Richard Franklin Lennox Thomas Pryor fue un comediante y actor estadounidense, ampliamente considerado como uno de los humoristas más influyentes de todos los tiempos.
Nacido en 1940 en la pequeña ciudad de Peoria, Illinois, Pryor tuvo una infancia tan dura como extraordinaria. Su madre era prostituta y su padre fue boxeador antes de convertirse en estafador y proxeneta. Cuando su madre perdió su custodia siendo niño, el joven Richard creció en un burdel administrado por su abuela, una mujer severa que solía golpearlo por motivos insignificantes. Pryor fue víctima de abuso sexual cuando tenía siete años, fue expulsado de la escuela a los catorce y trabajó como bolero, conserje y conductor de camiones. Se enlistó en el ejército a los dieciocho años y pasó gran parte de su servicio en una prisión militar por participar en la golpiza y el apuñalamiento — que no resultaron fatales — de un soldado blanco al que consideraba racista.
Tras ser dado de baja del ejército, Pryor regresó brevemente a Peoria y comenzó a entretener al público en un cabaret local antes de mudarse a Nueva York en 1963. Después de ganarse la reputación de ser el payaso de la clase durante sus años escolares y desarrollar un interés por el stand-up, decidió dedicarse seriamente a la comedia. Comenzó a presentarse regularmente en clubes de comedia de Nueva York, abriendo espectáculos para artistas como Bob Dylan y Nina Simone (quien, según cuenta la historia, lo ayudó a superar un fuerte episodio de pánico escénico). A medida que perfeccionaba su estilo, llamó la atención de Woody Allen, quien fue su mentor durante un tiempo antes de que Pryor emprendiera giras por todo Estados Unidos.
Mientras desarrollaba su rutina en la carretera, Pryor también construyó una carrera como escritor e intérprete. Al principio modeló su estilo a partir del comediante Redd Foxx y siguió la estructura tradicional del stand-up: permanecer frente al micrófono contando chistes de manera directa. Mientras iba ganando experiencia, apareció en programas de televisión como The Ed Sullivan Show y The Tonight Show Starring Johnny Carson, además de conseguir algunos papeles en el cine. Incluso grabó su primer álbum de comedia en vivo durante esa etapa.
Sin embargo, las limitaciones tanto del formato tradicional del stand-up como de las expectativas estereotipadas impuestas a un comediante negro en Estados Unidos a mediados del siglo XX comenzaron a incomodarlo, hasta que todo llegó a un punto de quiebre una noche de 1967 en Las Vegas. Estaba a punto de abrir el espectáculo de Bobby Darin en el Flamingo y dar el salto a la fama. Subió al escenario — con Dean Martin sentado entre el público que había llenado el recinto —, miró a la audiencia y dijo: “¿Qué chingados estoy haciendo aquí?” Acto seguido, abandonó el escenario.
Durante un tiempo, Pryor hizo una pausa en su carrera como comediante y se mudó a Berkeley, California, donde se involucró en el movimiento contracultural. Ese retiro creativo resultó sumamente productivo. A mediados de la década de setenta regresó al mundo del espectáculo desde Hollywood, consiguiendo trabajos como guionista en Sanford and Son, donde escribió para su ídolo Redd Foxx, además de colaborar en los especiales televisivos de Lily Tomlin, trabajo por el que ganó un premio Emmy.
Con el tiempo, Pryor terminó formando parte del equipo de guionistas del clásico irreverente de Mel Brooks, Locuras en el oeste. También consolidó su carrera como actor con interpretaciones memorables en películas como El ocaso de una estrella, El expreso de Chicago, El mago, Los Muppets y Lluvia de dólares, entre muchas otras. En 1977 también condujo brevemente su propio programa de variedades, The Richard Pryor Show (aunque fue cancelado tras solo cuatro episodios), y protagonizó algunos sketches ya legendarios en Saturday Night Live, convirtiéndose en el primer hombre negro en presentar el programa.

También regresó al stand-up, disciplina en la que sus aportaciones son especialmente celebradas. Más que por cualquier otra cosa, Pryor es recordado por revolucionar el arte de la comedia en vivo. Tras grabar una impresionante racha de exitosos álbumes de stand-up, rompió con la estructura tradicional para adoptar un estilo mucho más libre, basado en contar historias, muchas de ellas inspiradas en su propia vida. Su trabajo abordaba con frecuencia temas como la raza, el sexo y la cultura de una manera accesible, profundamente humana y que sigue resonando hasta nuestros días. Su estilo confesional y de flujo de conciencia, centrado tanto en experiencias personales como en problemas sociales, dio lugar a una comedia tan perspicaz como hilarante. Era, al mismo tiempo, profundamente ligada a su época por la manera en que retrataba la experiencia afroestadounidense y atemporal por cómo exponía las absurdidades de la condición humana. Sus legendarias presentaciones, como Richard Pryor: Live in Concert y Richard Pryor: Live on the Sunset Strip, siguen siendo admiradas y estudiadas.
Un aspecto que suele pasarse por alto en la biografía de Richard Pryor es su bisexualidad, una faceta que exploró de manera abierta y sin pedir disculpas. Pryor estuvo casado siete veces con cinco mujeres distintas a lo largo de su vida y tuvo siete hijos, entre ellos la actriz y comediante Rain Pryor.
Entre esos matrimonios, Pryor también tuvo relaciones con otras personas, incluyendo a Pam Grier y a una mujer trans, algo que relató en su autobiografía, Pryor Convictions. También era conocido por bromear públicamente sobre su sexualidad sin etiquetas, adelantándose a los rumores al hacer chistes sobre el tema en sus presentaciones ante públicos selectos para evitar ser víctima de chantajes. En 2018, el legendario productor musical Quincy Jones reveló en una entrevista que Pryor y el actor Marlon Brando tuvieron un encuentro sexual en la década de los setenta, y Jennifer Lee, la última esposa de Pryor, confirmó rápidamente esos rumores. Ese mismo año, Lee — albacea del patrimonio de Pryor — reforzó esa confirmación al publicar los diarios íntegros y sin editar del comediante, en los que Richard reflexiona sobre su sexualidad con gran honestidad y profundidad.
A pesar de su extraordinaria producción artística, Pryor nunca dejó de luchar contra sus propios demonios. Padecía dislexia y siguió cargando con las secuelas de su traumática infancia, además de ganarse una reputación por su estilo de vida lleno de excesos y por ejercer, en ocasiones, violencia física contra las mujeres con las que mantuvo relaciones. En 1980, durante un episodio provocado por el consumo de drogas, se prendió fuego deliberadamente en un intento de quitarse la vida. Aunque más tarde habló del incidente en uno de sus espectáculos, presentándolo como un accidente relacionado con el consumo de cocaína, el incendio le provocó quemaduras de tercer grado en al menos la mitad del cuerpo.
En 1986, Pryor fue diagnosticado con esclerosis múltiple, enfermedad que poco a poco le arrebató la capacidad de caminar y hablar. Aun así, siguió esforzándose por presentarse en escenarios durante casi otra década, llegando incluso a ser cargado hasta el escenario en el club de comedia el Improv hasta el año 1995. Richard Pryor falleció en 2005 a los sesenta y cinco años a causa de un ataque al corazón.