Eleanor Roosevelt fue una primera dama estadounidense, esposa del presidente Franklin D. Roosevelt, además de diplomática, humanitaria, activista y figura política. La primera dama con más tiempo en el cargo en la historia de los Estados Unidos (1933–1945), fue una de las mujeres más influyentes, poderosas y admiradas del mundo durante el siglo XX.
Nacida el 11 de octubre de 1884 en Manhattan dentro de una familia de la alta sociedad, Eleanor Roosevelt — sobrina del presidente Theodore Roosevelt — creció rodeada de riqueza y privilegios. Sin embargo, su infancia también estuvo marcada por varias tragedias. Su madre, emocionalmente distante, murió en 1892 cuando Eleanor tenía apenas ocho años. Su padre, alcohólico y eventualmente internado en un sanatorio, murió dos años después a causa de una convulsión tras lanzarse por una ventana pasando por el síndrome de abstinencia. También perdió a uno de sus hermanos siendo muy joven.
A pesar de ello, Eleanor aprovechó las oportunidades que tuvo a su alcance, completando sus estudios en una exclusiva escuela privada en Inglaterra antes de regresar a los Estados Unidos. Poco después de volver, conoció a Franklin D. Roosevelt, primo lejano de su padre, con quien inició una relación secreta. La pareja se comprometió en 1903 y se casó en 1905.
El matrimonio entre Eleanor y Franklin Roosevelt, aunque inicialmente amoroso, terminó siendo complicado. A pesar de tener seis hijos, uno de ellos fallecido en la infancia, la pareja se fue distanciando con el tiempo. Eleanor llegó a decirle a su hija que tener relaciones sexuales con su esposo era “una prueba que debía soportarse”. Por su parte, Franklin estuvo cerca de divorciarse de Eleanor para quedarse con la secretaria de ella, con quien mantenía un romance. En ese momento, Franklin era subsecretario de Marina y tenía ambiciones políticas mayores, por lo que terminó escuchando el consejo de su asesor político de no divorciarse. Su decisión también estuvo influenciada por su madre, quien amenazó con desheredarlo si lo hacía. El matrimonio Roosevelt permaneció intacto, pero desde entonces funcionó únicamente como una unión política.
Tras la elección de Franklin como gobernador de New York en 1928, Eleanor decidió comenzar a construir una vida pública propia. Cuando su esposo se convirtió en presidente en 1933, Eleanor se transformó en la primera esposa presidencial en organizar sus propias conferencias de prensa, usando regularmente ese espacio para hablar de temas controversiales de la época, incluyendo los derechos civiles. También fue la primera esposa presidencial en hablar en una convención nacional de un partido político.
Además de escribir su propia columna periodística, titulada “My Day” (Mi día), Eleanor trabajó desde 1933 con la Liga de Votantes Mujeres, liderando esfuerzos para ayudar a personas en situación de pobreza y alentando a otros a combatir la discriminación racial. Roosevelt se convirtió en una conferencista y oradora extremadamente solicitada, manteniendo una agenda de viajes constante y siendo una de las representantes públicas más visibles y activas de la administración Roosevelt.
Durante ambas guerras mundiales, Eleanor Roosevelt visitó soldados heridos y colaboró con organizaciones humanitarias como la Cruz Roja americana para crear conciencia e inspirar a más personas a ayudar. También fue una firme defensora del bienestar infantil y de la reforma de vivienda a lo largo de su vida pública.
Tras la muerte de FDR en 1945, el presidente Harry S. Truman nombró a Eleanor delegada ante las Naciones Unidas. Presidió ante la Comisión de Derechos Humanos entre 1946 y 1951 y fue una pieza clave en la creación y aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Más adelante trabajó en las campañas presidenciales del demócrata Adlai Stevenson II en 1952 y 1956, aunque perdió ambas elecciones frente a Dwight D. Eisenhower.
En su vida privada, Eleanor encontró fuera de su matrimonio el amor y el romance que ya no tenía con Franklin. Conoció a su amante y amiga de toda la vida, Lorena Hickok, en 1928, cuando Hickok trabajaba para la Associated Press. A Lorena le tomó varios años convencer a sus editores de permitirle cubrir de cerca a Eleanor durante la campaña presidencial de Franklin. Las dos se volvieron inseparables y comenzaron a pasar casi todas las noches juntas, enamorándose rápidamente.
Aunque sus responsabilidades pronto las obligaron a vivir en distintas ciudades, su relación quedó documentada en más de tres mil cartas que intercambiaron. Durante años existió debate sobre el significado exacto de esa correspondencia y la verdadera naturaleza de la relación íntima entre ambas mujeres. Pero conforme más cartas salieron a la luz y las actitudes sociales hacia las relaciones entre personas del mismo sexo se volvieron más abiertas, se volvió cada vez más difícil sostener la idea de que todo había sido simplemente lo que la biógrafa de Hickok, Doris Faber, desestimó como “un enamoramiento escolar inusualmente tardío”. Hoy, el consenso entre historiadores es que la relación entre Roosevelt y Hickok fue genuinamente romántica y no una simple amistad.

En una carta a Lorena fechada el 6 de marzo de 1933, Eleanor escribió:
Querida Hick, ¡oh!, qué bueno fue escuchar tu voz. Fue tan insuficiente tratar de decirte lo que significó para mí. Jimmy estaba cerca y no pude decir ‘je t’aime et je t’adore’ (‘te amo y te adoro’), como tanto deseaba hacerlo, pero recuerda siempre que lo estoy diciendo, y que me duermo pensando en ti y repitiendo nuestro pequeño dicho.
Su frase — “te amo y te adoro” — se repitió cientos de veces a lo largo de sus emotivas cartas.
Eleanor Roosevelt falleció el 7 de noviembre de 1962 a causa de tuberculosis. Las Naciones Unidas le otorgó póstumamente uno de los primeros, Premios de Derechos Humanos en 1968. Revolucionó el papel de primera dama, abrió camino para las mujeres dentro de la política nacional estadounidense y también fue bisexual.
