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Alguien me sacó del clóset frente a 2,000 personas

Bi Stories

Salí del clóset como bi frente a 2.000 personas. O mejor dicho, alguien me sacó del clóset frente a todos los estudiantes de mi preparatoria.

Una amiga mía que sabía que yo era bi me reveló que estaba enamorada de mí. Un día justo cuando las clases estaban a punto de acabar y todo el mundo llenaba los pasillos de la escuela, se despidió de mí besándome en los labios delante de todos los estudiantes. Nadie me dijo nada, pero la noticia corrió rápido como la pólvora. Todo el mundo lo supo. Me habría gustado salir del clóset a mi manera, pero así fue. En retrospectiva, fue una especie de comienzo emblemático de mi vida como una persona abiertamente bi.

Me di cuenta por primera vez de que me gustaban tanto las chicas como los chicos cuando tenía ocho años. Recuerdo la primera vez que me besó un chico, a los 10, y pensé: “Eso se sintió bien, me pregunto qué sentiría con esta chica de mi clase…” En la secundaria y la preparatoria, era algo que mis amigos ya sabían. Aunque más tarde toda mi escuela se enteró que era bi, mi familia no lo sabía. Oculté mi sexualidad de mi familia por mi propia seguridad. Se lo dije a unos pocos miembros de mi familia cuando tenía veintitantos años y, ahora que tengo treinta y tantos, ya no estoy en contacto con la mayoría de ellos. Fue una situación muy mala de la que tuve que huir.

Aunque prácticamente perdí a mi familia biológica, encontré a una nueva familia elegida, formada por amigos, parejas y compañeros maravillosos que me apoyan incondicionalmente. Mis amigos han sido mi mayor apoyo, afirmando que soy quien soy y que cualquiera que no me acepte puede irse lejos de mi vida. Para una persona introvertida como yo, propensa a encerrarse en sí misma y a no hablar siempre claro, tener a gente a tu lado, gente que haría cualquier cosa por ti, ha sido de gran ayuda para aceptarme a mí misma y para conectar con personas que piensan como yo. Darte cuenta de que no estás solo, de que no eres la única que se siente así, es muy importante si no tienes muchas estructuras de apoyo a las que recurrir. También me ha abierto muchas puertas. He establecido contacto con organizadores de la comunidad local, he asistido a muchos eventos del LGBT y he entrado en contacto con la comunidad activista de Toronto (Canadá). Mi activismo se relaciona con los derechos LGBT, el feminismo, la disconformidad de género, la salud mental y, por supuesto, la visibilidad bi.

Hay mucha confusión en torno a la bisexualidad. Me he encontrado con muchos hombres cisgénero que piensan que, ya que soy bi, me deben gustar los tríos o cualquier otra fantasía sexual. Otros simplemente me ven como lesbiana y están convencidos de que sus irresistibles encantos pueden “arreglarme” y convertirme en hetero. Sin embargo, la mayor bifobia que he tenido como experiencia ha venido desde dentro de la comunidad queer.

Mucha gente queer todavía se siente cómoda diciéndole a la gente bi que “escoja un bando”, o insistiendo en que sólo somos gays y estamos confundidos al respecto. En lugar de verme e intentar conocerme, algunas personas se empeñan en meterme en una especie de caja y ponerme sus propias etiquetas. Si llevo una pareja masculina a un evento LGBT, me perciben, y a veces hasta me dicen, que “paso como hetero”. Si tengo una pareja de mi mismo sexo, me dicen que por fin “he tomado la decisión”. Estar casada con un hombre increíble, como lo estuve yo durante años, y que te vean como heterosexual, puede provocar un grave síndrome del impostor queer. A menudo me preguntaba si estaba fingiendo mi bisexualidad, si realmente era lo suficientemente bi o si sólo era una “fase” como tanta gente decía.

Dicho esto, no me peleo con la gente. Sé que puede ser una opinión impopular entre algunos activistas. Para mí es un poco como ese meme que dice: “Si tienes un problema conmigo, mándame un mensaje. Si no tienes mi número, entonces no me conoces lo suficiente como para tener un problema conmigo.” Para mí, ser activista bi consiste en conseguir que las instituciones hagan lo correcto por la comunidad bi y que nos den el lugar que nos merecemos, no en tratar de batallar con cada individuo que nos odia. Si una situación se te va de las manos, tienes que enfrentarte a ella, pero la ignorancia de gente que no conozco, la dejo pasar. Sé quién soy. La gente que me quiere sabe quién soy. Si quieres persistir en algún estereotipo negativo sobre mí, sin ni siquiera conocerme, allá tú. Fue un camino largo y lleno de baches para llegar a obtener esa pequeña pieza de sabiduría.

Me convertí en viuda hace seis años. Como he dicho, un camino largo y lleno de baches. Pero también hay mucha belleza. Ahora estoy en una nueva relación, tengo amigos que me quieren por lo que soy y me siento cómoda en mi propia piel. Por fin siento que estoy viviendo la vida, no sólo fuera del clóset, sino plenamente en mis propios términos.

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