El Nene Brignone es un personaje interpretado por Leonardo Sbaraglia en la película Plata Quemada (2000). Brignone deslumbra por su control ante el caos. A diferencia del impulsivo y paranoico Ángel Dorda, el Nene es frío, encantador y calculador. Su belleza andrógina, seductor con sus palabras y miradas lo convierten en una figura fascinante.
La historia sigue a una banda de criminales en la Buenos Aires de los años 60 que lleva a cabo un robo a un furgón blindado, huyendo después a Uruguay. Dentro de este universo de violencia, el Nene destaca por su compleja y fluida vida afectiva. En la historia, mantiene una relación íntima con Ángel y con Giselle, una mujer con quien desarrolla una conexión romántica genuina.
La relación con Ángel está cargada de tensión emocional y una dependencia mutua que roza la dependencia. El Nene cuida, contiene y, en ciertos momentos, manipula a su compañero. Juntos, comparten un vínculo donde la atracción física, la ternura y el afecto se retrata como algo natural, visible y fundamental. Duermen juntos, se abrazan, se celan. En medio del peligro, buscan consuelo en el cuerpo del otro. Aunque nunca se dice que “son pareja”, es innecesario.
Por otro lado, su relación con Giselle, nos ofrece otra cara suya. Con ella no hay control ni estrategia sino abandono. La busca cuando el caos se cierne sobre él, y aunque sabe que es peligroso acercarse, necesita un refugio afectivo que no esté teñido por la violencia. Giselle es testigo de un Nene menos defensivo, más humano, pero nunca débil.

Lo valioso de esta representación es su normalización. En muchas películas, los personajes bi están definidos por su conflicto: “¿quién soy?”, “¿a quién amo más?”, “¿estaré confundido?”. En el caso del Nene, su deseo es claro, su placer está presente, y su afecto, con hombres y mujeres, es real. Esta seguridad lo convierte en un personaje vigente y sobresaliente por su capacidad de amar sin renunciar a su poder. Nunca se lo presenta como alguien menos masculino por amar a otro hombre. De este modo, la película evita caer en estereotipos donde el lado bi de un personaje se asocia a debilidad, traición o inestabilidad. El Nene es fuerte, letal y al mismo tiempo afectivo, e incluso romántico.
Si Ángel es la figura trágica dominada por sus pasiones y su locura, el Nene es el personaje que se mantiene firme hasta el final. En el enfrentamiento final que ocurre en Montevideo, no abandona a su pareja, aunque sabe que están perdidos. La última vez que los vemos, están juntos, en una habitación que se desmorona, abrazándose como si todo lo demás hubiera desaparecido. Esa imagen — dos hombres heridos, derrotados, pero juntos — es muy conmovedora. Más allá del argumento, el personaje del Nene ofrece una oportunidad única para hablar de deseo bi desde la acción. No hay monólogos sobre su sexualidad, no hay coming out, ni etiquetas: su bisexualidad es parte integral de quien es, inseparable, pero sin reducirlo sólo a eso.