Skip to content

La escala del unicornio: Broad City

CBS Television Distribution

febrero 19, 2019 · por Jennie Roberson

¿Qué tal, mis unicornios? Espero que el día de hoy, se encuentren deliciosos, felices y satisfechos mis mortales; con la melena lustrosa y sus pedos 100% de arcoíris.  Al fin y al cabo, es la única manera de ser.

Hoy añado a esta columna una nueva subcategoría que voy a llamar “¿Cómo no hemos cubierto eso todavía?”. Aquí entrarían los perfiles de personajes bi como David Rose de Schitt’s Creek (2015-2020) y Rosa Díaz de Brooklyn Nine-Nine (2013-2021). Ambos iconos bi, tan mencionados en los medios queer que podría jurar que ya habíamos escrito un artículo sobre ellos. Total, que cuando por fin me puse a ver Broad City (2014-2019), supuse que ya habíamos escrito mucho sobre el personaje de Ilana Wexler. ¡Qué equivocada estaba! Pero ahora podemos hablar juntos de este personaje explosivo. Y bueno, sólo porque se me antoja y porque he recibido buenos comentarios de los lectores que disfrutan de la música que escojo para acompañar estas críticas, aquí está mi nueva canción favorita de amor propio corporal mientras siguen leyendo.

Antes de continuar con esta reseña, aquí vienen las advertencias de siempre: tendré que mencionar SPOILERS hasta la cuarta temporada para presentar mis argumentos, así que están advertidos. Además, si necesitas que te recuerde cómo funciona La escala del unicornio, aquí tienes el artículo original con el que empezó todo, incluyendo la métrica que usamos.

Broad City se centra en las divertidas y caóticas aventuras de Ilana (Ilana Glazer) y Abbi (Abbi Jacobson), dos veinteañeras que viven, fuman y trabajan para “triunfar” en la ciudad de Nueva York. Por supuesto, “triunfar” no significa necesariamente convertirse en estrellas o lograr la fama. Abbi es empleada de limpieza en un gimnasio, que sueña con llegar a ser entrenadora e ilustradora, e Ilana… bueno, Ilana sólo quiere vivir cada aspecto de su vida al límite, empujando los límites hasta las últimas consecuencias.  Aunque Abbi es un poco más sensata, las dos se embarcan en aventuras alocadas, abriéndose camino entre las luces brillantes de la gran ciudad.

 

Lo que me gustó:

Lo admito, desde un inicio me preguntaba si Ilana iba a decir que era bi o que tenía tendencias bis. A lo largo de la primera temporada, alude a que se siente atraída por Abbi (y por su trasero en particular), pero pensé que tal vez era sólo una broma. Sin embargo, me gustó que Abbi pareciera sentirse cómoda con este tipo de bromas. A final de cuenta, esto no arruinó su dinámica, aunque a veces resultara un poco perturbador o se evidenciara como algo chistoso. De cualquier manera, su amistad parecía fortalecerse a medida que transcurrían los episodios. Y me encantó ver esto, ya que, personalmente, he sentido (o he sido víctima de) atracciones del mismo sexo por parte de amigos y a veces eso ha llegado a arruinar amistades cuando las cosas no salieron bien.

Imagen/CBS

Así que a medida que avanzaban las temporadas e Ilana empezaba a tener aventuras homosexuales y a utilizar el término “bisexual” con alegría, ¡me sorprendió muchísimo! Por supuesto, algunas de estas ideas se presentaron de forma cómica, como su primer gran encuentro en pantalla con Adele (Alia Shawkat), su doble y otras cosas por el estilo. Pero todavía mantenía ese tono subversivo de la serie. Broad City puede tener un humor subido de tono, pero sus mensajes son sutiles y se van acumulando, al igual que su perspectiva feminista en general. Resulta agradable ver que una serie lo hace en ambos sentidos: con Ilana tambaleándose de puerta en puerta a mitad del coito con chicas o con Lincoln (Hannibal Buress), su amigo con derechos de toda la vida. Es algo normal pues, aunque Ilana utilice un poco a la ligera el término bi para referirse a su propia sexualidad. Es agradable ver que la bisexualidad recibe su reconocimiento y no se toma demasiado en serio (pero tampoco es blanco de burlas).

Image/CBS Television Distribution

También es encantador ver a un personaje bi tan divertido y caótico sin filtros. Eso es algo que me encanta de esta serie. En el mundo de la comedia posterior a Damas en guerra (2011), es estupendo ver personajes femeninos tridimensionales que también le dan al humor sucio. Pero hay que reconocer que este tipo de humor no es para todo el mundo. Y diablos, algunas escene si que fueron demasiado lejos incluso para mí (y eso que he presentado sketches de comedia en los que fingía insertarme un consolador, teniendo a mi madre en el público). Pero eso no significa que no haya un lugar para todo esto en el panorama de la comedia, y es algo a lo que las comediantes no tuvieron acceso por décadas, a menos que buscaran trabajar en un tipo de humor impactante como en el caso de algunos monólogos (Phyllis Diller, Joan Rivers, Kathy Griffin, para nombrar algunas).

Es divertido observar que Abbi e Ilana desarrollaron la serie web original basándose libremente en sus propias vidas. Y aunque Ilana no se identifique como bi, Abbi se declaró bi el año pasado en una entrevista con Vanity Fair, así que es probable que estos argumentos se basen tanto en sus experiencias como en sus fantasías.

Image/CBS

Además de estos conceptos, también aprecio que Ilana explore una estructura de vínculos poli y utilice el término en la tercera temporada. Al igual que con su sexualidad, el uso de estos términos y la exploración de los pros y los contras de estos temas son algo natural de su personalidad curiosa. Qué alegría ver un modelo de relación no monógama presente en un gran programa de televisión..

Lo que no me gustó:

Dicho todo esto, y siendo como soy, les comento que hubo algunos temas que no me gustaron. La tendencia de Ilana a explorar a menudo tenía un costo. No solo parecía, en el fondo, poco consciente de las consecuencias de sus acciones — que casi siempre terminaban afectando a Abbi — sino que su constante desestimación de esas consecuencias empezó a sentirse insensible con el paso de las temporadas. Sí, Ilana es muy inteligente, rápida e ingeniosa, pero la forma en que involucra a los demás muchas veces se aleja de la idea de una “bi desordenada” y se acerca peligrosamente al estereotipo de que “los bi son egoístas”. Y la verdad, no necesitamos más de ese tipo de ideas basura contaminando el panorama mediático.

También siento necesidad de señalar que Ilana es bastante “apropiadora” en sus elecciones de moda. Aunque está bien ser curiosa sobre otras formas de vestirse, pero no está bien que una mujer blanca traiga aros que lleven escrito “latina”. Agradezco que Jaime, su compañero de piso, lo señalara y que la corrigiera en ese caso, pero hubo otros momentos en los que su ropa emulaba hijabs y cosas por el estilo, y esto fue después de la infame discusión sobre sus pendientes. Sé que Ilana es un personaje diseñado para traspasar límites, pero ser tan permisivos con ella se volvió una distracción. Casi me aguantaba la respiración cuando empezaba un nuevo episodio, esperando que Ilana no llevara puesto algo “prestado” de otra cultura.

También lamento que la idea del poliamor para Ilana se abandone casi tan pronto como llega. Es cierto que estaba bastante claro que Lincoln estaba interesado en Ilana desde el principio, pero una vez que la dejó, me sorprende que su personalidad liberal no aprovechara la oportunidad, quizá no cuando ya empezaron a salir en serio, pero a lo mejor cuando ella estuvo soltera y estaba saliendo de su depresión. Quizás sea algo que se explore en la temporada final.

La calificación:

Aunque probablemente Ilana me caería muy mal como persona si la conociera en la vida real, me encanta que exista como personaje. Tiene un montón de desarrollo, defectos, sueños, miedos y aprendizajes a lo largo de Broad City. Ella sabe cómo divertirse y cómo salir de una situación difícil, pero la serie tampoco tiene miedo de mostrar que está en el espectro de la ansiedad-depresión (aunque le cueste un poco admitir su constante necesidad de antidepresivos). Y al final del día, es encantador ver una amistad femenina divertida y solidaria al frente de una serie de televisión. Si puedes aguantar un poco de humor sucio, entonces SIIIIIIII, ¡te la recomiendo sin dudarlo!