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La Escala del Unicornio: Grande Fratello (2025)

Image/Endemol Shine Italy

En su temporada de 2025, Grande Fratello (2000-), la versión italiana del programa de televisión estadounidense Big Brother (2000-), se convirtió inesperadamente en un punto de inflexión para las conversaciones sobre la representación bisexual cuando Zeudi Di Palma entró a la casa. Zeudi, estudiante de sociología de 23 años y Miss Italia del barrio obrero de Scampia, en Nápoles, es abiertamente bisexual; un hecho que rápidamente se convirtió tanto en su fortaleza como en su carga. Lo que comenzó como una historia de visibilidad se transformó en una advertencia sobre los sesgos mediáticos, el borrado queer y la resiliencia.

¡Ojo! ¡Vienen SPOILERS! Si no estás familiarizadx con cómo funciona nuestro sistema de calificación, puedes echarle un vistazo al artículo original aquí, o revisar la entrada de Grande Fratello en nuestra Media Bi para más detalles.

Lo que me gustó:

Zeudi no solo se representó a sí misma; también llevó consigo las esperanzas de una comunidad mucho más grande. Sin centrar su sexualidad de manera “estratégica”, Zeudi vivió su verdad con dignidad. Nunca usó su orientación para obtener ventajas, sino que se mantuvo transparente sobre su bisexualidad, manejando el rechazo, los malentendidos y las microagresiones con una madurez emocional admirable.

Image/Endemol Shine Italy

Su relación con su madre, María Rosaría, se convirtió en otro hilo importante en la narrativa. La defensa pública de María Rosaria hacia Zeudi — incluyendo una emotiva visita a la casa y la publicación de la carta de salida del clóset de Zeudi — se convirtió en un momento impactante para los medios italianos. María Rosaria se convirtió en la voz de innumerables padres de jóvenes LGBT, abogando por la aceptación, el amor y el coraje en un país que aún lucha contra los prejuicios.

El impacto de Zeudi trascendió Italia. Seguidores de más de 130 países, muchos de regiones donde ser abiertamente queer es peligroso, le enviaron mensajes de solidaridad. Se convirtió en un símbolo de resistencia silenciosa, demostrando que la representación no siempre se trata de grandes discursos, sino de sobrevivir con gracia frente a la hostilidad.

Incluso cuando otros concursantes se pusieron en su contra y el ambiente del programa se volvió cada vez más homofóbico y bifóbico, los seguidores de Zeudi la apoyaron. Contra todo pronóstico y a pesar de la narrativa sesgada del programa, fue votada como finalista inesperada y, poco después, se convirtió en una de las candidatas más destacadas para ganar la competencia.

Lo que no me gustó:

Lamentablemente, Grande Fratello perdió la oportunidad de ofrecer una representación positiva de la bisexualidad. Los productores permitieron que circulen estereotipos dañinos sobre la bisexualidad sin cuestionarlos, incluyendo acusaciones de que Zeudi estaba “usando” su sexualidad para ganar simpatía o ventajas en el juego.

Las decisiones de producción a menudo retrataron a Zeudi como aislada, emocional o “frágil”, mientras protegían a concursantes antagonistas que contribuyeron a la campaña de difamación en su contra. La narrativa se basó en gran medida en tópicos relacionados al borrado bi, al querer retratarla como una persona “confundida” o insincera. Otros compañeros de casa, probablemente influidos por este ambiente hostil, gradualmente se distanciaron de ella, aislando a Zeudi dentro de la casa.

Imagen/Endemol Shine Italy

Lo más decepcionante es que esto no se viera como un momento de aprendizaje. El programa se centró en el espectáculo de descreditarla y aislarla en lugar de fomentar conversaciones sobre bisexualidad, formar comunidad o incluso la tolerancia, así que el costo emocional recayó completamente en Zeudi.

La calificación:

Tres de cuatro unicornios. La valentía y la humanidad de Zeudi hicieron que esta temporada de Grande Fratello destacara como un raro ejemplo de visibilidad bisexual en los medios italianos convencionales. Sin embargo, el fracaso de la cadena al negarse a protegerla de la bifobia constante y su negativa a generar un espacio para que hubiera una narrativa positiva y matizada nos dejó un sabor agridulce.

Aun así, la historia de Zeudi resuena como un poema silencioso: un recordatorio de que incluso en espacios diseñados para aislar, la comunidad y la resiliencia encuentran la manera de florecer.

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