Mientras que el concepto de la orientación sexual fue inventado a mediados del siglo XIX, tomó casi un siglo para que alguien intentara documentar la diversidad del comportamiento sexual humano de forma cuantitativa. El pionero en investigación sexual, Alfred Kinsey, junto a su equipo, cambió el paradigma sobre cómo el público veía la sexualidad gracias a los relatos reales sobre el comportamiento sexual publicados en los Reportes de Kinsey (1948, 1953). Desde entonces, se han propuesto cientos de escalas sobre la sexualidad, con nuevos modelos apareciendo cada año, cada uno intentando replantear la sexualidad para representar mejor las tendencias actuales o mostrar las prioridades de los investigadores. Pero, al igual que el concepto de la orientación sexual, los viejos modelos han resistido el paso del tiempo por una razón; son relativamente simples. La sexualidad humana es tan diversa como la humanidad misma y no se puede reducir en restringidas categorías, ni tampoco se puede alinear siempre a los ideales de los moralistas, los filósofos o de la sociedad. Cuando se trata de comprender a la bisexualidad, dos modelos han demostrado ser de gran utilidad: La Escala de Kinsey, y la Cuadrícula de Klein.
La Escala de Kinsey:
La escala fue publicada por primera vez por los investigadores Alfred Kinsey, Wardell Pomeroy y Clyde Martin en Sexual Behavior in the Human Male (1948). La Escala de Kinsey es un modelo útil para comprender el espectro de la atracción humana. El equipo de Kinsey entrevistó a miles de personas acerca de su historial sexual y crearon la escala para poder clasificarlos con mayor precisión de lo que hubiera sido al usar etiquetas como: “homosexual”, “heterosexual” y “bisexual”. Cada número en la escala de Kinsey representa un rango a lo largo de un espectro, determinado por el equilibrio entre las conductas de hacia el mismo sexo (homosexual) y hacia el sexo opuesto (heterosexual) que un individuo puede tener. “0” representa heterosexualidad exclusiva y “6” homosexualidad exclusiva. Aunque al propio Kinsey no le gustaba pensar en términos de identidad, todo lo que se encuentra entre esos dos extremos representa a la bisexualidad, personas con atracciones y/o comportamientos tanto heterosexuales como homosexuales.

Los individuos bi con una atracción igual hacia ambos sexos serían considerados “Kinsey 3” en la escala. Aquellos con mayor atracción heterosexual serían considerados como Kinsey 1 o 2, o Kinsey 4 o 5 si sienten más atracción homosexual. Como puedes ver, es erróneo pensar que las personas bi sienten el mismo nivel de atracción hacia ambos sexos, ya que esto borraría casi un 80% del espectro de la bisexualidad.
Otro malentendido sobre la escala de Kinsey es que se ve a las personas bi como una mezcla entre homo y heterosexuales. La idea viene del pensamiento moderno que enfatiza la identidad como algo primario o que es el único determinante de la orientación sexual. Pero las identidades son conceptos, maneras en que un individuo o un grupo piensa sobre sí mismos. El trabajo de Kinsey no se centró en documentar cómo las personas pensaban sobre su sexualidad, sino en ver su comportamiento, a pesar de los tabúes y conceptos personales y sociales.
La Cuadrícula de Klein
En 1978, el psiquiatra e investigador del sexo Dr. Fritz Klein desarrolló la Cuadrícula de Klein para poder ilustrar mejor la complejidad y los matices de la sexualidad humana. Al igual que la escala de Kinsey, la cuadrícula de Klein no quiere “diagnosticar” o proveer una etiqueta definitiva o número a la sexualidad de nadie. La Cuadrícula de Klein es un modelo hecho para ayudar a las personas a comprender su sexualidad de una manera holística. Klein amplió el concepto de la Escala de Kinsey al incluir a las experiencias pasadas y los deseos futuros, con el fin de resaltar la fluidez sexual, es decir, las diversas formas en que la sexualidad de un individuo puede evolucionar y cambiar en el tiempo. También añadió dimensiones sociales y psicológicas para demostrar que la sexualidad es mucho más que unicamente relaciones sexuales.
