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The Unicorn Scale: Besos, Kitty

Image/Netflix

La serie de Netflix Besos, Kitty, vuelve con una segunda temporada llena de intrigas, celos y con drama bi más jugoso que en la primera. La serie es un spin-off de la popular franquicia A todos los chicos de los que me enamoré, pero antes de entrar en detalles — si aún no has visto la primera temporada (¿en serio no?) — debo advertirte de que habrá SPOILERS importantes. Prosigue bajo tu propio riego. Además, si no estás familiarizado con la Escala del Unicornio, puedes consultar nuestras métricas aquí o leer nuestra entrada en la sección de Bi Media sobre la serie si buscas un resumen rápido.

Imagen/Netflix

La primera temporada trata sobre Kitty, la hermana menor de la familia Song-Covey que viaja a Corea del Sur. Kitty logra conseguir una beca para estudiar en una prestigiosa preparatoria privada en Seúl, para tratar de reunirse con su novio Dae, con quien tiene una relación a larga distancia, y para conocer mejor la historia de su propia familia pues su madre estudió en la misma escuela. Sin embargo, al llegar, se encuentra con la sorprendente noticia de que Dae tiene una novia. Se trata de Yuri, la “reina de KISS” (Korean Independent School of Seoul es el nombre de la prepa).

Aunque al principio Kitty estaba decidida a recuperar a Dae, sus sentimientos comienzan a cambiar cuando se acerca más a Yuri. Al descubrir que Yuri en realidad nunca amó a Dae — y que solo fingía una relación con él para ocultar su sexualidad —, Kitty se empieza a sentir muy atraída hacia ella. A medida que su amistad se profundiza, Kitty se cuestiona todo lo que creía saber sobre sí misma, incluso sus sentimientos por Dae, quien para entonces ya es su novio.

En el episodio final, las emociones de Kitty llegan a un punto crítico. Durante una videollamada con su padre, le confiesa que se peleó con Dae porque siente algo por Yuri, saliendo del clóset ante él en ese momento. ¿Su reacción?

Kitty: Me peleé con Dae porque siento algo por mi amiga Yuri, que es una chica.

Papá: ¡Oh! ¡Vaya, gracias a dios!

Kitty: ¿Gracias a dios que soy bi? ¿O pansexual? ¿O de genero fluido?

Papá: Sea pansexual o fluida, gracias a dios que estás sana y salva.

Kitty: Estoy sana y salva, pero también estoy triste, papá. Y estoy muy, muy confundida.

Papá: […] Siento mucho oírte tan deprimida, Kitty. Pero eres una de las personas más fuertes que conozco […] igual que tu mamá.

El final de temporada fue como una montaña rusa de emociones. Tras una agridulce ruptura con Dae, Kitty se ve incapaz de confesarle sus sentimientos a Yuri cuando la exnovia de Yuri, Juliana, aparece inesperadamente, y Kitty decide marcharse. Para complicar todavía más las cosas, Min Ho, amigo de Dae, confiesa sus sentimientos por Kitty en el avión de regreso a casa, lo que me dejó muy ansioso por ver lo que pasaría en la siguiente temporada.

Lo que me gustó:

Netflix/Yuri y Juliana

En la segunda temporada de Besos, Kitty sigue explorando su recién descubierta bisexualidad desde el primer episodio. Mientras que la atracción inicial de Kitty por Yuri fue una sorpresa en la primera temporada, en esta ocasión asume plenamente su identidad. En lugar de reducir su atracción por Yuri a una mera “fase” o curiosidad pasajera, la serie permite que sus sentimientos se desarrollen de forma natural, dándoles el mismo peso emocional que a sus anteriores relaciones con hombres. Ni se obsesiona con las etiquetas ni lucha contra ningún tipo de bifobia interiorizada: simplemente le gusta quien le gusta, ya sea Yuri o su nuevo interés amoroso, Praveena. Esta aceptación resulta casual y emocionante.

Un ejemplo perfecto de esto sucede al final del primer episodio, cuando Yuri confronta a Kitty por su repentino distanciamiento desde que volvió a la escuela. En lugar de esquivar la pregunta, Kitty directamente le explica que durante las vacaciones se dio cuenta de que es bi. Yuri reacciona con alegría y apoyo, diciéndole a Kitty lo feliz que se siente por ella y también preguntándole, con un poco de esperanza y curiosidad, si ella tuvo algo que ver con la revelación. Kitty afirma que Yuri tuvo algo que ver, y la escena termina con Yuri asegurándole que ella siempre estará ahí para apoyarla, y que ella también necesita el mismo apoyo de parte de Kitty.

También es revelador la manera en que Besos, Kitty incorpora la diversidad queer a su narrativa. Es diferente a otras series que se basan en el subtexto o en narraciones ambiguas, Besos, Kitty deja claro que Kitty tiene una atracción genuina. Al incluir a varios personajes queer, la serie se asegura de que el viaje de Kitty no se sienta como uno aislado, sino que forma parte de una conversación más amplia sobre el amor y la identidad.

Otro ejemplo del primer episodio es la forma en que sus amigos hablan de la forma de ser bi de Kitty. Por ejemplo, Q le da consejos sencillos pero significativos:

Creo que es una pena renunciar al amor justo después de descubrir que eres bi.

O cómo Yuri reconoce casualmente la bisexualidad de Kitty en una conversación:

Ya que has tenido tu gran despertar bi, te quería preguntar si quieres venir a este sitio llamado Sugar Bar con nosotros esta noche.

Netflix/Kitty and Yuri

Además, las actuaciones — especialmente las de Anna Cathcart (Kitty) y Gia Kim (Yuri) — dan vida a sus historias. Su química es palpable, lo que hace que las conflictos internos de Kitty y la tensión romántica sean realistas. El show también evita caer en la tragedia o el melodrama innecesariamente, permitiendo que el viaje de Kitty hacia la madurez sea alegre, incómodo y sincero, ¡exactamente como debería ser en un romance adolescente!

Lo que no me gustó:

Aunque la segunda temporada de Besos, Kitty sigue siendo encantadora y entretenida, hay ciertos elementos que le quitan la narrativa y se sienten fuera de lugar dentro del tono de la serie.

Uno de los aspectos más frustrantes es el excesivo protagonismo del padre de Min Ho. Descrito como “el Kris Jenner de Corea”, este magnate del talento irrumpe en la historia con su reality show y su abrumadora presencia, dando la sensación de ser un intento forzado de inyectar más energía K-Pop a la serie. Aunque la música coreana es una parte integral de la cultura y la identidad de muchos personajes, la forma en que se introduce este personaje parece artificial y distrae de las historias que realmente importan: la identidad de Kitty, sus relaciones y su conexión con su herencia coreana.

En lugar de dedicar tanto tiempo a este personaje secundario, la serie podría haber explorado más a fondo la historia familiar de Kitty. Su conexión con su madre y sus raíces coreanas ofrecen una rica oportunidad narrativa para explorar temas de querer pertenecer y su legado, pero estos elementos se ven opacados por la historia exagerada del padre de Min Ho.

Además, la introducción de un “villano” en esta temporada parece una elección narrativa floja e innecesaria. Besos, Kitty siempre se ha tratado de conflictos lijeros, basados en malentendidos y falta de comunicación, más que en la maldad. Introducir un personaje cuyo principal objetivo es causar daño resulta complicado e interrumpe la atmósfera de “familia encontrada” que la primera temporada construyó tan bien.

La calificación:

A pesar de algunas decisiones narrativas cuestionables, la segunda temporada de Besos, Kitty conserva el encanto que nos hizo enamorarnos de ella en primer lugar. La torpeza, honestidad y vulnerabilidad de Kitty siguen siendo el centro vital de la serie, y su viaje de autodescubrimiento resuena con cualquiera que esté explorado su propia identidad y emociones.

En resumen, la segunda temporada de Besos, Kitty sacrifica un poco la profundidad y autenticidad en favor de elementos superficiales que no añaden gran valor a la trama. El uso excesivo del padre de Min Ho, la falta de exploración de la historia familiar de Kitty son quizá los puntos más débiles de esta temporada.

Sin embargo, sus interacciones con Dae, Yuri, Praveena y Min Ho, así como su amistad con Q, proporcionan momentos genuinos y reconfortantes que nos recuerdan la importancia de la amistad, el amor y la aceptación de uno mismo.

La serie también merece ser reconocida por su representación bi. El término “bi” se menciona con frecuencia y se discute abiertamente, lo que permite a Kitty expresar su identidad con claridad y naturalidad. Es refrescante ver una serie para adolescentes que normaliza la bisexualidad y retrata a una protagonista que se siente cómoda y segura de sí misma.

Por estas razones, a pesar de mis críticas, a la segunda temporada de Besos, Kitty, ¡le doy una calificación de 4 unicornios!