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Colette

Famous Bis

Colette (de nombre Sidonie-Gabrielle Colette) fue una autora, periodista, actriz e icono cultural francesa cuya vida desafiaba las convenciones de su época.

En 1893, a los 20 años, se casó con Henry Gauthier-Villars, un escritor y editor catorce años mayor que ella. Gauthier-Villars — conocido por su seudónimo de Willy — no solo alentó las relaciones sexuales de Colette con mujeres, sino que también la obligó a convertir sus diarios juveniles en ficción. La resultante serie Claudine (1900-1904), narrada en primera persona, lanzó su carrera literaria bajo dicho pseudónimo. La novela debut de la serie se convirtió en una sensación instantánea en París, narrando las aventuras de Claudine como una jovencita, incluyendo un triángulo amoroso sáfico.

Aunque publicadas como obra de Willy, Colette reveló más tarde que él la encerraba en una habitación para obligarla a escribir, y supuestamente le robó, negándose a darle cualquier ganancia de la serie Claudine. Tras su divorcio, necesitada de dinero, Colette decidió convertirse en actriz y posteriormente se ganaría la vida dedicándose al periodismo. Llegó a publicar artículos en diversos medios, incluyendo la revista Vogue, y los periódicos Le Figaro y Paris-Soir.

Su vida personal reflejaba la audacia de su ficción. Entre sus relaciones notables estuvo la que mantuvo con la escritora estadounidense Natalie Clifford Barney, una luminaria de los salones de fiesta quien fue abiertamente lesbiana y cuyas reuniones en París atraían a la élite literaria. Más escandalosa todavía fue su relación con Mathilde de Morny (“Missy”), una aristócrata que desafiaba las normas de género vistiendo exclusivamente ropa masculina. Aunque términos modernos como “transgénero” no existían entonces, la identidad de Missy (que usaba nombres como “Max”) desafiaba las normas binarias. Su relación llegó a los titulares cuando un beso teatral durante la pantomima de 1907 titulada Rêve d’Égypte que se representó en el Moulin Rouge, y provocó un disturbio, por lo que el espectáculo se vio forzado a terminar el día del estreno. La reacción negativa del público hizo que vivieran su romance en la clandestinidad hasta su fin en 1912.

Retrato de Colette por Jacques-Émile Blanche, 1905, Museu Nacional d’Art de Catalunya.

Posteriormente, su matrimonio con Henry de Jouvenel, editor de Le Matin, resultó ser también nada convencional. Ambos mantuvieron aventuras extramatrimoniales — la más notoria siendo el romance de Colette con su hijastro de 16 años, que inspiró su novela de 1920 Chéri, sobre un romance entre una cortesana y un hombre más joven. Tras divorciarse una vez más, ahora en 1924, su estrella literaria no hizo más que crecer durante las décadas de 1920 y 1930 con obras que exploraban el deseo femenino y el bajo mundo parisino.

Su tercer matrimonio ocurrió en 1925 con el empresario judío Maurice Goudeket, dieciséis años menor que ella. Años después, sus vidas se verían trastocadas durante la Ocupación nazi y la persecución de los judíos parisinos. Aunque gracias a su incansable carácter y haciendo uso de su fama logró conseguir la liberación de su esposo, luego de semanas de haber sido detenido por la Gestapo en el año de 1941, sus publicaciones de Colette en revistas colaboracionistas durante la guerra siguen siendo un tema muy controvertido.

Sería hasta 1944 que se publicaría su obra más famosa, Gigi. Esta novela corta, sigue a una aprendiz de cortesana que elige el amor por encima de la seguridad financiera, e inspiró tanto una adaptación teatral en 1951 protagonizada por Audrey Hepburn como la galardonada película musical de 1958. Para ese entonces, la artritis había confinado a Colette a su apartamento parisino, donde Goudeket ayudó a publicar sus obras completas hasta el día de su muerte en 1954. Al serle negado un funeral católico por haberse divorciado, se convirtió en la primera mujer escritora francesa honrada con un funeral de estado.

Su legado incluye su membresía en la Académie Goncourt y la Real Academia Belga, la Légion d’honneur, y una nominación al Premio Nobel de Literatura en 1948. Adaptaciones recientes como Chéri (2009) y Colette (2018), protagonizada por Keira Knightley, reafirman su relevancia cultural. Sin embargo, su mayor logro sigue siendo su valiente escritura —y forma de vivir— en sus propios términos.