Wentworth es una serie dramática australiana inspirada en la clásica telenovela Prisoner. Estrenada en 2013, la serie reinventó la historia original con un enfoque más oscuro y serio, centrándose en la vida de las reclusas y el personal del Centro Correccional Wentworth. A lo largo de nueve temporadas, explora temas como el poder, el trauma, la supervivencia, la corrupción y la familia elegida.
La serie comienza con la llegada de Bea Smith a Wentworth tras ser arrestada por el intento de asesinato de su esposo abusivo, Harry. Entra a prisión sin experiencia y llena de miedo, pero pronto descubre que sobrevivir depende de comprender la estructura jerárquica de la cárcel. Wentworth está controlada por la reclusa Jacs Holt, cuya influencia se extiende por toda la prisión mediante la intimidación y la violencia, mientras Franky Doyle ocupa el puesto de Top Dog, equilibrando sus propias ambiciones con la autoridad de Jacs. Al principio, el único objetivo de Bea es proteger a su hija adolescente, Debbie, mientras espera su juicio, pero pronto descubre que la vida en prisión hace que eso sea casi imposible.
Mientras se adapta a su nuevo entorno, entabla amistad con otras reclusas como Liz Birdsworth, Doreen Anderson y Boomer Jenkins. Al mismo tiempo, Franky Doyle lucha por mantener su posición como Top Dog mediante la intimidación y su confianza en sí misma. Aunque suele enfrentarse tanto al personal como a las demás internas, Franky está impulsada por su deseo de libertad más que por la crueldad.
El conflicto entre Bea y Jacs se intensifica después de que Debbie es asesinada fuera de la prisión por órdenes de Jacs. El dolor transforma a Bea en alguien dispuesta a recurrir a la violencia para conseguir justicia. La primera temporada termina cuando Bea mata a Jacs durante un enfrentamiento en el patio de la prisión, alterando el equilibrio de poder dentro de Wentworth y preparando el terreno para todo lo que viene después.
La segunda temporada amplía la historia más allá de las rivalidades entre reclusas con la llegada de la gobernadora Joan Ferguson. Su liderazgo autoritario representa una nueva amenaza tanto para las internas como para el personal, mientras que la psicóloga Bridget Westfall comienza a trabajar con las reclusas mediante sesiones obligatorias de terapia. Aunque Bridget fue asignada inicialmente a Franky Doyle, su relación evoluciona a través de una serie de conversaciones tensas, pero sinceras, que revelan que la actitud defensiva de Franky es consecuencia de las experiencias traumáticas que ha vivido. Esto permite que Bridget se convierta en una de las pocas personas capaces de ganarse su confianza.
La historia de Franky también se convierte en uno de los mejores ejemplos de representación bi de la serie. Conforme su vínculo con Bridget se fortalece durante la segunda temporada, conocemos más sobre el pasado de Franky y sus relaciones anteriores. Su primer beso, en el episodio 11 de la segunda temporada, marca un punto de inflexión para ambas, ya que vemos a Franky permitirse ser emocionalmente vulnerable. Mientras Ferguson consolida su poder sobre Wentworth, las tensiones siguen aumentando. Bea acepta a regañadientes el papel de Top Dog, mientras Franky comienza a contemplar la posibilidad de tener una vida fuera de la prisión.
La tercera temporada centra su atención en los esfuerzos de Franky por obtener la libertad condicional mientras intenta mantener su relación con Bridget, pese a las complicaciones éticas que la rodean. Los episodios 8 y 12 de la tercera temporada muestran la creciente confianza entre ambas mientras Franky se prepara para dejar Wentworth. Mientras Franky avanza hacia su rehabilitación, Bea se obsesiona cada vez más con vengarse de Joan Ferguson. Durante la cuarta temporada, Bea conoce a Allie Novak, una joven reclusa vinculada a Ferguson mediante una red de tráfico de drogas. Al principio, Allie parece vulnerable, pero su amistad con Bea termina convirtiéndose en una de las relaciones más importantes de la serie.
La relación entre Bea y Allie se desarrolla a lo largo de la cuarta temporada después de que ambas se conocen en el episodio 2, “Poking Spiders”. Conforme Allie queda atrapada en el conflicto entre Bea y Joan, Bea pasa de protegerla a confiar plenamente en ella, y su amistad evoluciona hasta convertirse en una relación romántica. Su primer beso ocurre en el episodio 8 de la cuarta temporada, “Plan Bea”, consolidando la atracción que había ido creciendo en los episodios anteriores. En lugar de presentar los sentimientos de Bea por Allie como algo inesperado o como un rechazo a su vida anterior, la serie reconoce ambas relaciones como importantes. El matrimonio de Bea con Harry sigue siendo una parte fundamental de su historia, mientras que su relación con Allie representa un nuevo capítulo en su vida. Aunque la serie nunca describe explícitamente a Bea como bisexual, presenta sus relaciones tanto con Harry como con Allie sin sugerir que una invalide a la otra.
Su relación alcanza su punto culminante antes del final de la temporada, en el episodio 12 de la cuarta temporada, cuando Bea se sacrifica durante un enfrentamiento con Joan Ferguson y la provoca para que la ataque, con el fin de exponer sus crímenes. La muerte de Bea se convierte en uno de los momentos más importantes de la serie, transformando nuevamente la dinámica interna de la prisión y dejando devastadas a Allie y al resto de las reclusas.
Tras la muerte de Bea, la serie entra en un periodo de transición mientras el liderazgo dentro de Wentworth cambia de manos. Allie lucha por superar el duelo, mientras nuevas reclusas y oficiales llegan a la prisión. Franky, ahora viviendo en libertad, está decidida a construir un futuro junto a Bridget, aunque vuelve a verse involucrada en otra investigación criminal. Durante las temporadas 5 y 6, su relación se mantiene como uno de los pilares emocionales de la serie. La exoneración de Franky y su reencuentro con Bridget en el episodio 12 de la sexta temporada ofrecen un final esperanzador y feliz para la pareja.
A lo largo de sus nueve temporadas, Wentworth integra a sus personajes LGBT dentro de la narrativa principal, en lugar de relegarlos a historias independientes. Las relaciones de Franky con Kim, Erica y Bridget constituyen una de las mejores representaciones de una mujer bi en la televisión australiana: su sexualidad es reconocida en múltiples ocasiones con naturalidad y sin caer en enfoques sensacionalistas. La relación de Bea Smith con Allie también demuestra que la bisexualidad puede descubrirse más adelante en la vida sin invalidar las relaciones anteriores.