¡Qué onda, cinéfilos bi! ¿Alguna vez han estado en un lugar donde todo parece perfecto, pero basta rascarle tantito para que salga todo el drama? Piensa en una pareja guapísima sentada cerca de ti en un restaurante. Todo va de maravilla hasta que uno le pregunta al otro: “¿Qué soy para ti?”. Y ahí estás tú, fingiendo que no escuchas, pero sin perderte ni una palabra porque necesitas saber cómo acaba todo. Algo así me vino a la mente mientras veía el drama romántico independiente Other People’s Bodies. Pero ¿qué tiene que ver todo esto con la bisexualidad? Vamos a verlo.
Pero antes, unas cuantas advertencias importantes. Primero que nada, habrá SPOILERS importantes de esta película independiente de 2025, así que no digan que no se los advertí. También hay que tener en cuenta algunas advertencias de contenido, entre ellas infidelidad, violencia breve y trauma médico. Si no conocen la Escala del Unicornio o simplemente quieren refrescar la memoria, pueden consultar aquí nuestros criterios de evaluación.
¿Todo listo? Muy bien. ¡Vamos a sumergirnos de clavado!
Other People’s Bodies es una película bi que reinterpreta libremente La Piscine, un clásico de la Nueva Ola francesa y un drama psicosexual. Seb (A.J. Shively), cantante y programador, está casado con Olivia (Annie Parisse), una exbailarina de ballet. Cuando a Olivia le dicen que podría tener esclerosis múltiple, decide retomar el contacto con Mateo (McKinley Belcher III), con quien lleva años distanciada. Lo invita a él y a su novio, Zaki (Jasai Chase Owens), a pasar unos días en su casa en el norte del estado de Nueva York y tratar de hacer las paces.
Conforme pasan los días, empiezan a salir a la superficie los deseos y resentimientos de cada quien. El conflicto central gira en torno al pasado de Seb con Mateo y Olivia. Años atrás, contrataron a Mateo para coreografiar una ópera queer en la que cantaba Seb, y los dos hombres comenzaron una relación. Cuando Olivia regresó de una gira de baile, Mateo la invitó a escuchar cantar a Seb, quien terminó dejando a Mateo por ella. Desde aquella traición, los tres no habían vuelto a hablar hasta ese fin de semana, casi una década después. Pero las cosas se complican aún más cuando Seb empieza a sentirse atraído por Zaki.
Lo que me gustó:
Lo que más me gusta de Seb es que es un personaje completo, con muchas facetas, y no alguien cuya personalidad se reduce a su bisexualidad. La película tarda lo suyo en dejar claro que Seb es bi (el guion está lleno de silencios cargados de significado y diálogos breves, pero intensos), pero aun así es un personaje bi mucho más desarrollado de lo que solemos ver en el cine. Coquetea con Olivia y juega con ella, pero también es muy atento y la apoya en todo lo relacionado con su salud: la cuida cuando se siente mal, la acompaña al médico y está ahí para ella en los momentos difíciles mientras espera su diagnóstico. La película también deja ver su talento como programador, cantante y guitarrista. Es divertido, inteligente y tiene una personalidad que atrapa.

Hay otras cosas que me gustaron de Other People’s Bodies. Para empezar, la mirada bi está muy presente: la película se detiene una y otra vez en las miradas de deseo de distintos personajes queer hacia personas de varios géneros, además de mostrar caricias que duran lo suficiente para dejar clara la tensión entre quienes se tocan.

También me gustó que, aunque la película retoma libremente la historia de La Piscine, aquí no hay ningún asesinato en la alberca. Puede parecer un detalle extraño, pero en La Piscine el asesinato ocurre a mitad de la película y, a partir de ahí, la historia gira en torno a si descubrirán quién lo cometió. En cambio, en esta película, el enfrentamiento en la alberca llega a su clímax, pero nadie muere. Parece una decisión deliberada del guionista y director Alan Brown para evitar ese recurso tan común de matar a los personajes queer de la historia. En su lugar, tenemos un final sorprendentemente feliz, con todo el elenco bailando. ¡Eso sí que se agradece, como un chapuzón en agua fresca en pleno verano!
Lo que no me gustó:
Sí, Seb se disculpa por haberle sido infiel a Mateo. Pero eso no quiere decir que haya aprendido la lección. Al principio, rechaza las insinuaciones de Zaki. Sin embargo, una segunda escena deja bastante claro que esta vez Zaki sí logró conquistarlo: los dos regresan de correr, sudando a mares, responden con evasivas y entran juguetonamente a la casa uno detrás del otro para tomar agua. Ya vi la película tres veces y hay cierto margen para interpretar que Seb no fue infiel, pero todo apunta a que pasó algo entre ellos durante la corrida.
El asunto sale a la luz durante la escena culminante en la alberca. Seb intenta llevar a Mateo, que está borracho, de vuelta a la casa, pero la tensión va en aumento hasta que Seb lo empuja a la alberca. Después, pregunta dónde está Zaki, y Mateo insinúa que debe de estar con Seb porque los dos se acostaron juntos. Entonces, Mateo comenta con amargura que Seb ya no hace esas cosas, en alusión a la relación que tuvieron.
Y ahí está el verdadero motivo de la pelea. Seb no cae en la provocación ni confirma que se haya acostado con Zaki. Lo que lo hace estallar es que una expareja niegue su bisexualidad. Quienes han pasado por algo así saben lo doloroso que puede ser. La verdad, esta parte se me escapó la primera vez que vi la película, por varios motivos técnicos: cuesta muchísimo entender a Mateo porque habla arrastrando las palabras, y el sonido de fondo está tan alto que termina tapando este diálogo crucial. No fue sino hasta que volví a verla con subtítulos que entendí lo que estaba pasando. Es una pena, porque este intercambio es fundamental para el clímax emocional de la película.
Ahora bien, no me gusta en absoluto que Seb sea infiel. Es uno de los defectos que suelen atribuirse a los personajes bi mal representados o a los villanos bi. No estoy justificando su comportamiento. Sin embargo, Other People’s Bodies se mueve en un terreno ambiguo, con reglas menos rígidas que las de una película convencional, y deja muchas preguntas sin respuesta. Nunca sabemos si Olivia recibe un diagnóstico. Hay coqueteos entre personas de distintos matrimonios, no solo en el de Seb. Y Zaki se molesta con Mateo por insinuar que él y Seb tuvieron algo en el pasado, ¡aunque el propio Zaki le había tirado la onda a Seb ese mismo día!
Al parecer, el conflicto principal consiste en que Seb, Mateo y Olivia por fin aclaren las cosas entre ellos. La película lo logra de una manera poco común y sorprendentemente tierna (yo no suelo disculparme después de una pelea tremenda en una alberca mientras estoy desnudo junto a una expareja). La historia termina con todos bailando de noche en una terraza, rodeados de luces de bengala. Es un final muy de “todo está bien si acaba bien”. Pero la película solo responde las preguntas que le interesa responder. Como espectador, me quedé con una sensación de insatisfacción, como si Brown quisiera quedarse con lo mejor de ambos mundos sin asumir del todo las consecuencias.
Y otra cosa: ¡usen la palabra “bi”! Cineastas, no pasa nada por decirlo, sobre todo cuando toda la maldita historia gira en torno a la importancia de la bisexualidad de Seb.

La calificación:
En muchos sentidos, Seb está lejos de ser un gran ejemplo de la representación bi masculina. Aun así, después de ese intenso fin de semana, los personajes parecen haber resuelto sus problemas y estar en paz, pese a todo el caos que traen encima. En este grupo de amigos, la diversidad sexual se vive con naturalidad y prácticamente nadie la cuestiona; tampoco hay una gran trama de “descubrimiento” de por medio, lo cual es estupendo de ver. Los conflictos tienen más que ver con cómo se comportan los personajes que con su orientación sexual (aunque, por momentos, ni eso queda del todo claro y algunas reacciones resultan bastante hipócritas). Para mí, la película casi logra cerrarse con broche de oro, pero se queda corta por muy poco. Le habría dado medio unicornio más si alguien, quien fuera, hubiera usado algún término del paraguas bi. No tengo problema con una representación bi compleja, pero llamemos a las cosas por su nombre.
Aunque Other People’s Bodies parece una alberca tentadora, llena de engaños y placeres, la película no se sumerge tanto como esperaba. Eso sí, vaya que deja huella.
