perpetuar el cobarde tropo de tener un personaje queer cuya sexualidad sólo existe por inferencia, sino para darles la vuelta a las suposiciones comunes sobre la sexualidad.

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En la tercera temporada, por fin vemos a Blake encontrarse con un ex novio en un bar y los dos se enredan en una discusión que al principio parece deberse al hecho de que Blake se niega a asumir su sexualidad como hombre gay. Pero resulta que Blake es en realidad bi, algo que su antiguo amante no acepta. El encuentro molesta tanto a Blake que el asistente, normalmente reservado y ecuánime, detiene el coche de la secretaria McCord para declararse bisexual. En un discurso bi para la posteridad, expresa las frustraciones reprimidas que tantas personas bi sienten al ser borradas o malinterpretadas por no encajar perfectamente en la mentalidad binaria de ser “heterosexual” u “homosexual”. Dice las palabras que tantos programas y películas evitan: “Soy bisexual”. Incluso llama a la “bifobia” por su nombre. Hay un momento de incertidumbre en el que él — y el público — contienen la respiración para ver cómo reacciona Elizabeth. Sin pedir explicaciones ella sale del coche y lo abraza. Durante el resto de la serie, vemos a Blake tal y como es: un hombre abiertamente bi.

En la cuarta temporada, Kat Sandoval, una de las principales asesoras políticas de Elizabeth (interpretada por la actriz bi Sara Ramirez), también declara su bisexualidad — de nuevo diciendo la palabra con “B” en voz alta — y más tarde interactúa con otros personajes que habían asumido que ella era lesbiana y les aclara las cosas. Cuando vi el episodio piloto de Madam Secretary no podía ni imaginarme que dos de los personajes principales fueran tan abiertamente bisexuales. Lo que es tan notable como el hecho de que el programa resultó ser tan bi fue el hecho de que, a diferencia de la mayoría de los personajes bi de los medios de comunicación, que la mayoría de la gente los considera superficialmente heterosexuales, eligieron a dos personajes que, por el contrario, hicieron saltar los radares gay de la mayoría de la gente, mostrando quizás el tipo menos representado de personajes bi en la ficción.

Lo que no me gustó:

A diferencia de muchos de los contenidos que vemos hoy en día, incluida la mayoría de las series que se analizan aquí en la Escala del Unicornio, Madam Secretary no es una serie de streaming, sino una serie de televisión más parecida a las de antes de una cadena televisiva con temporadas de más de 20 episodios. Aunque tengo un problema enorme con la forma en que el streaming ha transformado gradualmente la televisión estadounidense en una televisión al estilo británico, con temporadas criminalmente cortas y espacios de varios años entre ellas, el viejo modelo de las cadenas también tiene sus inconvenientes. Con tantos episodios de una hora que tener que rellenar, material de segunda categoría acaba abriéndose paso en algunos episodios. Es una buena serie y mejora aún más a medida que avanza, pero por desgracia no todas las series políticas pueden ser The West Wing.

La calificación:

Desde el punto de vista de la representación bi, no hay mucho de qué quejarse. Claro, podríamos pedir que la bisexualidad de Blake se introdujera más temprano en la serie, o que las vidas amorosas de Blake y Kat tuvieran más tiempo en la pantalla. Pero, sinceramente, para una serie de la que nadie esperaba tener representación LGBT, más allá del personaje gay que deben tener por cumplir con su cuota de diversidad, y teniendo en cuenta la frecuencia con la que la bisexualidad es considerada como invisible o no se nombra en los medios de comunicación, no sé cómo alguien puede dar a Madam Secretary menos de cuatro unicornios.

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