Es posible que hayas oído hablar del programa Euphoria de HBO y que palabras como “controvertido” y “atrevido” se hayan mencionado en más de una reseña. Honestamente, estaríamos decepcionados si al programa de moda de HBO le faltara esa pizca de atrevimiento. Sin embargo, personalmente también me identifiqué mucho con él.
El problema de la representación es que casi siempre es como estar sobre una cuerda floja. La mayoría de las personas no son perfectas, pero muchos programas confunden la representación positiva con mostrar a las minorías como seres perfectos. Y por eso me encantan las representaciones de los bis “caóticos”. Es difícil de lograr en la televisión, pero la verdad es que es más sencillo identificarse con personajes bis imperfectos. De hecho, es posible mostrar personas bi con defectos cuyas fallas no sean dependientes de o relacionadas con su bisexualidad. De modo que, por supuesto, tuve que ver este programa lleno de bis caóticos.
Euphoria es un drama adolescente que sigue a Rue (Zendaya) y sus compañeros mientras exploran el amor, el sexo, su orientación, los traumas, la adicción, la amistad y, por supuesto, la preparatoria en un pequeño pueblo ficticio del sur de California. También cuenta con una gran banda sonora, una hermosa cinematografía y posiblemente con un elenco todavía más atractivo de lo que esperarías.
De aquí en adelante habrá SPOILERS. Incluso si no estás familiarizado con la Escala del Unicornio, aquí podrías hacer un repaso antes de continuar. También puedes darle un vistazo a nuestra entrada en la sección de Media Bi sobre la serie en caso de que busques una sinopsis concisa.
Lo que me gustó:
Realmente me encantó esta serie de principio a fin.
Hay muchas intersecciones que toca este programa en relación con nuestra sexualidad y sobre cómo nos definimos a través de ella. La exploración de nuestra sexualidad se retrata simplemente como un aspecto más de la identidad y no como su único elemento. Me encantó cómo se exploraron muchos de los problemas que todos tienen con sus cuerpos, la sexualidad, la agencia, las relaciones románticas y, claro… el sexo.

Encima de todo eso, este programa tiene por lo menos cuatro personajes bi, incluyendo al personaje principal. Dos de ellos, Rue y Jules (Hunter Schafer), son representaciones bastante positivas de la bisexualidad.
La sexualidad de Rue parece inexplorada pero fluida; se interesa por hombres, mujeres y por todos los demás. Además, la bisexualidad de Rue no se presenta como la causa de su adicción a las drogas; es simplemente otra faceta de quién es. Rue parece estar tranquila y segura de la atracción que siente por Jules. Sus nervios parecen limitarse a las ansiedades normales que todos experimentamos al tener nuestro primer amor. Rue acepta su sexualidad sin mucho drama ni demasiados cuestionamientos.
Por otro lado, Jules es una mujer trans que se siente atraída por hombres y mujeres, aunque su forma de relacionarse con los hombres suele verse como tóxica y algo dañina. Incluso llega a señalar que sus atracciones no son heteronormativas y describe su búsqueda de la feminidad más bien como un videojuego en el que sube de nivel para desafiar la mente de las personas en lo que respecta al género.

En mi opinión, Jules es una de las representaciones trans y queer más positivas que haya visto; se acepta tal como es, incluso si los demás la ven como alguien caótica. Está abierta a cualquier experiencia que la lleve a descubrir quién es.
Aunque apoyó firmemente el uso de la etiqueta bi para crear visibilidad y normalización, me gustó que el programa les diera a los personajes espacio para explorar su sexualidad sin tratar de definirla ni etiquetarla; esto incluye sus relaciones. En algún momento, Jules incluso le dice a Rue que está enamorada de ella y de otra chica de la ciudad, porque algunos bi, no todos, también son poli.
Lo que no me gustó:
Aunque hay muchos ejemplos de personajes bi y disfruté el espacio que tienen para explorarse, ni uno solo llega a identificarse como bi. Sin embargo, hay una conversación en la que se habla de la sexualidad de Nate, y alguien explica que algunas personas no son 100 por ciento heterosexuales u homosexuales, sino que la sexualidad es un espectro, afirmando explícitamente que las personas bi existen. Así que no me voy a enfocar solo en ese detalle.

Los hombres bis del programa la tienen mucho más difícil que las mujeres. Aunque, sin duda, enfrentan distintos desafíos al asumirse como bi, hay una notable falta de personajes masculinos bi que lleven vidas saludables.
Nate (Jacob Elordi) claramente tiene problemas de ira que lo llevan a comportarse de manera agresiva y, francamente, casi psicopática con otras personas. Después de conocer a Jules a través de una aplicación de citas casuales, se da cuenta de que está atraído por ella. Sin embargo, en lugar de aceptar lo que siente, intenta chantajearla para seguir ocultando su sexualidad. No puede aceptar esa parte de sí mismo y esto lo afecta profundamente cuando empiezan a surgir rumores sobre su orientación.

Al padre de Nate, Cal Jacobs (Eric Dane), tampoco le va mucho mejor. Mantiene su sexualidad en secreto y engaña a su esposa con menores. Le preocupa profundamente cómo lo perciben los demás en la sociedad, así como la imagen de su familia, y tampoco está dispuesto a aceptar plenamente su sexualidad. En lugar de eso, construye una red tóxica de mentiras para ocultarse.
Ambos personajes son un claro ejemplo de lo que la masculinidad tóxica les hace a los hombres, especialmente a los hombres bi: los atrapa en una narrativa nada saludable que termina afectando a todos a su alrededor. Sin embargo, también refuerzan casi todos los estereotipos negativos sobre la bisexualidad: que las personas bi mienten, engañan, manipulan y son incapaces de ser honestas consigo mismas o con los demás.
La calificación:
Aunque el contenido del programa no es del todo positivo, no es necesariamente un problema. Muchas personas heterosexuales tampoco son perfectas y eso no significa que no deban ser representadas en los medios. Resulta interesante ver una serie con personajes caóticos como Rue, que no lo son por su orientación sexual.
En general, creo que hay una buena yuxtaposición al mostrar distintas personas bi, con diversas preocupaciones, problemáticas, complejidades y también cualidades positivas a través de sus personajes. Para mí, esta serie refleja la diversidad de las personas sexualmente fluidas, tanto en sus aspectos positivos como en los negativos, algo tan real como el mundo en el que vivimos.
