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La Escala del Unicornio: Anatomía de una caída

Hola unicornios de todas las edades. Espero que estén felices, saludables, y que hayan cuidado de su piel el día de hoy.

En el ámbito del entretenimiento y los cambios culturales, son los temas más fascinantes de explorar es la evolución del binge-watching. Mucho antes del auge del streaming, pasábamos horas pegados a la televisión, ya fuera viendo repeticiones interminables de America’s Next Top Model (2003-2018) o sumergiéndonos en los maratones de La Ley y el Orden (1990-) los fines de semana de puente. Fue durante estos maratones de La Ley y el Orden cuando desarrollé un profundo amor por las historias que envolvían juicios.

¿Y por qué no? En los juicios hay mucho en juego. Son dramáticos por naturaleza. Los episodios más fascinantes carecían de finales sencillos, en los que alguien se libraba por un tecnicismo, era condenado injustamente o lograba una victoria pírrica. Siempre me hacía pensar mucho después de que la pantalla se apagara.

Lo que me lleva a la película francesa del 2023, Anatomía de una caída (o Anatomie d’une Chute), un drama jurídico que ha arrasado en la temporada de premios tanto en Europa como en América. Ganó la codiciada Palma de Oro en Cannes en 2023 y fue nominada a cinco Premios de la Academia este año, ganando Mejor Guion Original. Es bastante raro que una película que no sea estadounidense obtenga tantas nominaciones al Oscar, así que me intrigaba saber de qué se trataba. Pero, ¿por qué escribo sobre ella en esta columna? Sigue leyendo para averiguarlo.

Antes de entrar en materia, debo hacer algunas advertencias importantes. En primer lugar, esta crítica contiene SPOILERS, así que te sugiero que no leas mi opinión hasta que hayas visto primero este drama francés. La película viene con algunas advertencias de contenido sobre las que me gustaría advertirte, entre estas son: sospecha de asesinato, engaño, abuso verbal y abuso animal (aunque se recupera por completo). Si te preocupa que pueda haber otras advertencias que quieras tener en cuenta, puedes consultarlas en este enlace. Por último, si es la primera vez que visitas la Escala del Unicornio (¡bienvenido!), puedes enterarte de todo sobre nuestra métrica aquí.

¿Todo bien? Comencemos:

Anatomía de una caída se centra en la novelista alemana Sandra (Sandra Hüller), la misteriosa muerte de su marido francés, un profesor y aspirante a ser escritor llamado Sam (Samuel Theiss), y las consecuencias legales y emocionales para Sandra y su joven hijo Daniel (Milo Machado-Graner) mientras el sistema judicial intenta averiguar si ella es la culpable de su muerte. La película utiliza tanto el francés como el inglés en el transcurso de la historia por razones importantes y temas recurrentes.

Lo que me gustó:

Desde la primera escena, se establece rápidamente que el público puede comenzar a sospechar que Sandra es bi. Entramos en una escena en la que una estudiante (una mujer adulta) la entrevista sobre sus libros para su tesis. La estudiante es una mujer joven y atractiva, y la conversación junto con las miradas que intercambian nos dicen que están coqueteando, no lo suficiente como para hacerlo preciso, pero a primera vista, incluso mi inconsciente bi-fi captó las vibras. Sin embargo, la conversación se ve interrumpida por la música que Sam pone a todo volumen en el piso de arriba, lo que impide grabar la entrevista y las obliga a posponerla.

Más tarde, durante el juicio, el abogado de la acusación confirma que Sandra es bi, utilizando específicamente el término para describir su sexualidad, lo que a ella le parece bien.

Pero lo importante para mí es que, aunque Sandra nunca niega ser bi, y sus aventuras durante su matrimonio figuran en toda la imagen de su percepción en el juicio, no son la cosa más importante sobre ella. De hecho, Sandra es uno de los personajes e interpretaciones más complicados y matizados que he visto, en cuanto a mujeres queer se trata, en la gran pantalla en mucho tiempo.

Sandra es muchas cosas: una escritora brillante, divertida en los momentos adecuados, una madre amable aunque (según Sam) imperfecta con su hijo, perspicaz, incisiva y sorprendentemente empática (aunque su forma de hablar puede dejar que desear). A medida que avanza el juicio, la acusación intenta a menudo presentarla como insensible e implacable con Sam por su participación en el accidente que dañó permanentemente la vista de Daniel. También hay momentos en los que, a primera vista, Sandra puede parecer moralmente gris, o no tan emotiva como esperaríamos de alguien que acaba de perder a su supuesta alma gemela. Sin embargo, Hüller realiza una actuación brillante y estratificada que, entre ella y los detalles del guión, esboza un retrato sorprendentemente realista de una mujer que intenta reavivar una relación que se deteriora.

Incluso durante una fuerte discusión el día antes de la muerte de Sam, Sandra intenta animar a Sam a seguir escribiendo, pero no cede en abandonar sus planes. Sabe por experiencia que Sam no termina sus proyectos y que, en última instancia, busca a alguien a quien culpar de sus fracasos. Incluso en medio de este clímax emocional, se esfuerza por rebajar la tensión y le dice a Sam que lo quiere. No se trata de otra escena explosiva en la que dos personajes se gritan entre sí, sino de una combustión lenta que estalla cuando la terquedad sexista de Sam se niega a ceder.

Lo que no me gustó:

No, no soy fan de la forma en que las relaciones queer de Sandra son el resultado de un engaño, ni de que a menudo intenta explicarlas con excusas de liberación postraumática o de tener “buena higiene”, lo que realmente no ayuda a deshacerse del estereotipo de la mujer infiel que vemos repetido en los medios de comunicación modernos. Pero, ¿hicieron que caricaturizara al personaje? No, la sexualidad queer de Sandra no es más que otra faceta del diamante de su personalidad, que es examinada con la precisión de un joyero a lo largo de toda la película.

La calificación:

Aunque Sandra es finalmente absuelta, Anatomía nos deja con muchas preguntas — si realmente asesinó a Sam (no lo creo, pero puedo creer fácilmente algunas interpretaciones en las que ella cometió el crimen), y cómo será su relación con Daniel de aquí en adelante son algunas de las primeras que me vienen a la mente. También me pregunto si terminará con su abogado defensor, Vincent (Swann Arlaud, quien debería recibir un premio por mejor peinado), que está enamorado de ella. Y qué rumbo tomará su carrera como escritora (ya que basa muchas de sus novelas en acontecimientos importantes de su vida).

Aunque Sandra no encaja perfectamente como una bi buena o como una bi culpable, en última instancia se presenta como una bi desastrosa, pero con quien podemos empatizar. Al igual que los personajes, mi mente sigue dándole vueltas al caso una y lo siguo pensando aún después de saber el veredicto. Anatomía de una caída es conmovedora y, en definitiva, es una historia que te dejará pensando.

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