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Queer se ha convertido en un término genérico para la comunidad LGBTI y ha sido adoptado por cualquiera que se sienta ser parte de una minoría sexual o de género. La palabra se usó históricamente como peyorativa y puede resultar molesta para algunos miembros de la comunidad LGBTI. Los activistas en la década de 1980 lucharon por reclamar la palabra como una alternativa deliberadamente provocativa y políticamente radical a las ramas más asimilables y dominantes del movimiento LGBTI. Desde entonces, el término queer ha adquirido un tono menos militante, especialmente entre las generaciones más jóvenes.