Rick Owens es un diseñador de moda estadounidense. Owens creció en un hogar católico conservador, criado por su madre mexicana y su padre estadounidense. Su infancia multicultural lo empapó de la estética de los rituales y la solemnidad de las vestimentas largas, elementos que permanecen presentes en muchas de sus colecciones.
Tras formarse en el Colegio Otis de Arte y Diseño y aprender los aspectos técnicos de la moda en el colegio técnico de Los Ángeles, Owens construyó un imperio definido por la oscuridad, los pliegues y la rebeldía. Su marca se ha convertido en sinónimo de una estética que es a partes iguales gótica y futurista, desafiando al público a ver la belleza donde menos se la espera.
Owens también se ha atrevido a ser franco sobre su sexualidad de una manera que sigue siendo poco común en el mundo de la moda. Es abiertamente bi y se aseguró de que el mundo lo supiera. “Al principio, me propuse sacar a relucir mi sexualidad porque quería hacerlo antes de que nadie más pudiera”, dijo en una entrevista.
Estaba con Michèle y odiaba la idea de que alguien le susurrara: ‘Sabes, creo que tu esposo es gay’. Iba a decirlo primero. No quería que nadie pensara que podía avergonzarme a mí o a Michèle.
En lugar de permitir que los rumores o las etiquetas lo definiéran, Owens se definió a sí mismo en voz alta.
Su franqueza siempre ha sido parte de su encanto. Ha bromeado sobre querer acostarse con Iggy Pop, y en una entrevista con la revista BUTT Magazine, admitió que alguna vez pensó que él viviría una vida “100 % gay, sin una relación estable, pero con mucho sexo”. En cambio, la vida tuvo otros planes.
Cuando conoció a la diseñadora y fuerza creativa francesa Michèle Lamy, todo cambió. Los dos se volvieron inseparables, colaboradores tanto en el arte como en el amor, y finalmente se casaron en el 2006. Owens le da crédito a Lamy por mostrarle otra dimensión de sí mismo: la capacidad de comprometerse profundamente y construir una relación que duraría décadas. Aún así, nunca negó ni borró su bisexualidad. Incluso dentro de la seguridad del matrimonio, ha insistido en nombrarla, tratándola como una parte vital de su propia persona.

Owens se ha negado a que su bisexualidad sea borrada después de casarse. Al declararse abiertamente bi, reivindicó la palabra y le dio un lugar en una industria que celebra la identidad queer, pero que con demasiada frecuencia se olvida de la identidad bisexual. En su trabajo se nota esa misma postura de no elegir entre uno y otro. Owens difumina las líneas constantemente: hombres con faldas, mujeres con chaquetas que parecen armaduras y todo tipo de cuerpos envueltos en telas que son a la vez protectoras y vulnerables. La ambigüedad y la fluidez que definen sus diseños se reflejan en su propia vida. Para Owens, rechazar el binario va más allá de la moda.

Su bisexualidad no es algo accesorio, sino un elemento entrelazado con su vida y su obra. Rick Owens es la prueba viviente de que se puede tener un éxito increíble, ser ferozmente auténtico y estar profundamente enamorado sin borrar jamás la complejidad del deseo. Demuestra que la bisexualidad no es un compromiso ni una simple fase, sino una parte esencial de la brillantez, la creatividad y la individualidad. Es más que un diseñador; es un #íconobi que demuestra que negarse a encajar en los moldes no solo es posible, sino que también puede cambiar el mundo.