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M&Ms Azules: Mi Bisexualidad En los 90s

Bi Stories

En algún momento en esa antigüedad consagrada conocida como los “noventas”, enfrente una crisis de identidad. Tenía dieciocho años y había regresado a la casa de mis padres en el área de la bahía en California por el verano solamente. Se podría decir que esto era un tipo de descanso; apenas había logrado terminar el primer año de la universidad con mi carrera académica intacta. Tuve un trabajo de verano dando clases de natación y supervisando la alberca. OJ Simpson estaba enfrentando un jurado, AOL era el servicio en línea más grande y Jagged Little Pill acababa de lanzar.

El año era 1995. 

Mi crisis mental había crecido el año anterior. En algún momento de mi primer año de la universidad, abrí una puerta de la que no me había dado cuenta existía. Alimentado por el floreciente internet y la disponibilidad de los chat rooms y el internet, sin querer me tope con algo con lo que no nunca había estado expuesto anteriormente. Descubrí que estaba muy abierto a la idea de tener sexo con los hombres. De hecho hasta me di cuenta de que me sentía muy atraído por los hombres en general. Al observar esto, no parecía tan sorprendente. Tuve un poster de Nirvana Unplugged con Kurt sentado y tocando la guitarra con ese suéter color beige y creo me he quedado viendo ese poster por un buen de horas, sin saber exactamente por qué encontraba sus ojos azules tan atractivos, tan cautivantes.

Y ni hablar de Los Expedientes Secretos X.

Lo que hizo esto una “crisis” fue que no le encontraba sentido. Me gustaban las mujeres, había amado a una de mis novias en mi preparatoria, salí en la preparatoria con varias chicas y tuve mi corazón roto e intentaba denuevo. El pensamiento que quizá no me gustaban las chicas era algo que me enloquecía, debido a que sabía que no era verdad. Y aun así me unía seguido a sitios de chat “H4H” refiriéndose a “hombre para hombre”, y por nervios salida de inmediato de ahí (probablemente haciendo enojar a varios hombres con mi vacilación).

No es que era cruel o indeciso, simplemente estaba aterrorizado. Sin el conocimiento de la palabra “bisexual”, estaba perdido en esa dicotomía nueva. La manera en que la había aprendido, si no era heterosexual, entonces tenía que ser gay. Incluso aprendí que si eras gay eso era malo, pero sabía que eso no era. Pero no calmó ese miedo del descubrimiento, o el miedo que me causaba tener curiosidad en seguir explorando. Es por eso que mis grados sufrieron en la universidad. Mi vida social dependio en el alcohol. Como dije antes, era una crisis. 

Después en el verano de 1995 vi una revista llamativa encima de un montón de periódicos. Ahí, en la cubierta de “Newsweek”, en letras grandes una palabra imprimida que nunca había visto antes.

Imagen de la portada del artículo de Newsweek con la palabra Bisexualidad en la portada y 3 personas en la portada.

“La Bisexualidad. No es Gay. No es Heterosexual. Una Nueva Identidad Sexual Emerge.”

El artículo y su portada no eran ese momento de “¡Ajá!” que algunos pensarán que fuera. Le di un vistazo, con demasiado miedo para abrir sus páginas por miedo a ser visto como alguien que “no es heterosexual”. Y a través del año siguiente esa revista se quedó en mi mente. Me regresaría ese pensamiento una y otra vez hasta que se hizo tan potente que no lo pude ignorar. Empujé más allá de donde el miedo me detenía, tomé un diario y escribí en tinta negra las dos palabras, como un hechizo mágico de liberación.

“Yo soy Bi.”

La palabra “bisexual” me abrió un mundo entero, pero a parte de esa revista, no existia mucho que hablara sobre mi experencia. La década de 1990 ofrecía una consciencia creciente hacia las personas de LGBTI y el odio que hemos enfrentado, pero la conversación se manifestaba en la cultura popular, concentrándose por la mayor parte en personas gay y lesbianas. Por ejemplo, Tom Hanks ganó un Oscar por actuar como un abogado gay con SIDA en Philadelphia (1993), Ellen DeGeneres salió del closet en television nacional como una lesbiana lo cual atrajo mucha atencion. Los ejemplos de la feminidad bi si convirtieron más visibles aunque, tristemente, muchos de esos solo intentaban satisfacer la fantasía masculina. (Wild Things (1998) es un buen ejemplo de esto.) Como un hombre bi, no tuve un montón de modelos para guiarme al averiguar mi identidad. Muchos de los hombres con los que hablaba me decían que una vez que tenga sexo grandioso me daría cuenta de que soy gay. Muchos de mis novios y novias ofrecerían entendimiento pero no fue hasta hace unos años atrás cuando (conscientemente) estaba sali con otro hombre bi por primera vez.

El cambio llega en el momento que quiere, y a veces parece que nunca lo suficientemente rápido. Por lo tanto, simplemente haz lo que puedas. Me uní a un grupo LGBTI en la universidad, aunque en ese entonces era “GLBU”. Supongo que era grandioso ver como incluían la “B”, pero duró años antes de que comenzase a ver personas trans y otras identidades adheridas debajo del paraguas LGBTI. Comencé a escribir un diario en línea, mi primer intento a publicar mi trabajo y me uní a una red de otros blogs.

Ah, y recuerden que la palabra “blog” aún no fue inventada hasta después de 3 años más.

Escribí extensivamente sobre Aaron, un compañero de clase con el que tuve un serio “crush”. Nunca salimos pero eso es probablemente porque estaba demasiado aterrorizado en pedirle que saliera conmigo. Tuvimos cenas unas cuantas veces y él me introdujo al grupo GLBU. Desarrollé un círculo de amigos que me amaban por quien soy, y tuvieron paciencia conmigo mientras que salía con ambos hombres y mujeres, aún con un poco de reservación.

En 1997 algo increíble pasó. Una película salió que hablaba claramente sobre la fluidez sexual. Lo que me causó pausa fue que fue escrito por la misma persona que escribió Clerks (1994) y Mallrats (1995), las cuales amé, ¿pero una historia romántica con Kevin Smith? ¿Y Ben Affleck como un personaje principal? A pesar de sus fallas, Chasing Amy (1997) encontró su camino a mi corazón por ser la primera vez que veo eso en una película, una experiencia similar a la mía que hablaba de los diferentes niveles de confusión que había tenido yo también. La película no era perfecta, y no era la primera, pero para mi era una primera perfecta.

Después de la película, me senté, tumbado y un poco borracho en el sofá de mi amiga Melissa. En su mesa había un tazón de chocolates de M&M’s, todos ellos eran azules y le pregunté porque los tenia haci.

“No me los como. Son muy extraños.” Los azules reemplazaron al color habano en 1995. ¿Ves a lo que me refiero con que el cambio viene lentamente?

“Bueno, los dos sabemos que soy muy extraño. ¿Puedo?”

Melissa se rió. “¡Jaja! ¡M&M’s Bisexuales!” Ella agarró un puñado. “Me convenciste, señor.” Ella hizo brindis y se llevó su puñado lleno de chocolate azul hacia de su boca. “Un brindis al cambio.”

Me llevé unos cuantos a mi boca. “Al cambio,” y me los comí con una sonrisa.

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