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La Escala del Unicornio: La casa de las flores

Image/Netflix

agosto 5, 2023 · por Kaylee Walker

No hay nada que me guste más que un poco de chisme sucio, por eso cuando vi el tráiler en Netflix de La casa de las flores (2018-2020), simplemente no pude resistirme a ver esta serie. Una de las ventajas de esta obra maestra es que, incluso si no eres bi y bilingüe, puedes disfrutar de esta atractiva comedia dramática, ya que está disponible tanto en inglés como en español.

Tengo que hacerte saber primero que La casa de las flores es oscura, sexual e intensa. Aborda todo tipo de contenido al que los jóvenes no deberían ser expuestos. Esta reseña también contendrá spoilers. Para aquellos quienes no estén familiarizados con el sistema de la Escala del Unicornio, pueden leerlo aquí.

¿Por dónde empezar? Los de la Moras son una familia de clase alta dueños de una florería lujosa… y al parecer también un cabaret, ambos negocios llevan el nombre “La casa de las flores”. Nos enteramos sobre el cabaret poco después de que encuentran el cuerpo de Roberta colgando en la casa de las flores (la florería). Tras su muerte, nos enteramos de que era la amante de Ernesto, el patriarca de la familia de la Mora. Roberta decidió quitarse la vida en el centro de la florería, durante la fiesta de cumpleaños de Ernesto para darle un toque extra, dejándole una carta para su mujer en la que detalla los varios secretos de su marido.

El contenido de la carta se convierte en diferentes puntos de la trama a medida que avanza la historia, pero con la muerte de Roberta, sabemos que Ernesto había invertido en un cabaret utilizando el dinero de la florería y que el cabaret mantuvo económicamente a su segunda familia. La última trampa que Roberta planeó fue enviar a la hija que tuvo con Ernesto a la casa de su otra familia para hacerles saber sobre su doble vida. Los hijos de Ernesto, quienes son adultos, conocen a Micaela — su hija ilegítima — , lo que provoca un desastre total en la casa, ya que Virginia, la esposa de Ernesto, obsesionada con las apariencias, se niega a aceptarla.

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Entonces, para ponerte al tanto: Tenemos a una amante muerta, un cabaret creado en secreto, una hija ilegítima y una matriarca obsesionada con las apariencias.

En medio de todo este caos, Julián, el menor de los Mora, decide que quiere irse a vivir con su novio. Pero no un novio cualquiera. Al estilo de una telenovela millennials, es un novio secreto llamado Diego, con el que ha mantenido una relación desde hace cinco años y, además, Diego es el asesor financiero de la casa de las flores. Julián tiene una novia con la que ha estado saliendo todo este tiempo, pero en realidad está enamorado de Diego, a lo que debo añadir, es un hombre atractivo y mucho más mayor que él.

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Lo que me gustó:

Hasta el tercer episodio es cuando realmente empezamos a sumergirnos en la vida amorosa de Julián. Lo refrescante de la exploración de su personaje es que le vemos analizar sus diferentes atracciones y emociones para intentar dar un nombre preciso a lo que es. Incluso tenemos una conversación con su hermana Elena cuando comienzan a conectar ciertas cosas. Nos damos varias vueltas sobre sus atracciones y sentimientos mientras va y viene entre las etiquetas que le describen con exactitud. Primero dice que es gay y, eventualmente, llega a encontrarse con la palabra “bisexual” y no para de usarla en cada frase que sale de su boca. Un bocado muy sabroso.

Su primera salida del clóset con sus hermanas es pequeña, y les corrige constantemente diciéndoles que no es gay, sino bi. Pero hay otra salida del clóset que teme. Julián intenta demostrarle a Diego que está comprometido y listo para irse a vivir con él, pero Diego insiste en que primero se lo digan a sus padres.

Julián acude a la casa de las flores (el cabaret), para pedirle consejo a las drag queens, que le animan a salir del clóset a través de una canción, un consejo que pone en práctica esa misma noche. Advertida sobre la bisexualidad de Julián, Virginia intenta y no consigue disuadir a su hijo para que vuelva a una vida exclusivamente heterosexual. Esa noche consigue cenar y ver el show que Julián ha planeado paral cantar su salida del clóset con Diego a su lado.

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Algo que me encantó y me disgustó a la vez fue el trato realista de cómo la orientación sexual de Julián era interpretada por los demás. Las más grandes piezas en no querer aceptar su sexualidad son Virginia y Lucía, la ex prometida de Julián. Virginia se empeña en que su hijo no es más que un hombre heterosexual, a pesar de las cosas afeminadas que hacen juntos, como hacerse la manicura y la pedicura. La vemos tratar de imponerle la ser heterosexual e intentar ocultar su bisexualidad a lo largo de la serie, hasta que ve que la imagen pública de la familia se beneficiaría más de su aceptación en lugar de su rechazo.

Una cosa muy importante a tener en cuenta es que esto ocurre en México. Ser gay o bi sigue siendo un tema de polémica en el país. Eso no quiere decir que el resto del mundo sea una utopía LGBT, pero México es un país religioso con una larga historia machista y homofóbica. Sin embargo, el éxito de esta serie habla mucho de que esto está cambiando. El mero hecho de que haya sido creada ya es digno de reconocer.

Lo que no me gustó:

Es muy desafortunado que nuestro principal personaje bi fue escrito para encarnar los estereotipos al los que se enfrentan las personas bi.

Aunque el drama es el que esperas en una telenovela moderna, el tropo de un bisexual infiel y confundido es agotador. ¿No podría haber tenido un gemelo malvado o haber asesinado a alguien? El engaño es común para casi todos los personajes de la serie, pero éste fue uno de los más grandes y el primero que vemos.

Sobre todo al principio, Julián es retratado como alguien con una libido insaciable que sólo se preocupa por tener sexo. Hay que mencionar que lo mismo pasa con Elena, a la que se ve a menudo engañando y teniendo sexo con cada hombre que le presta atención, pero no vemos este rasgo hasta más tarde.

Aprecio que tengamos un personaje bi, sólo me hubiera gustado un poco que hubiera tenido una trama diferente.

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La calificación:

¡Oh, baby! Esta serie toca muchos temas importantes, y la forma en que tratan la bisexualidad es, sencillamente, alucinante. En el tercer episodio, nos dan una definición adecuada, ¡y el reparto entero no puede dejar de decir “bisexual”! También me gustó que no usaron la moda de que a algunos personajes bi “no les gustan las etiquetas”. Julián se siente seguro de su sexualidad. Sigue siendo bi, no juega con otras etiquetas y tampoco termina diciendo que es gay cuando elije a su pareja de su mismo sexo.

Además, me encantó que el personaje de Julián sea toda una dulzura. Me alegra que tengamos un personaje que, aunque tiene muchos defectos, es absolutamente adorable y querido por el público, en lugar de ser un desviado villano sexual. Tenemos a una persona bi con un buen corazón cuya historia se desarrolla plenamente con luchas y pensamientos reales a los que las personas bi se enfrentan a menudo, en lugar de ser un punto más de la trama superficial y desechable. Además, ¡puntos extra por darnos un chico bi! (¡Noticia de última hora! ¡Los hombres también pueden ser bi!)

Te recomiendo mucho esta serie y de todo corazón le doy un sólido cuatro unicornios.

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