Jiddu Krishnamurti, el difunto filósofo indio, creía que “la libertad y el amor van de la mano”. Las palabras de Krishnamurti crean el concepto universal de cómo la mayoría de la gente percibe ambas ideas. Al fin y al cabo, es casi imposible conceptualizar el amor y la libertad por separado porque sus definiciones siempre se superponen en algún momento. ¿Qué significa el amor? ¿Qué significa ser libre? Estas preguntas nunca dejan de seducir y atormentar la psique humana.
Dos amores en conflicto (1971), de John Schlesinger, explora la complicada naturaleza del amor y la libertad en las relaciones románticas. Su película clásica hace que el espectador se adentre en las intrincadas vidas de tres pintorescos personajes: Daniel Hirsh (Peter Finch), Alex Greville (Glenda Jackson) y Bob Elkin (Murray Head). Un triángulo amoroso atrapa al trío y los desafía a ellos y al público por igual. Utilizando un sólido elemento bisexual, Dos amores en conflicto plantea una representación alternativa del romance y el sexo en una forma llena de matices. Antes de adentrarnos, si no estás familiarizado con nuestra métrica de calificación, consulta el artículo original aquí.
Dos amores en conflicto es una película británica dramática que toma lugar en Londres. Daniel es un exitoso médico de mediana edad; todo en Daniel parece cumplir las normas sociales excepto su sexualidad, ya que es gay. Las expectativas religiosas y tradicionales en torno a la virilidad y el matrimonio impiden a Daniel revelar su sexualidad a su familia judía. Alex es una mujer de clase alta que trabaja como asesora en una agencia de empleo. Alex, una treintañera divorciada, aprecia la intimidad genuina pero rechaza la naturaleza superficial del matrimonio convencional.
Daniel y Alex mantienen una relación abierta con Bob. Bob es un joven artista veinteañero con un espíritu libre. Tiene aspiraciones de llevar su trabajo a Estados Unidos. Bob no se avergüenza de su bisexualidad. Su confianza y su cálido comportamiento son dos de las muchas razones por las que Daniel y Alex priorizan su atención. Esta película de Schlesinger se centra mucho en sus personajes. Es por eso que Dos amores en conflicto utiliza a Alex, Bob y Daniel para explorar las relaciones románticas.

Lo que me gustó:
La película describe brillantemente las necesidades comunes de los seres humanos, independientemente de su sexualidad. Los deseos humanos de querer tener certeza, amor y conexión son un denominador común que todos compartimos y las relaciones entre los tres personajes ponen este hecho en en el centro de todo. A simple vista, Daniel parece estar satisfecho con su vida. Él es un médico con varios logros que satisface constantemente las necesidades de sus pacientes a lo largo de la película. Sin embargo, su relación con Bob revela el vacío que existe en él. Bob aporta a Daniel la alegría y la satisfacción que desea. Daniel intenta restarle importancia al hecho de que está enamorado de Bob, pero el público saborea la verdad durante una escena en la que decide ayudar a un viejo amante. El hombre sin nombre le pregunta a Daniel si está enamorado y Daniel responde: “Probablemente.”
A pesar de su apariencia, Daniel constantemente piensa en Bob. Mientras Bob satisface la necesidad de amor de Daniel, su familia critica su estado de soltería. En un bar mitzvah, el anhelo de amor y libertad de Daniel es evidente. Los familiares lo presionan sobre el matrimonio, llamándolo “egoísta”. Daniel, sintiéndose solo, afirma que aún no ha encontrado a la persona adecuada, irónicamente sintiéndose limitado por la familia.

Mientras Daniel esquiva preguntas incómodas sobre la paternidad, Alex desafía verbalmente la legitimidad del matrimonio. La película utiliza su personaje para examinar el matrimonio y su relación con la felicidad. Durante una conversación con su madre, la Sra. Greville (interpretada por la brillante Peggy Ashcroft), Alex pregunta si estar casada alguna vez se redujo a otra cosa más que “ser una propiedad”. Alex cree que el amor y la satisfacción deben ser la base de un matrimonio. Ella representa una nueva forma de pensar, pero su madre defiende los insensibles matrimonios del ayer. No ve nada malo en su relación poco convencional con Bob porque el amor es evidente. Los pensamientos liberales de Alex en torno a las relaciones y el sexo están influidos por su matrimonio fallido y la dinámica de aparentar tener una relación perfecta de sus padres.
Los personajes de Daniel y Alex muestran cómo las normas tradicionales sobre el matrimonio y las expectativas familiares pueden restringir la expresión del amor. Bob Elkin no sufre por esto. Él está seguro de quién es y de dónde está. Los estándares escatológicos no dictan la expresión del amor de Bob. Las relaciones que tiene con Daniel y Alex les aportan consuelo porque Bob les ofrece una alternativa. Puede que el público sea tomado por sorpresa sobre el hecho de que Daniel y Alex se conozcan mutuamente en la vida de Bob. A veces, su relación poliamorosa provoca algunos celos, pero ambos continúan su relación con él.

El espíritu libre de Bob refleja su colorida carrera como artista. Las carreras de sus amantes son exigentes y rígidas pero también lucrativas. La presencia de Bob en la vida de Daniel y Alex les ofrece un remedio contra sentirse asfixiados. Él no se siente agobiado por su sexualidad ni por su familia. Bob es un respiro tranquilizante para Daniel y Alex. Por lo tanto, Dos amores en conflicto nos da a un personaje masculino bi y seguro de sí mismo para escudriñar el significado del amor y la libertad mientras que al mismo tiempo inspecciona ideas superficiales.
Lo que no me gustó:
No encontré ningún problema en particular al ver Dos amores en conflicto. Los personajes queer están bien representados gracias a la mirada comprensiva y a la brillantez del director de la película, quien es gay. Tampoco hay mucho de qué quejarse desde un punto de vista artístico; la película ha sido aclamada por la crítica y ha recibido numerosos elogios por buenas razones.
La calificación:
Dos amores en conflicto ofrece al público un personaje bi que tiene un papel destacado (y digno) en una gran película que sobrepasa los límites. Por lo tanto, la obra maestra de John Schlesinger merece cuatro unicornios!
