Skip to content

Mentes criminales y corazones bi: entrevista con Nicole Pacent

Instagram/@nicolepacent

En el pasado, la actriz Nicole Pacent habría sido etiquetada como una especie de “mujer del Renacimiento” por su amplia variedad de intereses y ocupaciones. Hoy en día, “mujer multifacética” podría ser igual de apropiado. Me senté con ella para hablar de muchos temas, desde su innovador papel como Rebecca Wilson en Mentes Criminales: Evolution (2005-), su interés por la religión, el poliamor, los podcasts, hasta de cómo logró que Stephanie Beatriz se metiera con ella a un clóset, entre muchos otros temas. Cuando hablas con Nicole Pacent, nunca hay momentos aburridos.

Jennie Roberson: ¿Cómo supiste que eras bi?

Nicole Pacent: Cuando tenía 15 años era jugadora de élite de hockey sobre césped. [Se ríe] Ya pues, muy gay desde entonces. Soy de Connecticut, así que ingresé a la UConn [Universidad de Connecticut] en un campamento de verano con otras chicas de mi equipo. Sabíamos que habría una mezcla de jugadores universitarios, que eran consejeros, y otros del equipo masculino de Nueva Zelanda — porque internacionalmente el hockey sobre césped es un deporte de hombres, o mixto por lo general. Éramos chicas calientes de 15 años pensando: “Oh, los chicos atractivos de Nueva Zelanda van a estar allí entrenándonos. ¡Genial!”.

Así que el primer día salimos al pasto y vimos a algunos de los consejeros enfrente de nosotras, preparándose. Nos quedamos mirándolos y vimos a un tipo moreno, esbelto, con unos shorts de lacrós que le quedaban perfectos — estaba buenísimo. Y entonces, que se acerca, se quita la gorra y resultó ser una chica con la cabeza rapada. Y todas dijeron: “¡Dios mío, no puedo creer que pensáramos que una chica estuviera tan buena!”. Y yo, mirándola con disonancia cognitiva, pensando: “Sé que es una chica. Y de todas maneras sigue estando muy buena. No cambié de opinión. ¿Qué hago con esta información?”

Aquella noche salí a dar un paseo de dos horas sola por el campus. Intenté hacer una llamada de un teléfono público (así eran las cosas) para hablar con mis mejores amigos. No podía hablar con ninguna de las chicas. Se asustarían mucho. No quería enemistarme con nadie en caso de que algo vergonzoso llegara a pasar en los vestidores, ¿te imaginas?

No logré ponerme en contacto con nadie, pero en esa semana me enamoré de una chica llamada Ricky. Muchos años después, la encontré y la invité a mi podcast, fue la cosa más genial. [Se ríe]

Ese fue el comienzo todo, cuando te cae el veinte y te dices, “Oh, Dios mío, ahora todo tiene sentido”. “Vaya, tuve un crush con esa amiga, completamente segura.” “Sí, definitivamente estaba ojeando algunas revistas de Playboy a cierta edad.” Fue tan fascinante ver todas estas ideas juntarse unas con otras. Entonces supe “Ajá, seguro soy bi”.

En ese momento, todo empezó a tener sentido, y tuve que reconocer conscientemente muchas cosas que inconscientemente había pensado durante mucho tiempo.

¿Cómo fue salir del clóset como una artista bi?

Cuando me ves haciendo este tipo de trabajo en el mundo, interpretando muchos papeles queer, esa parte de mí no es fingida. Siempre he tenido la filosofía de que cuando ves a otra persona vivir auténticamente, te vas permitiendo, poco a poco, vivir así también. Así que me siento muy honrada y privilegiada como artista bi, y espero poder inspirar a otras personas que se sientan inseguras, que se estén cuestionando las cosas o que se encuentren al principio del viaje, para que lo exploren y salgan del clóset si se sienten con confianza para hacerlo.

¿Hay algo de ti qué te gustaría compartir y que sorprendería a los demás?

Cualquiera que haya escuchado mi podcast, Coming Out Pod, me habrá oído decir esto muchísimas veces, pero además de ser artista me siento muy interesada en el trabajo religioso. Específicamente dentro del Universalismo Unitario. Para mí, es la religión que más se acerca a mi forma de vivir la espiritualidad. Es una especie de enfoque de la espiritualidad que nos propone “explorar juntos el misterio, apoyarnos mutuamente, actuar con amor e integridad y reunirnos en comunidad para cantar y hacer cosas encantadoras”.

También me parece muy interesante la teología. Creo firmemente que nos encontramos en un punto crítico de la existencia humana en el que, si no nos reconectamos de forma masiva con nosotros mismos como seres espirituales, conectados entre sí, con la tierra como ser vivo y con el más allá (como quieras llamarlo), será el fin de nuestra civilización. Creo firmemente que la humildad y la conexión que surgen de la espiritualidad son necesarias para la humanidad.

Yo solía participar activamente en YouTube, y un amigo ministro me dijo en un momento dado que mis vídeos eran en realidad sermones de 3-5 minutos. Yo dije: “¡Oh, sí, eso es lo que he estado haciendo!”. De hecho, he estado pensando ir al seminario, lo que en realidad significa tomar una o dos clases a distancia mientras voy a la escuela, actúo y crío a mi hijo [Se ríe]. En cualquier caso, gran parte de lo que hago es una especie de ministerio. Sea cual sea la forma que adquiera, es parte de mis planes a largo plazo.

Has salido en algunos de nuestros artículos favoritos, las Mini Escalas del Unicornio. Cuéntame, ¿cómo llegaste a formar parte del aclamado cortometraje Raul Playing Game (2022)?

Raul Playing Game es un cuento muy divertido, bonito y bobo al mismo tiempo que escribió y dirigió mi amigo Will. Él es un hombre que hace de todo. Es muy impresionante. Músico, guionista y director, y además lo han premiado en todas esas cosas. Nos conocimos en Biosphere, en el Centro LGBT de Los Ángeles. Nos volvimos amigos cercanos hablando de las dificultades de las relaciones, por ser bi y por muchas cosas.

Me encanta su forma de ser bi. Él quería hacer un cortometraje sobre un tipo que no se da cuenta de que agendó dos citas en la misma noche — con un chico y con una chica — y las dos suceden en el mismo restaurante. Si alguna vez has visto Papá por Siempre (1993), sería como cuando Robin Williams se va y viene disfrazado de la Señora Doubtfire entre la mesa de su familia y la mesa de su jefe a quien ve como él mismo, ahí, en el mismo restaurante. Es un caos, pero también es muy lindo.

Me encantó como en esta historia íbamos a destruir estereotipos sobre los hombres bi, y a jugar con la idea de ver a un hombre bi dividido entre sus dos citas, imaginándose una vida con ambos, y cómo ambas historias podrían llegar a ser. Además, tratar de tirar la suposición de que “a las mujeres no les atraen los hombres bi” y tener a la chica en la cita emocionada y diciéndole, “eso es genial” al enterarse. Pienso que se lograron abordar muchos estereotipos y derribarlos. Nunca había visto nada parecido, y Will es genial. Por eso me involucré en este proyecto.

También apareciste en el vídeo musical “Blue Dress” de Lucy y La Mer. ¿Fue difícil memorizar tantos pasos de baile?

He borrado por completo cualquier recuerdo que tuviera sobre aprender coreografías. Fui una niña de teatro musical. Ahí empecé. Me sigue encantando el teatro musical y todo eso. Pero el baile siempre mi talento más débil de la “triple amenaza”, de modo que ahora me llamaría a mí misma “triple amenaza” en los términos más vagos. Bailo mejor que antes, pero las coreografías me siguen costando mucho trabajo. Así que cada vez que alguien me dice: “Tienes que aprenderte estos movimientos y hacerlos en los próximos 30 minutos”, es como regresar a todas las audiciones de teatro musical en las que alguna vez entré en pánico. O sea que lo bloqueo. Supongo que aprenderme la coreografía fue una buena experiencia.

También saliste, con tu trabajo, en uno de mis artículos favoritos de Bi.org, Good Trouble (2019-2024). ¿Me contarías más de eso?

Good Trouble, claro. Fue emocionante que me dieran el papel, sobre todo porque sabía que era un programa muy querido de la comunidad bi. Y también tenía otros amigos bi que estuvieron en la serie antes que yo. Estuve a punto de no presentarme a la audición porque era [un papel pequeño]. Y estaba en un punto de mi carrera en el que no aceptaba esos papeles. Eran unos diálogos nada más, pero lo acepté porque en ese entonces estaba saliendo de uno de los personajes principales, y mi personaje tenía potencial para seguir en el programa… y luego nunca volví [Se ríe]. Así que fue divertido y al mismo tiempo fue un papel muy pequeño. Si no recuerdo mal, creo que el personaje que interpreté era una abogada. Pero tuve oportunidad de vivir mis anchas todas mis fantasías de ser abogada en Mentes Criminales.

También te has expresado mediante trabajos producidos por ti, como tu serie de YouTube, Only Us. ¿Nos hablas de eso?

Mi canal de YouTube empezó con el nombre de “The Nicole Show, porque era una idea que tuve en mente por mucho tiempo. En realidad, nunca he sido solamente actriz. Siempre he sido una persona multifacética. Me interesaba mucho hacer más cosas, ya fueran pequeños sketches o hablar libremente frente a una cámara, sin máscaras y sin interpretar un personaje. Y [en la década de 2010] tener un canal de YouTube era algo que te daba mucho reconocimiento.

El verdadero impulso para empezar fue la muerte de mi hermana. Me sacudió completamente. Una de las formas de sobrellevarlo fue sumergirme en el canal de YouTube. Aunque al principio hice algunos sketches, rápidamente se fueron convirtiendo en conversaciones auténticas y vulnerables frente de la cámara. Hablaba sobre lo que estaba viviendo, las cosas con las que estaba lidiando. Era como hacer mini sermones, por así decirlo.

Varios de esos vídeos eran sobre mi hermana, pero también había vídeos sobre vivir y volvernos más auténticos y honestos. Así fue como acabé haciendo una serie de videos sobre la bisexualidad, la visibilidad bi, y diversos temas con los que me había encontrado, o con los que verdaderamente estaba lidiando en ese entonces, y que quería discutir con otras personas bi.

Ese era el objetivo. Por eso le cambié el nombre a Only Us, porque me pareció una forma de decir: “Podemos sentirnos seguros. Aquí sólo estamos nosotros, pero no somos sólo nosotros los que sentimos estas cosas, somos todos.” Así que podemos tener esta comunidad para conectar y sentirnos seguros, y también para reconocer que compartimos una experiencia humana universal. Esa era la idea.

Quizás uno de tus éxitos más importantes fue tu papel en la serie Mentes Criminales: Evolution como Rebecca Wilson, una fiscal del Departamento de Justicia que está en una relación queer con el personaje de Aisha Tyler. Cuéntame cómo fue esa experiencia. ¿Qué fue lo que aprendiste al interpretar un personaje tan destacado en una serie tan importante?

Los personajes de Rebecca y Aisha, Tara Lewis, tuvieron un romance muy apasionado en la temporada 16. He grabado tres temporadas de la serie. En mi primera temporada, que fue la 16, estuve en cinco episodios. En la temporada 17 estuve en siete episodios. Y luego estoy en esta próxima temporada 18, y sólo se ha vuelto mejor cada vez.

Me encanta cada una de las personas con las que trabajo en esa serie. Para todos los fans de Mentes Criminales, los que trabajan en el show son personas increíbles y desde el principio me han dado la bienvenida, y todos han estado muy emocionados con la historia.

En cuanto a los comentarios, ha sido estupendo que los antiguos fans de Mentes Criminales empezaran a hacer “shipping” de los personajes. Me hace mucha ilusión. Además, mi personaje y el de Aisha son los primeros de la serie que mantienen una relación duradera. Y Rebecca también es el primer personaje queer regular que en lo que va de la serie no es ni una víctima ni un asesino.

Ni se trata de el estereotipo de #KillYourGays y tampoco es una depredadora bi, ¡como Catherine Tramell en Bajos instintos (1992)! ¡Qué concepto!

¡Vaya concepto! Hay que darles crédito, realmente han hecho un buen trabajo navegando por esas aguas y haciendo el papel algo representativo, y sin dejar que su identidad queer sea lo único de su personalidad. Su vida laboral tiene una historia, igual que su vida amorosa. Los problemas que surgen entre mi personaje y el de Aisha no tienen que ver con su sexualidad, sino con los conflictos de tener una relación interpersonal en el trabajo, la comunicación, cosas que pueden surgir en cualquier relación.

Rebecca Wilson tiene incluso su propia página en la wiki de la serie. ¿Cómo ves?

Siento, en muchos sentidos, que con mi papel en Mentes Criminales por fin “lo logré”. Al mismo tiempo, uno nunca lo logra siendo actor. Siempre estás intentando conseguir trabajo y luego te mueres. Es una locura. [Se ríe]

O estás esperando una gran oportunidad, o eres Meryl Streep. No hay nada en medio.

No hay nada en medio. Incluso es el caso de mis extraordinariamente exitosas, coestrellas de alto perfil, todavía siguen mandando videos a las audiciones. Y yo digo, “Oh, todavía estás en el camino”. [Se ríe] Todos seguimos en el camino.

Durante varios años fuiste la anfitriona del podcast Coming Out Pod. Hábleme de su creación, y qué es lo que más recuerdas de esa experiencia.

En realidad surgió de mi trabajo como facilitadora en el Centro LGBT de Los Ángeles. Mi divertidísima compañera locutora, Lauren Flans, y yo habíamos hecho una lectura dramatizada de una obra varios años antes. Así nos conocimos. Las dos estábamos en plan de “¡eres increíble, quiero pasar más tiempo contigo!” al mismo tiempo. Poco después de que Trump fuera electo [en 2016], Lauren sintió que necesitaba hacer algo para sentir que estaba ayudando a los demás. Ambas acabamos siendo voluntarias como facilitadoras de grupos sociales en el Centro LGBT.

Después de mi primer día de entrenamiento, Lauren se me acercó y me dijo: “Oye, ¿qué te parece [hacer] un podcast?”. Era monitora de un grupo de mujeres, que era casi como un programa informal para mujeres que querían salir del clóset pero no sabían cómo. Lauren se dio cuenta de que “estas mujeres que vienen a este grupo lo único que quieren hacer es conocer las historias de otras personas. Quieren saber ‘cómo lo hizo esa persona’. Y quieren recursos, y siento que no hay nada parecido”.

Tras una pequeña búsqueda, descubrimos que alguien había iniciado un podcast sobre salir del clóset unos años antes, pero sólo tenía unos pocos episodios y claramente lo habían abandonado. Así que vimos una oportunidad, como si se abriera el Mar Rojo. Lo hicimos. Nos aventamos. Para que nos comprometiéramos, incluso antes de empezar a grabar, lo anuncié en la ClexaCon para obligarnos a hacerlo. Lo anuncié en un panel con Stephanie Beatriz y otras celebridades, y Stephanie dijo: “Avísenme cuando lo hagan. Me apunto”. Y ella fue una de las primeras personas que tuvimos como invitadas.

Empezó literalmente en mi clóset, ahí fue donde estaba mi estudio. Tuvimos Stephanie Beatriz en mi clóset. Fue un poco vergonzoso.

Para que quede bien claro, con tal de hacer un podcast sobre salir del clóset, tuviste volver a entrar al clóset.

Sí notamos la ironía de grabar desde el clóset. Y al final de cada episodio, salíamos del clóset. En realidad, el clóset era muy caluroso e incómodo, así que salir siempre nos ha causado alegría.

Trabajé en él durante cinco años, hicimos 269 episodios. Lauren lo sigue haciendo. Y todas las cuentas son @comingoutpod, se encuentra en Spotify y en todos esos sitios de podcasts.

Conocí a mucha gente increíble y tuvimos conversaciones fascinantes que me abrieron la mente y el corazón. Sin duda, cambié de opinión y me enfrenté a algunos retos, ya fuera por mi propia ignorancia, ingenuidad o prejuicios, y tuve que superarlos. Tuve la sensación de que estaba emprendiendo en un viaje de cinco años en el que me adentraba a lo más profundo de la identidad y sexualidad queer y las propias experiencias de la gente. Fue una experiencia de construcción de comunidad.

También mantienes abiertamente relaciones bi, poli y organizas talleres sobre dinámicas de relaciones alternativas. ¿Cómo fue que surgió eso en tu vida?

Actualmente estoy en una relación bi. Y también estuve en una relación diferente [donde] una de nuestras parejas fue otra persona durante cinco años. Así que he tenido múltiples experiencias en este tema durante casi 10 años.

Yo llamo al poliamor mi segundo viaje de salida del clóset. Para mí, estaba ligado íntimamente a ser bi, pero también era algo paralelo a eso y, por desgracia, reprimido. Sentía una profunda necesidad de demostrar que no era el estereotipo de la persona “bi codiciosa”, y que podía ser monógama y leal y comprometida y bla, bla, bla. Tenía tanta vergüenza y bifobia interiorizada en mi cerebro. Hasta los últimos 10 años, en realidad, el poliamor nunca había sido algo tan común. Tampoco tenía el lenguaje para decir: “Mi capacidad de amar a más de una persona no es algo sucio, vergonzoso o avaricioso. De hecho hay un nombre para esto”.

La monogamia no tiene por qué ser la orientación de facto en las relaciones. Una vez que lo acepté, empecé a explorarlo. Salí como poli en Coming Out Pod, tal vez en el 2019. Y cuando salgo, salgo. Es lo mismo que cuando salí como bi. No puedo quedarme callada sobre nada. Soy como esa persona que aparece de la nada agitando una bandera. [Se ríe]

Con lo que tengo mucho cuidado, en términos de ser una persona bi y poli, es que no pretendo representar a todas las personas bi. Conozco a muchas personas bi que son monógamas, o que simplemente lo prefieren porque es menos complicado. También tengo mucho cuidado, al hablar del poliamor, de no equipararlo a la idea de ser bi. Para mí, están interconectados, pero son dos cosas diferentes, aunque he descubierto que las personas bi — y francamente las personas queer en general — tienden a estar más abiertas al poliamor. Tal vez porque ya estamos pensando fuera de las convenciones sociales.

En cuanto a los talleres, estoy empezando a organizarlos. Voy a publicar sobre eso en @nicolepacent. Pero he hecho varios paneles hablando de poliamor. Sinceramente, estoy respondiendo a la demanda. No sabes cuánta gente — amigos, conocidos, fans y seguidores — se han puesto en contacto conmigo en años recientes para preguntarme sobre el poliamor. Así que dije: “Debería empezar a hacer llamadas grupales, no sólo porque es más eficiente, sino porque así todo el mundo puede conocerse y reconocer que no estamos solos, pueden conectarse y [ver] que hay comunidades en torno a esto”. No pretendo ser una experta en nada de esto. Sólo aporto mi experiencia. Pero creo que la creación de comunidades es increíblemente importante para [ser] poliamoroso.

¿Tienes algún objetivo futuro para tu carrera del que te gustaría hablar, o papeles de ensueño que te gustaría perseguir?

El teatro es mi primer amor. Siempre lo será. Todavía quiero actuar en Broadway, aunque no necesariamente en un musical. Una obra de Broadway. Quiero interpretar a Shakespeare a un nivel muy profesional. Me encanta el teatro clásico.

Pero diría que mis objetivos profesionales definitivos son actuar en grandes series y películas de ciencia ficción, alta fantasía, como El Señor de los Anillos, Sandman (desgraciadamente, Q.E.P.D.), Juego de Tronos, etc. Vivir en ese reino. En el fondo soy una nerd del teatro clásico, y todo lo que se deriva de ello.

Pero también me gustaría crear y protagonizar mi propia serie. Tengo una en marcha y si no sale bien, inventaré otra. Mis otros objetivos profesionales incluyen volverme pastora, y después quizá algún tipo de política o líder social. ¿Quién sabe? La vida es larga.

*** Esta entrevista se editó para darle mayor claridad y brevedad.