¡Hola, aficionados del cine queer! Hay una experiencia particular que comparten aquellos que aman el cine queer y son ávidos lectores. Desde el nacimiento del cine, se sabe que los amantes de los libros son a la vez fervientes admiradores y duros críticos de las adaptaciones del cine de sus novelas más queridas. Lo cual puede tener mucho sentido. Muchas personas acaban tan encantadas con la adaptación cinematográfica de una historia tan querida que van en busca del material original. Pero si esta adaptación se aleja demasiado del núcleo de la historia original, puede dejar un mal sabor de boca tanto a los amantes del cine como a esos apasionados lectores. A la gente le encanta decir que “el libro es mejor”, pero — como ocurre a menudo — cuando tenemos a un personaje queer que tiene una historia matizada en el libro y termina siendo representado como un personaje hetero o se le quita importancia a su contraparte en la gran pantalla, esto puede crear un sentido de desolación abrumador.
Por eso, cuando digo que la adaptación del libro de Casey McQuiston, Rojo, Blanco y Sangre Azul (2019) estaba bajo una gran presión por parte de los lectores de la comunidad bi, pueden estar seguros de que ese grupo demográfico estaba muy emocionado y ansioso por ver si la película le hacía justicia a sus queridos personajes. Pero, ¿lo consiguió o incluso superó las expectativas? Sigue leyendo para descubrirlo.
Antes de adentrarme demasiado en esto, debo hacer algunas advertencias. En primer lugar, habrá SPOILERS de la adaptación cinematográfica de Rojo, Blanco y Sangre Azul (2023) — y probablemente también del libro. También debo dar una advertencia de contenido, habrá discusiones sobre la muerte, y si te preocupa que haya otros temas que te puedan afectar puedes consultar aquí. Por último, si es la primera vez que lees una Escala del Unicornio (¡bienvenido!), puedes ver cómo calificamos aquí.
Rojo, Blanco y Sangre Azul es una película de comedia romántica de Amazon Prime. La historia se centra en Alex Claremont-Diaz (Taylor Zakhar Pérez), el hijo de la primera mujer presidenta de los Estados Unidos (Uma Thurman) que se ve obligado a pasar más tiempo con el príncipe Enrique de Inglaterra (Nicholas Galitzine), un estirado miembro de la realeza con el que ha tenido tanto relaciones políticas dificultosas como un embarazoso incidente social que ha entablado los encabezados internacionales. Obligado a fingir una amistad para evadir cualquier daño colateral posible, Alex es sorprendido al darse cuenta que Henry es mucho más de lo que pensaba en un principio.
Lo que me gustó:
Primero que nada: ¿No es refrescante que no tenga que quejarme por la falta del uso de la palabra “bi”? Eventualmente, Alex se da cuenta con orgullo de su orientación sexual y su familia le da mucho apoyo (incluyendo un diálogo del personaje de Thurman que me quiso hacer llorar de felicidad cuando Alex habla con su mamá). Ver al protagonista abrazar su sexualidad queer es algo tan hermoso de presenciar, y llamarle a las cosas por su nombre evita que tanto los personajes como el público lo terminen definiendo como gay en algún momento.
Si bien hay algunos momentos cursis clásicos de una comedia romántica (en particular su tonto ‘meet cute’ que sirve como motor de la historia), Galitzine y Zakhar Pérez ofrecen unas actuaciones realmente ganadoras, teniendo la presión de darnos personajes conmovedores que se han convertido en figuras importantes tanto para la Generación Z como para el público Millennial. No hubo ni un momento en el que tuviera la sensación de que no lo estuviera dando todo en su actuación — algo que como actriz, puedo decir que es especialmente difícil de hacer en el género de las comedias románticas, ya que es fácil caer en lo sonso o en estereotipos. Es particularmente satisfactorio de ver justo después de que Zahkar Perez actuara como un himbo encantador en la primera temporada de otra pieza bi, Minx (2022-).

Otras cosas que me han encantado, sin ningún orden en particular, porque me siento emocionada con el resultado de la película:
1) Las escenas de amor queer realmente conmovedoras, adaptaciones visuales y cuadros. Estoy pensando especialmente en cómo los guionistas y el escritor/director abordaron los capítulos en los que intercambian esos mensajes de texto coqueteando (quizás mi parte favorita del libro), un momento en la pista del baile de fin de año, y el primer beso de Alex y Henry. Su primer gran encuentro en París pertenece al Salón de la Fama de las Escenas Bi Haciendo el Amor Más Tiernas.
2) En general, que yo recuerde, se trata de una adaptación muy fiel. Por supuesto, algunas cosas fueron modificadas para su brevedad, pero Rojo, Blanco y Sangre Azul toca todos los puntos importantes que recordaba y adoraba del libro.
3) La bisexualidad es una parte importante de la historia de Alex, pero no es lo único en su historia, ni su razón de ser en la narración. Tanto el autor McQuiston como los guionistas se aseguraron de incluir su empuje para sumar a Texas al foco de la campaña de reelección y subraya tanto su encanto como sus defectos de ser a veces escandaloso o inapropiado.
4) Es un grandioso homenaje el darnos a Stephen Fry, uno de los actores británicos gay más destacados y el guionista y director de Wilde (1997), encarnando al rey de Inglaterra. Es un guiño encantador y lleno de conocimiento, aún más impresionante por la excelente interpretación de Fry.

Lo que no me gustó:
Me resulta difícil saber si hubo algún elemento que no me gustara, aparte de algunas decisiones de producción, pero si tuviera que decir algo, tendría que ver con cómo trataron al reportero gay que revela la relación entre Alex y Henry con la prensa. No me gusta ver a ningún personaje queer siendo un villano y además, incluso teniendo grandes ambiciones, me resulta muy difícil tragarme la idea de que una persona queer sacaría deliberadamente del clóset a otra persona queer para obtener un beneficio profesional en este formato — incluso con celos de por medio. Si no mal recuerdo, en el libro fue un senador quien lo hizo y desde luego me resulta más fácil creerme esta acción viniendo de un político.
La calificación:
A pesar de que algunos momentos fueron cursis, la película es, para mí, nada menos que un triunfo — tanto en la representación bi como en la exitosa adaptación de un personaje queer de la página al escenario. Tanto los amantes de los libros como los que no conocen la historia deberían estar contentos.
En resumen: cuando la gente me pregunta por una buena representación bi masculina, muy a menudo les recomiendo la novela Rojo, Blanco y Sangre Azul. Parece que también puedo añadir la película a esa lista de recomendaciones. Me alegra ver que tenemos más de los finales felices que tanto nos merecemos.
