Maggie es una canadiense de veintinueve años, divorciada y protagonista de la divertida novela contemporánea Really Good, Actually, escrita por Monica Heisey. Maggie es una mujer ansiosa, que piensa demasiado y que queda destrozada después de que su esposo Jon — su amor de la universidad — la deja. El libro se centra en sus problemas de autoestima, su relación con su cuerpo y, claro, la depresión que le causa el divorcio. La novela empieza con Maggie preocupada por cómo contarle a sus amigas que Jon la abandonó, justo antes de cumplir sus veintinueve años, y continúa en su primer año como mujer soltera, y termina poco después de su cumpleaños número treinta, cuando por fin le llega el acta de divorcio.
Maggie es abiertamente bi, pero siempre ha tenido una relación complicada con su orientación sexual. Como había estado con un solo hombre durante casi toda su vida adulta, siente que no es “lo suficientemente bi”. Ella misma dice que es “al menos un 35% bi”, pero no está segura de si realmente pertenece a la comunidad LGBT. Antes del divorcio, nunca había explorado esa parte de su identidad. Afirma su bisexualidad más como una extensión de su identidad política progresista y de izquierda — le apasiona la justicia social, a veces hasta en exceso, aunque a veces no le entienda del todo a las noticias. Para ella, ser bi-amigable era más una postura política que una experiencia vivida… al menos antes del divorcio.
Después de que Jon se fue, Maggie se da cuenta de que ni siquiera sabe qué tipo de comida le gusta, mucho menos sus verdaderas preferencias románticas y sexuales. Empieza a explorar su sexualidad: participa en tríos con sus amigas queer y sale con varios hombres y mujeres en Tinder. Para ella, es una vida completamente nueva. Viviendo en Toronto, donde las personas queer pueden ser quienes son sin miedo, Maggie se vuelve completamente abierta sobre su identidad. Casi entra en una relación seria con un hombre y tiene varias citas agradables con una mujer, pero finalmente, después de terapia, decide quedarse soltera un tiempo para conocerse más como persona — más allá de una relación. Incluso después de un año, sigue sintiendo el duelo por su matrimonio, pero también empieza a notar que el mundo no se acaba ahí.
Como representación bi, la novela muestra a una millennial bi moderna, cómoda con su identidad pero aún intentando comprenderse a sí misma. Sus amistades son progresistas y sabe que ni su familia ni su círculo social la rechazarían por ser queer, sin embargo nunca había tenido la oportunidad de explorar plenamente su bisexualidad. El divorcio le da esa oportunidad, además de la posibilidad de replantearse muchas otras decisiones que tomó en el pasado.
Maggie seguramente resonará con quienes, después de terminar una relación heterosexual larga, están intentando reconstruir su vida y redescubrir quiénes son.