Fred McFeely Rogers nació en Latrobe, Pensilvania, en 1928, hijo de James, presidente de una compañía de ladrillos, y Nancy, una voluntaria del hospital que solía tejer suéteres — que luego aparecerían en el famoso programa de su pequeño Fred. Aunque de niño creció en una mansión de ladrillos con una familia agradable y su hermana, Elaine (a quien la familia adoptó cuando era pequeña), Rogers tuvo una infancia solitaria. Los compañeros de escuela le hacían bullying por su sobrepeso y le ponían apodos. Así que no tuvo muchos amigos hasta superar su timidez en la preparatoria. Mientras tanto, el pequeño e introvertido Fred se la pasaba a solas en casa, aprendiendo a tocar el piano desde los cinco y a menudo jugando con títeres en su habitación.
En la biografía de 2018 The Good Neighbor: The Life and Work of Fred Rogers, el autor Maxwell King se refiere a una conversación que Rogers tuvo con el Dr. William Hirsch, un amigo suyo abiertamente gay. En ella explicó que si la sexualidad se midiera en una escala del uno al diez:
Bueno, pues, yo debería estar justo a la mitad. Porque he encontrado atractivas a las mujeres y he encontrado atractivos a los hombres.
Tal vez este famoso de la televisión no estaba familiarizado con la Escala de Kinsey, pero su autoevaluación, en la que declara tener atracción por mujeres y hombres, catalogaría al Sr. Rogers dentro del paraguas bi.

Al salir de la preparatoria, Rogers ingresó a la universidad: empezó la carrera de composición musical en Dartmouth, donde cursó el primer año, y luego la terminó en la Universidad de Rollins, en Winter Park, Florida.
Aunque no haya información sobre Rogers participando en experiencias del mismo sexo (y, en cualquier caso, nadie tiene que probar su bisexualidad con experiencias; la orientación sexual se define por la atracción que siente cada persona), sí sabemos que en 1952 Rogers conoció a Joanne Byrd, poco después se casó con ella, y estuvieron juntos durante 50 años, hasta el día de su muerte.
Sin embargo, fue durante una visita a su familia, mientras estaba en la universidad, cuando la vida de Rogers dio un giro para siempre. Durante su último año en Rollins, llegó a casa y vio instalada una televisión en la sala. Fascinado por la llegada de esta nueva tecnología, ahora más accesible, Rogers encendió el televisor y se sintió decepcionado al ver que la mayoría de los programas infantiles eran simples payasadas, como el programa Howdy Doody (1947-1960). Decidido a que esta nueva herramienta educativa podía ofrecer mucho más, optó por no ingresar al seminario, que era su siguiente plan de vida, y en su lugar se dedicó a trabajar en la televisión.
Le tomó un tiempo encontrar su lugar en la industria del entretenimiento. Al principio, se mudó a Nueva York y trabajó como director de piso para varios programas, pero la producción comercial no era exactamente lo suyo. Sin perder la fe, Rogers regresó a Pensilvania y se instaló en Pittsburgh. Aterrizó en el canal WQED, dedicado a la educación pública, financiado por la comunidad, y comenzó a trabajar como director de programas en la barra infantil. Rogers se conformó con trabajar en los bastidores, continuando su pasatiempo infantil de construir y dar vida a los títeres y además de componer música para el programa The Children’s Corner (1955-1961). Fue en este entonces cuando Rogers volvió a estudiar religión, y finalmente se alistó al Seminario Teológico de Pittsburgh donde se llegaría a ordenar como pastor presbiteriano.
Después de trabajar varios años en distintos programas en la ciudad de Toronto — a veces incluso frente a la cámara —, el jefe de programación infantil notó el entusiasmo de Rogers al interactuar con los niños y lo animó a crear su propio programa. A pesar de contar con el apoyo firme de la televisora canadiense CBC, Rogers decidió regresar a Pittsburgh con su familia — ahora con dos hijos — para desarrollar una idea de programa junto a sus viejos amigos en WQED.
Y así fue como en 1968 nació Mister Rogers’ Neighborhood.

Rogers trabajó con una amiga del seminario, la psicóloga infantil Margaret McFarland, centrando el programa en las necesidades emocionales y el desarrollo de los niños en edad preescolar y en cómo manejar muchas dificultades para ellos. Como anfitrión, abordaba todo tipo de temas, desde el divorcio y la llegada de un hermano recién nacido hasta asuntos como las mascotas y el inicio en una nueva escuela. El enfoque del Sr. Rogers para la validación de los sentimientos de los niños y su manejo de emociones complementaba perfectamente con su estilo de producción: tenía un ritmo lento, una voz suave y una estructura bien definida y confiable. El Sr. Rogers se involucraba en todas las facetas del proceso de toma de decisiones — en la escritura, la edición, la composición musical, el trabajo como titiritero, como anfitrión, el canto y la producción.
Mister Rogers’ Neighborhood se produjo y distribuyó a nivel nacional en el recién creado Sistema de Transmisión Pública (o PBS, como se le conoce). Pero no fue un camino fácil para el programa, incluso desde el principio. La naciente cadena PBS estuvo en peligro cuando en 1969 el Congreso estaba decidiendo si otorgarle 20 millones de dólares o si cortar su presupuesto a la mitad. Después de dos días de audiencias en el Congreso, se le pidió a Rogers que hablara en defensa de la nueva televisora y resaltara la importancia de programas como el suyo para la salud mental de los niños.
Al final del discurso, el senador John Pastore, quien inicialmente se mostraba escéptico, se sintió conmovido y expresó su admiración por Rogers y así, PBS obtuvo la financiación que necesitaba. Fred Rogers no solo cautivó los corazones y las mentes de millones de niños, sino que también llegó a Washington y conquistó a algunas de las personas más poderosas del mundo, una hazaña tan impresionante como heroica.
Además de hacer una breve pausa para realizar otro tipo de programación televisiva, Rogers siguió produciendo y presentando Mister Rogers’ Neighborhood durante décadas, recibiendo elogios y ganando popularidad en todo el mundo por su gentil y afirmativa programación infantil. Recibió un premio Peabody por su trabajo, así como su ingreso al Salón de la Fama de la Televisión. A lo largo de su vida, Rogers recibió decenas de títulos honoríficos y fue uno de los oradores más codiciados para las ceremonias de graduación en las universidades estadounidenses.
Lamentablemente, Fred Rogers falleció de cáncer de estómago en el 2002. Su muerte fue lamentada en todo el mundo, en periódicos y otros medios de comunicación, pero su legado sigue vivo de muchas maneras. Su característico suéter rojo de cierre forma parte de la colección permanente del museo Smithsonian de historia, y su programa puede verse todavía décadas después de su estreno.
El legado de su programa sigue llegando a nuevas generaciones de niños. En 2012, PBS Kids estrenó la serie animada El Vecindario de Daniel Tigre, inspirada en el programa original y protagonizada por Daniel Tiger, un niño de cuatro años — hijo de Daniel Striped Tiger — que lleva el icónico suéter rojo con cierre del Sr. Rogers.

Su vida y trabajo no solo han inspirado el documental, Won’t You Be My Neighbor? (2018), sino también una película biográfica — Un buen día en el vecindario (2019) protagonizada por Tom Hanks como el Sr. Rogers.

Con su carácter gentil y su pasión por la educación emocional de los niños, Rogers fue un pionero de la televisión pública. Fue un educador por mérito propio y un hombre bi que cambió el mundo, siempre vestido con sus icónicos suéteres de cierre.