Todo lo que siempre quisiste saber sobre la bisexualidad: una entrevista con Lewis Oakley
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Entre sus escritos en populares medios de comunicación, su podcast “Bisexual Brunch“, sus apariciones en radio y televisión, su columna de consejos en Bi.org, “Pregúntale a un Padre Bi“, y la crianza de sus tres hijos, el autor y activista bi Lewis Oakley tiene las manos llenas. Pero eso no le ha impedido escribir su primer libro, Bisexuality: The Basics: Your Q&A Guide to Coming Out, Dating, Parenting and Beyond (2024), publicado por Jessica Kingsley Publishers. Basándose no sólo en su experiencia como hombre bi, sino también en sus extensos trabajos de escritura, investigación y como destacado defensor y comentarista de los medios bi, el libro de Oakley es la mega columna de consejos bi que tantos estaban esperando.
Me senté con Lewis para hablar de su libro, Bisexuality: The Basics. En nuestra amplia conversación, hablamos sobre su proceso de escritura, cómo demonios encontró el tiempo para escribir, salir del clóset como bi, la bifobia gay, las citas bi, las disparidades negativas de salud, la construcción de una comunidad bi, problemas con las etiquetas, los algoritmos anti-bi y mucho más.
Jamie Paul: ¿Podrías hablarnos de tu inspiración para escribir Bisexuality: The Basics?
Lewis Oakley: Llevo años escribiendo sobre la bisexualidad y cada vez que publico un artículo o hago una entrevista en la radio, muchas personas bi se ponen en contacto conmigo. Normalmente me dicen: “Gracias por este artículo, en realidad tengo una pregunta.” Mucha gente cree que soy una de las únicas personas bi que conocen y ni siquiera me conocen personalmente, pero sienten que pueden abrirse conmigo. Lo vi como una gran responsabilidad, así que siempre le respondía a la gente y hacía todo lo posible por darles consejos. Pero no podía seguir el ritmo de la demanda, mi bandeja de entrada estaba tan llena que no tenía tiempo. Fue entonces cuando decidí que debía empezar una columna de consejos [“Pregúntale a un Padre Bi“]. Y ha tenido tanto éxito que un editor se puso en contacto conmigo y me dijo que deberíamos convertirlo en un libro en el que resuma las preguntas más habituales que me hacen y algunas de las que creo que no se hacen lo suficiente.
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El libro está estructurado como una extensa columna de consejos.
Lewis: Sí, desde luego. Abarca muchos temas. Hay tantas preguntas sobre la salida del clóset, pero no es sólo una pregunta. Se trata de preguntas como: “¿Cómo se lo digo a mi mujer?”, “¿Cómo se lo digo a mis hijos?”, “¿Cómo se lo digo a mi familia?”. Incluye todas estas variantes, además del papel que el género puede desempeñar en esta ecuación. Hablo mucho de las citas, las relaciones y las preocupaciones de la gente. Otra cuestión es cómo interactuar con la comunidad LGBT. Mucha gente piensa que la comunidad LGBT es una gran familia amorosa, pero para muchas personas bi a veces ese no es el caso.
Háblanos un poco de tu proceso de escritura. ¿Cuánto tiempo te llevó escribirlo?
Lewis: No es por presumir, pero me llevó bastante tiempo escribir este libro. Lo más importante para mí fue decidir cuáles serían las preguntas que incluiría. Una vez que tuve las preguntas, a las que ya había respondido muchas veces, tuve que decidir exactamente cómo tratar con ellas. Cuando escribes un libro te vuelves más perfeccionista. De alguna manera quieres asegurarte de que tenga cada punto que has hecho sobre ese tema. Entonces, a veces piensas: “esto es demasiado largo, ¿qué puedo quitar?”
Escribir el libro no fue tan malo. Creo que el perfeccionamiento y la revisión posterior fue lo que me pareció bastante complicado, pero soy padre de tres hijos, así que no tenía mucho tiempo para sentarme a escribir este libro. Sacaba mi teléfono y después de acostar a los niños, intentaba escribir durante una hora más o menos en mi aplicación de notas. A veces iba de viaje o en tren y escribía capítulos. Funcionó, de alguna manera, pero no aconsejaría a nadie que escribiera un libro cuando tienes tres hijos, porque fue todo un reto.
Bueno, ciertamente es un libro muy digerible. Es el tipo de libro que se puede leer en una larga tarde, lo cual es importante en la actual economía de la atención.
Lewis: Eso era lo más importante para mí. Quería escribir un libro que la gente realmente leyera. Claro que es un libro para la gente bi, pero espero que este libro no sea sólo para la gente bi. Hay secciones para personas que no son bisexuales pero quieren saber más sobre la bisexualidad. Espero que sea un libro que la gente pueda agarrar, hojear y entender la bisexualidad mejor que antes. No quería que fuera un libro demasiado complicado.
En el libro das consejos para salir del clóset a todo tipo de personas bi. Desde hijos con padres, de padres con hijos, de cómo decírselo a tu pareja, a tus amigos, etc. ¿Hay algún consejo universal que le darías a alguien que está saliendo del clóset como bi?
Lewis: Cuando estés listo para salir del clóset, lo sabrás. Creo que eso es lo más importante. Definitivamente me presioné a mí mismo para salir del clóset antes de estar preparado, antes de tener confianza en quién era. Hay ciertos amigos que te dicen: “Sal del clóset, no es para tanto”, pero también hay gente que piensa: “Hubiera sido mejor si hubiera salido hace diez años. ¿Cómo es que tengo 36 años y no he salido del clóset?” Es muy importante entender que uno mismo sabrá cuándo ha llegado el momento. Habrá algo así como una voz interior que te dirá: “Estoy preparado para hacerlo.” Mi segundo consejo sería que primero se lo contaras a alguien que no sea tan importante. Mucha gente quiere decírselo a sus padres o a su pareja o a alguien monumental en su vida. Para empezar, díselo a un desconocido en un bar y ve como te va en tu experiencia de salir del clóset. Empieza con alguien que no te importe y ve intentándolo con otras personas hasta llegar a las personas más importantes de tu vida.
¿Podrías hablarnos un poco sobre tu proceso de salida del clóset?
Lewis: Para mí, salir del clóset fue un camino difícil. Mucha gente no entiende que las personas bisexuales, según mi experiencia, salen del clóset un poco más tarde en la vida. Cuando era joven, me atraían las mujeres como a todos los demás chicos y no fue hasta el final de mi adolescencia y principios de los 20 cuando me di cuenta de mi atracción por los chicos. Fue una época complicada y no fue tan fácil salir del clóset, no es que sea fácil ahora. Luché con esto por varios años y cuando por fin le puse una etiqueta y me di cuenta de que era bisexual, hubo momentos en los que realmente no me sentó bien. Sobre todo porque, en aquel entonces, yo tenía novio. El mundo me veía como “eres un chico al que le atraen los chicos y que sale con un chico, así que eres gay” y tuve que luchar en contra de eso.
El momento más grande que tuve “de salir del clóset” fue cuando mi ex novio y yo nos separamos, porque durante años había estado hablando de ser bisexual, pero nadie lo había visto nunca, porque estaba en una relación con un chico. Así que cuando me quedé soltero por primera vez, la gente vio mi bisexualidad en práctica. A veces salía con chicos y otras veces con chicas y fue entonces cuando me di cuenta de los problemas que la gente tenía con la bisexualidad, sobre todo dentro de la comunidad LGBT. Pero estaba en ese punto — y es muy padre cuando la gente bi llega ahí — donde mi actitud básicamente decía, “No, no lo voy a aguantar más. No voy a disculparme por ser bisexual. No voy a bajar mi voz. No voy a fingir que hay un problema con esto. Soy bisexual y si quieres que te acepte como gay, tienes que aceptarme como bi. No puedes pedir igualdad sólo para ti.”
Cuando puedes ser fuerte en ese sentido, la gente suele echarse atrás. Pero me di cuenta de que muchas personas bi no sienten que puedan defenderse de esa manera y sentía como si yo podría ayudarles. Poco después, ya estaba escribiendo mis primeros artículos, entendiendo más las cosas y empezando a entender qué papel podría desempeñar en los debates sobre la bisexualidad más públicamente que entre amigos.
Con relación a esto, hay una sección en la que abordas la posibilidad de perder amigos gay cuando uno se declara bi. ¿Puedes hablarnos de esto?
Lewis: En mi experiencia, las personas que más problemas han tenido con mi bisexualidad han sido los hombres gay. También hay estadísticas que lo corroboran. Hay numerosos estudios que dicen que las personas bi en particular no son aceptadas como parte de la comunidad LGBT y eso se debe a un par de factores. Uno de ellos es que muchos hombres gays se identifican como bisexuales en su proceso para salir del clóset, y asumen que eso es lo que hacen todas las personas bi. No ven una experiencia fuera de lo que han vivido personalmente, lo cual es un problema. Si nos fijamos en los estudios, muchos de los hombres gays que se identificaron como bi en su proceso para salir del clóset, nunca creyeron realmente que fueran bisexuales — simplemente intentaban “suavizar el golpe” al primero salir del clóset como bis. No juzgo a nadie por hacer esto. Salir del clóset no es fácil. Creo que tenemos que ser conscientes del estigma y los falsos estereotipos que esto ha creado y vale la pena aclarar que la bisexualidad es, por supuesto, una orientación real. También diré que no puedes utilizar la bisexualidad como un paso antes de que salgas del clóset como gay y luego crear o respaldar la bifobia y ejecutarla sobre otras personas, no es algo justo.
Otra cuestión es que muchas personas LGBT que piensan que la bisexualidad es una “fase” terminan trabajando en grupos y organizaciones LGBT. En los Estados Unidos, el grupo Funders for LGBTQ Issues lleva 60 años haciendo un seguimiento de la financiación LGBT y ha descubierto que, a pesar de que las personas bisexuales constituyen más de la mitad de la comunidad LGBT, en realidad sólo reciben alrededor del 1% de los recursos económicos anuales. Ahí es donde todo esto se vuelve ligeramente insidioso. Nos dicen que formamos parte de esta familia, pero el trabajo que se supone que hay que hacer para mejorar la vida de las personas bisexuales no se está haciendo. Tenemos suerte si pintan una banca en el parque con los colores bisexuales y luego quieren un aplauso porque: “¡Oh, mira, representación!” No me importa dónde pongan la bandera bisexual, quiero resultados reales y que se haga un trabajo tangible.
Cambiando un poco de tema, en tu libro hay algunas secciones que hablan de las citas y las relaciones. ¿Cuáles son algunas de las dinámicas complicadas con las que las personas bi tienen que lidiar pero que las personas gay o hetero no?
Lewis: Uno de los más grandes es el impacto cultural. A veces, si has estado saliendo con un chico durante un largo período de tiempo, y luego sales con una chica — y obviamente para todos es diferente — pero puede haber algunas diferencias culturales y trampas en las que caen las personas bi. Cuando estabas saliendo con un chico, tal vez no era un problema que tu mejor amiga se quedara a dormir. Pero ahora estás saliendo con una chica y de verdad, si tu mejor amiga se queda a dormir, esto puede ser un problema. Cosas como esas, donde algo está bien en el mundo gay, pero no en el mundo heterosexual, lo cual puede ser difícil de navegar, especialmente si no tienes gente bi a tu alrededor para decir: “¡Oh, en ese contexto eso no les gusta.” [se ríe] Vivimos entre dos culturas. Es muy interesante.
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En el libro mencionas algunas estadísticas alarmantes sobre las disparidades negativas en cuanto a la salud entre las personas bi. ¿Cuáles son algunas de las causas de esto?
Lewis: Si nos fijamos en los datos, las personas bi tienden a tener peores resultados en todas las formas en las que medimos el éxito. Desde el potencial de ingresos hasta la educación, la adicción, la salud mental y la salud física y eso es horrible. No quiero que las personas bi que lean esto piensen: “¡Dios mío, estoy condenado!” No estás condenado, lo vamos a resolver. ¿Por qué podrían estar sucediendo estas cosas? Bueno, en realidad no lo sabemos, es mi respuesta honesta. Te daré algunas hipótesis, pero en realidad no lo sabemos, porque no estudiamos bien estas cosas. Los investigadores descubren que las personas bisexuales son más propensas a fumar y a beber en exceso, por ejemplo, pero luego dejan de investigar las cosas. Nadie realmente se adentra más en esto para averiguar el por qué.
Creo que puede haber muchas tensiones para las personas bisexuales. Dependiendo de las estadísticas que observes, la mayoría de las personas bisexuales están en el clóset y vivir en el clóset y sentir que hay algo malo contigo, algo que no puedes compartir con tus personas más cercanas y queridas, eso pone mucha presión sobre ti y puede llevar a comportamientos poco saludables y mecanismos de afrontamiento. Si nos fijamos en que las personas bi tienen más probabilidades de vivir en la pobreza, obviamente si no eres capaz de poner buena comida en la mesa eso también puede jugar un papel. Es una situación polifacética y difícil de desentrañar.
Una cosa que he oído decir de parte de muchas personas en este espacio es que hay una falta de comunidad bi y arreglar eso puede que no sea la solución, pero podría mejorar muchas cosas en estas áreas.
Lewis: Por supuesto. Esta es la razón de ser del libro y de la columna de consejos. Muchas personas bi se sienten muy aisladas. En general, las personas bi no suelen tener a otras personas bi a su alrededor que puedan preguntarles: “¿Esto es normal?”, “¿Debería preocuparme?”, “¿Qué harías tú en esta situación?”. A menudo digo que las personas bisexuales están a merced de los consejos de los gays y heteros. Puede que tengas un problema o una pregunta exclusivamente bisexual, pero si sólo puedes pedirle consejo a heterosexuales o gays, no te lo está dando alguien que de verdad te entienda.
Hubo un chico bi que se puso en contacto conmigo y resultó que vivía en Londres y nos vimos para tomar algo. Mientras platicábamos, me dijo: “Lo que realmente me preocupa es que veo mucho porno gay y tengo una relación con una chica y eso me hace pensar que todo el mundo tiene razón — que nunca seré feliz con una sola persona. Tengo una novia preciosa y tenemos buen sexo, pero sigo necesitando ver porno gay.” Lo miré y le dije: “No creo que sea para tanto. Muchos hombres heterosexuales con pareja ven porno y también lo hacen los hombres gay.” No es que le dijera nada profundo, ni nada interesante, pero pude ver cómo se le quitaba el estrés de la cara delante de mí y fue sólo porque alguien como él, otra persona bi, le dijo: “No creo que haya algo de qué preocuparse.” Tener la seguridad de poder apoyarse en alguien es muy importante. Eso influye en por qué las personas bisexuales no sienten que tengan esa gran comunidad.
Lo que pasa es que las personas bi, por su propia naturaleza, pueden salir con personas que no son bisexuales. Podemos salir con hombres y mujeres. Mientras que con los hombres gays, por ejemplo, sólo pueden salir con otros hombres gay o bi. Eso les obliga a tener que encontrar a otros hombres. Por eso tenemos saunas y bares gays y Grindr, eso les obliga a construir una comunidad de una manera que las personas bisexuales no tienen que hacerlo. Por nuestra propia naturaleza, no necesitamos juntarnos todos. Si sólo pudiéramos salir con otras personas bisexuales, todos nos conoceríamos y habría habido un mayor esfuerzo por construir esa comunidad.
Tampoco creo que a muchas organizaciones LGBT les importe tanto — a algunas sí, obviamente — pero muchas no se han esforzado por crear espacios para que las personas bisexuales se reúnan. Y a veces pienso que el plan para crear una verdadera “comunidad LGBT” no es para nosotros. He escrito que tal vez deberíamos hacernos cargo de la Comic Con, porque muchas personas bi que conozco son unos nerds absolutos a los que les encanta la ciencia ficción. Quizá no queramos ir al Pride con estandartes, pero tal vez sí queramos ir a la Comic Con y hacer cosplay. Creo que se trata de no mirar siempre a la comunidad LGBT y decir: “Tenemos que ser como ellos.” Quizás se trate de encontrar nuestro propio camino y construir nuestra propia comunidad.
Esto se relaciona con la invisibilidad bi. Al principio del libro escribes sobre la importancia de dejar que la gente se etiquete — o no se etiquete — como quiera. Pero una cuestión que he observado es que las personas bi no siempre están de acuerdo con las etiquetas y muchas personas bi no quieren etiquetarse en lo absoluto. ¿Podría la invisibilidad bi ser en parte autoinfligida?
Lewis: Es una cuestión delicada. Ninguno de nosotros es el árbitro de lo que es la bisexualidad, así que no podemos decirle a la gente: “Qué mala suerte, eres bisexual.” Una de las formas en las que he hablado de esto a lo largo de los años es refiriéndome al “paraguas bi“, el cual se refiere a las personas que podrían decir que son bi, o pansexuales, o fluidos, o biflexibles, o lo que sea. Para mí, la cuestión académica con la que trata es que si sales con más de un sexo, caes dentro del paraguas bi y vale la pena estudiarlo científicamente para averiguar: “¿Tienes más probabilidades de contraer ciertas ITS?” o “¿Tienes más probabilidades de tener problemas con X o Y?” para poder mejorar las cosas. Lo que lo hace difícil es que cuando cada uno se identifica de una forma un poco diferente, la categoría bi se disipa un poco.
No quiero ponerme en plan conspiranoico, pero sospecho que parte de la razón por la que evitamos la palabra “bisexual” tiene que ver con los algoritmos y la actividad en Internet. Por ejemplo, si pusieras “gay” en Twitter y vieras lo que sale, gran parte trataría sobre ser gay, gente gay, etc. Si se hace lo mismo con “bisexual”, entre los tres primeros resultados aparece el porno. Existe un vínculo tan fuerte entre “bisexual” y porno bisexual que la gente puede evitar la palabra en Internet porque le preocupan los algoritmos. Eso es algo que he visto en los últimos dos años. Hubo un periodo en el que Twitter prohibió la palabra “bisexual”, así que si ponías “bisexual” en tus publicaciones, te las censuraban o no aparecían. Y eso no es un incidente que ocurra de la nada. También hay gente que piensa que ser bisexual significa ser demasiado promiscuo. Es una situación un poco extraña.
Durante el proceso por el que pasaste para escribir el libro, ¿qué fue lo más interesante que aprendiste?
Lewis: Personalmente aprendí a hacer algo comercializable, si eso tiene sentido [se ríe]. Es la primera vez que hago un “producto”. Escribo artículos, salgo en las noticias y hablo de este tipo de cosas y siempre que lo hago me apasiona lo que digo. No se trata de ganar dinero, porque muchas veces ni siquiera me pagan por lo que hago. Pero cuando estás creando un producto, estás pensando en un usuario final, ya sabes, “¿Quién va a leer este libro? ¿Por qué van a comprarlo? ¿Qué tipo de cosas necesitan saber?” Es muy diferente. Como alguien que ha criticado la falta de mercancía bisexual en el pasado, aquí estoy yo haciendo un producto bisexual convencional.
Hay muchos factores que intervienen en la creación de un producto bisexual comercializable. Por ejemplo, si yo fuera gay y escribiera un libro para gays, me limitaría a hablar de los chicos únicamente. Pero al escribir un libro bisexual, tienes que darte cuenta de que las personas bisexuales pueden ser hombres o mujeres, o trans o no binarios y tienes que averiguar si quieres responder a una pregunta de cinco maneras diferentes o dar una respuesta que incluya a todos. Hay que tener cuidado con el lenguaje. Fue un proceso de intentar escribir un libro que no fuera un artículo informal que no se adentre en los detalles, y de crear un producto que atraiga a muchas personas diferentes. Hay muchas versiones en las que una persona puede ser bisexual. Hay personas bisexuales que están casadas con hombres, o casadas con mujeres, o que son vírgenes, o de géneros diferentes. Una experiencia nunca va a abarcarlo todo.
Si sólo pudieras elegir una cosa, ¿qué es lo que más te gustaría que consiguiera este libro, aparte de las ventas?
Lewis: Sólo quiero que la gente bisexual tenga un recurso en el que piense: “¡Dios mío, alguien lo entiende!” Porque eso es lo que he intentado hacer a lo largo de los años y lo que la gente me ha dicho que he hecho por ellos. Quiero que la gente bisexual pueda hojear el libro y decir: “Esto es con lo que estoy luchando, ¡y no es un mal consejo!” También quiero que la gente pueda adelantarse y pensar: “Esto no me ha pasado a mí, pero me podría pasar.” Quiero que la gente esté preparada y que no los agarre desprevenidos, porque han leído este libro que responde a todas las preguntas bisexuales con las que probablemente se toparan.
¿Dónde se puede encontrar el libro?
Lewis: El libro está disponible en Amazon y en todas las tiendas de libros. Fue publicado por JKP Publishing, también puedes ir a su página. O simplemente busca en Google “Bisexuality: The Basics” y lo encontrarás.
¡Gracias Lewis por tomarte el tiempo para hablar conmigo!
Lewis: No, ¡muchas gracias por darme tu tiempo!
Esta entrevista ha sido editada para mayor claridad y brevedad.