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Barry Diller

Famous Bis

Barry Diller and Diane von Fürstenberg

Barry Diller quizá no sea un nombre que la mayoría de la gente conozca, pero es un nombre que ha sido universalmente reconocido entre las personas de gran influencia en el mundo de los negocios por más de medio siglo. Hoy en día, es uno de los empresarios más exitosos en la historia de la televisión. Las cadenas que fundó, los formatos que creó, y los programas y películas producidos bajo su dirección han llegado a las vidas de casi todas las personas en el mundo. Además, Diller tiene una personalidad a la altura de su currículum. Oprah Winfrey una vez dijo: “Nunca me había sentido tan intimidada por alguien en mi vida, con la posible excepción de Nelson Mandela.” La reputación de Diller como un líder de gran intensidad, visionario audaz y estratega del espectáculo aún persiste todos los pasillos del poder. Sin embargo, su vida personal siempre estuvo envuelta en misterio y en la suposición —hasta el punto de ser un secreto a voces — de que era gay. Pues resulta que Barry Diller es bi.

Nacido en 1942 en San Francisco, California, y criado en Beverly Hills en una familia judía de clase media-alta, Diller se enamoró del lado empresarial de la industria del entretenimiento desde joven. La universidad, sin embargo, no era para él. Abandonó La universidad de Los Ángeles (UCLA) después de tres semanas y consiguió un puesto de trabajo sin mayor importancia en el departamento de correos de la agencia de talentos William Morris. Desde ahí, fue ascendiendo en la industria, llegando a ser vicepresidente de desarrollo de la cadena ABC en 1965, donde creó el formato de “película semanal” y revolucionó la forma en que se hacían, comercializaban y presentaban las películas para televisión.

A partir de entonces, el mundo fue suyo, y sus proyectos y oportunidades se ramificaron en todas direcciones. Fue CEO de Paramount Pictures de 1974 a 1984, período en el que aprobó éxitos como Laverne & Shirley (1976–1983), Taxi (1978–1983) y Cheers (1982–1993). También supervisó una serie de películas enormemente exitosas, como Fiebre de sábado por la noche (1977), Vaselina (1978), Los cazadores del arca perdida (1981), Indiana Jones y el templo maldito (1984), La fuerza del cariño (1983) y Un detective suelto en Hollywood (1984).

Flickr/Paley Media Center

En 1986, Diller creó la cadena Fox Broadcasting junto a Rupert Murdoch, donde dio luz verde a series icónicas como Matrimonio con hijos (1987–1997) y Los Simpson (1989–). En varios momentos de su carrera, ocupó puestos de gran influencia en diversas cadenas y empresas, como QVC, el Sci Fi Channel (ahora SyFy), IAC, Expedia y Coca-Cola, y fue dueño de USA Network y Home Shopping Network por un tiempo. El poder de negociación de Diller también influyó en sus protegidos —casi todos los que lo tuvieron como mentor se convirtieron en pesos pesados, apodados como los “Killer Dillers.” Más tarde, Barry se involucró en la producción teatral, acumulando ocho nominaciones a los premios Tony y dos galardones. Al momento de escribir esto, Forbes calcula su fortuna en $4.6 mil millones de dólares.

A lo largo de su impresionante carrera, Barry Diller mantuvo su vida personal aparte. El hecho de que tenía relaciones sexuales con hombres era prácticamente algo de conocimiento público, sin embargo, nunca salió del clóset como gay. En cambio, mantuvo lo que ahora llaman una “declaración personal de principios”:

Vivía en silencio, pero no en la hipocresía.
Nunca fingí ni pretendí ser otra cosa.
No hice nada para hacer creer a los demás que llevaba una vida heterosexual.
No hablaba al respecto, pero tampoco permitía que me preguntaran.
Vivía mi vida dentro de estos límites, y nunca hice nada para engañar a nadie.
Nunca llevé a un hombre como acompañante a un evento heterosexual — no es como si hubiera muchos hombres con los que estuviera tan seriamente involucrado — pero tampoco llevaría a una mujer como ‘barba’ [fachada].

Pero no fueron solo las presiones sociales y el estigma lo que lo mantuvieron sin declararse gay. Como explora su reciente y revelador ensayo en New York Magazine, Diller no es gay, sino bi. Después de tener algunas experiencias sexuales con chicas en la preparatoria, Diller vivió su vida, hasta los 30 años, solo acostándose con hombres. No fue hasta que conoció a la exprincesa, recién separada, Diane von Fürstenberg en 1974 que un nuevo mundo pareció abrirse ante él. Los dos se hicieron amigos, y luego una pareja inseparable quienes no podían quitarse las manos de encima. Como escribió Diller:

Nunca he cuestionado la autoridad básica que mi sexualidad ejerce sobre mi vida (simplemente temía la reacción de los demás). Cuando comenzó mi romance con Diane, nunca me imaginé que dicho imperativo biológico fuera tan fuerte en lo heterosexual de la misma forma en que fuera en la dirección opuesta. Cuando sucedió, mi primera reacción fue: ‘¿Quién lo hubiera pensado?’

Wikimedia/David Shankbone

Los dos tuvieron una ruptura en 1981 y pasaron 10 años separados, reencontrándose en 1991 y casándose en el año 2001. Durante todo ese tiempo, nadie sabía muy bien qué pensar de la pareja o de la sexualidad de Diller. Poco después de su matrimonio, New York Magazine publicó un artículo emblemático acerca de la confusión. Un pasaje del mismo decía: “Aunque a Diller a menudo se le llama bisexual, ha vivido la mayor parte de su vida adulta como un hombre más o menos siendo abiertamente gay.”

En su ensayo del 2025, Diller optó por dejar las cosas en claro, o más bien en bi, de una vez por todas:

He vivido durante décadas leyendo sobre Diane y yo: que éramos mejores amigos en lugar de amantes. No éramos solo amigos. No somos solo amigos. Sencillamente, fue una explosión de pasión que duró años. Y, sí, también me gustaban los hombres, pero eso no entraba en conflicto con mi amor por Diane. No puedo explicármelo a mí mismo ni al mundo. Simplemente nos sucedió a ambos sin razón de ser ni manipulación alguna. De alguna forma cósmica, estábamos predestinados el uno para el otro. En ese entonces, los europeos tenían una actitud más sabia al respecto que nosotros, provincianos. Y hoy, las identidades sexuales son mucho más fluidas y naturales, sin esos carriles rígidamente definidos del siglo pasado. Siempre he pensado que nunca se sabe realmente sobre las relaciones de los demás. Pero sí sé sobre la nuestra. Es la base de mi vida. Lo que otros piensan a veces nos irrita, pero sobre todo nos divierte. Nosotros lo sabemos, nuestra familia lo sabe y nuestros amigos lo saben. El resto es palabrería.

Sin embargo, incluso ahora, medios como el New York Times siguen publicando artículos que lo describen como “bi con Di“, como si Diller fuera en realidad un hombre gay con este pequeño tropiezo desordenado que todos quisiéramos pasar por alto para categorizarlo más fácilmente donde “pertenece”. La situación no mejora por el hecho de que Diller evitaba deliberadamente la etiqueta bi. Pero una cosa es lo que es, sin importar cómo la llames. La verdad de Barry Diller es ser bisexual, y punto final.