Los delfines están entre las criaturas más inteligentes y fascinantes de la Tierra, y también entre las más incomprendidas. Durante miles de años, la gente asumió que eran peces — no fue hasta el siglo XVIII que los científicos se dieron cuenta por primera vez de que son mamíferos. Los humanos también interpretamos erróneamente los rasgos faciales de los delfines, que asemejan a una sonrisa, como señal de su estado de ánimo o como evidencia de que son criaturas generalmente alegres y pacíficas. Esta ficción, conveniente para nosotros, hace parecer menos cruel el mantener en tanques a animales que en la naturaleza nadan 40 millas por día y entrenarlos para que salten a través de aros — “¡Pero se ven tan felices!”. Y para colmo, muchos creen que los delfines son obsesivos violadores bi de la naturaleza.
Esta noción de los delfines como “depredadores sexuales del mar” ganó popularidad en 2012 después de que una serie de artículos mediáticos sensacionalistas que supuestamente informaban sobre investigaciones de delfines se volvieran virales. Estos artículos afirmaban que los delfines “recurren a la violación ” y participan en enloquecidos comportamientos bi. Solo que eso no verdad de acuerdo con la investigación. El artículo original se basaba en un estudio que el escritor leyó mal por completo y de manera vergonzosa, y luego los medios de producción en masa entraron en acción, regurgitando sin cesar el error inicial. Colegas del autor del estudio hablaron, criticando duramente a los medios:
Si los ‘escritores’ de estos artículos hubieran leído el artículo, habrían notado que no contiene nada sobre el comportamiento sexual de los delfines que estudiaron, bisexual o de otro tipo, aparte de breves menciones de las posibles consecuencias de las redes sociales en el éxito reproductivo. Ciertamente no mencionaba nada sobre comportamiento bisexual, comportamiento homosexual o violencia sexual.
Pero la confusión no terminó ahí. Solo un porcentaje menor de personas que vieron las declaraciones originales sobre los delfines llegaron a ver más adelante las correcciones sobre el tema. Y aquellos que lo hicieron, a menudo se quedaron con la idea igualmente inexacta de que los delfines no son violadores ni bi. Sin embargo, el comportamiento bi sí está bien documentado entre los delfines.

Muchos investigadores han observado y estudiado el comportamiento bi de los delfines en todo el mundo, desde el río Amazonas hasta la bahía Shark en Australia. La mayor parte del sexo entre delfines ocurre entre machos, y los vínculos entre machos del mismo sexo, según el periodista científico Eliot Schrefer, son “el único emparejamiento duradero en la sociedad de delfines”. Un estudio de 2017 en la revista Behavioural Processes “encontró que las interacciones socio-sexuales entre individuos del mismo sexo eran prevalentes” entre los machos. El comportamiento entre individuos del mismo sexo también ocurre entre las hembras, pero en menor medida.
Sobresale el trabajo de la ecóloga conductual Janet Mann quien se ha dedicado por décadas a estudiar a los delfines. Hacia 1980, lo notó por primera vez una pareja de machos a los que llamó Cookie y Smokey. La pareja había formado un vínculo social extremadamente cercano y también de carácter sexual. Casi 40 años después, todavía están juntos.
En una entrevista con la Federación Nacional de la Vida Silvestre de los Estados Unidos, dijo: “El número de comportamientos homosexuales es tan alto que, de hecho, vemos muy pocos apareamientos heterosexuales en general. Sabemos que ocurren porque hay crías. Pero llegamos a observar muy pocos.”
Al escribir en la antología de 2006 Homosexual Behaviour in Animals: An Evolutionary Perspective, Mann describió el comportamiento entre delfines del mismo sexo como algo que cumple diversas funciones, incluyendo el juego, la formación de alianzas, vínculos sociales, la construcción de la confianza, así como brindarle a los machos oportunidades para perfeccionar sus habilidades de apareamiento.
De cualquier manera, el elefante (o quizás la ballena) en la habitación es el tema de los comportamientos sexuales más, digamos, problemáticos de los delfines. Es cierto que los delfines macho en particular pueden comportarse de maneras sexualmente muy agresivas, y hay algunos patrones de comportamiento documentados entre delfines que parecieran ser de naturaleza coercitiva. Sin embargo, vale la pena señalar que los incidentes de apareamiento forzado en realidad nunca se han presenciado directamente. De cualquier modo, la naturaleza es extraña, y muchas especies de animales participan en comportamientos que ningún humano decente encontraría morales, como el canibalismo. Pero llamar violador a un animal es proyectar un concepto humano en la naturaleza. Y eso es tan solo otra manera en que los delfines son incomprendidos.