Skip to content

La Escala del Unicornio: La invitación (2026)

agosto 19, 2026 · por Jennie Roberson

¡Hola, mis hermosos bis cinéfilos! ¿Alguna vez sienten que simplemente… anhelan algo en el cine? Tal vez extrañan esa racha de comedias románticas de los 2010, o añoran ver de vuelta en pantalla a alguna estrella olvidada que se merece sus rosas. Últimamente, yo he estado anhelando… bueno, más películas para adultos. No me malinterpreten: Marvel es divertido y sería difícil encontrar a alguien más fan de El Señor de los Anillos que yo (básicamente me sé de memoria las versiones extendidas). Pero conforme he ido creciendo, a veces de verdad quiero ver una película que aborde los problemas cotidianos con los que lidio, en lugar de una fantasía escapista. Por eso me emocionó ver La invitación en carteleras de cine — y, oh, bebé, había escuchado que tenía uno o dos personajes bi que valían la pena explorar. ¿Resultó ser cierto? Sigue leyendo para descubrirlo.

Pero antes que nada, debo hacer algunas aclaraciones. Primero, habrá SPOILERS de este drama con tintes de comedia de 2026, incluyendo, entre otros temas: conversaciones sobre la muerte, gaslighting y consumo de drogas. Por último, si es tu primera vez en la Escala del Unicornio (¡y si lo es, bienvenido!) o simplemente quieres refrescar la memoria sobre cómo funciona, puedes consultarla aquí.

¿Todo listo? Entonces descorchemos una buena botella de vino y pongámonos cómodos.

La invitación se centra en una pareja de San Francisco, Angela (Olivia Wilde) y Joe (Seth Rogen), un rockero convertido en profesor de música, cuyo matrimonio está colgando de un hilo. La pareja está harta de los ruidos sexuales excesivos que provienen del departamento de arriba, donde viven el bombero retirado Hawk (Edward Norton) y su novia, Piña (Penélope Cruz), terapeuta y sexóloga. Ángela los invita a cenar para hablar del asunto, lo que da pie a una noche llena de descubrimientos y verdades ocultas.

Lo que me gustó:

En particular, quiero enfocarme en el personaje de Piña. Sí, ella misma se define como “bi-curiosa”, pero deja muy claro que siente atracción y que tiene sexo con personas de más de un género cuando le preguntan por los sonidos subidos de tono provenientes de su departamento. Abraza su bisexualidad, su dinámica poliamorosa y sus relaciones sexuales con hombres y mujeres con orgullo y seguridad mientras habla sobre su estilo de relación alternativo. Son cosas que rara vez vemos en la pantalla grande o que se abordan con un buen nivel de madurez, y aun menos cuando se trata de un personaje femenino. Esta es una breve cita de Piña hablando sobre su sexualidad y sobre el placer que encuentra en el poliamor:

Siempre he sido bi-curiosa. Para mí, el placer que obtengo de una mujer es diferente… Nosotros [como pareja] practicamos la compersión. Y para mí, no hay nada mejor que ver a mi pareja en manos de otra persona.

Imagen/A24

Pero Piña es mucho más que su bisexualidad. Es increíblemente inteligente, tiene una autoestima enorme, es perspicaz (casi hasta el punto de resultar dolorosamente incisiva), observadora, amable y muy buena para establecer sus propios límites, además de defender los de Hawk cuando alguien se muestra frívolo tras compartir un recuerdo doloroso. También tiene una vida interior independiente de la trama central, claramente marcada por un pasado que se refleja en sus defectos. Piña está lidiando con la mediana edad y lo hace desde el enojo y una actitud rebelde, en lugar de la aceptación. Tampoco siempre tiene muy claro quién es ella misma, incluso cuando puede detectar los problemas de los demás con la precisión de una francotiradora. Su relación tampoco es perfecta: vemos algunas grietas cuando Hawk corrige su inglés en público, aunque ella señala que nunca corrige su pésimo español salvo en privado. Pero a lo largo de todo este desarrollo, Piña de alguna manera sigue siendo un personaje tanto aspiracional como cercano, en parte gracias a la excelente actuación de Cruz.

Aunque no está tan desarrollada como Piña, creo que también es justo decir que Ángela es bi-curiosa. Entre las cosas que dice admirar de Piña y que la llevaron a invitarla está que “es tan… tan bonita” (dicho con evidente nerviosismo), y claramente tiene ojitos de amor para ella hasta el segundo acto.

Imagen/A24

Lo que no me gustó:

Me habría gustado que Piña utilizara una etiqueta más firme que “bi-curiosa”. O sea, vemos cómo besa a Ángela directamente en la boca después de un poco de coqueteo, antes de terminar emparejada con Joe en cierto momento, ¡por el amor de Dios! Tal vez estaba usando un término más suave mientras guiaba a Joe y Ángela en la conversación sobre el estilo de vida poliamoroso que ella y Hawk practican. Pero el punto principal que me causó conflicto fue que Piña conoció a Hawk cuando él era su paciente. Hasta donde sé, eso constituye una grave violación de la ética profesional de los terapeutas. Tal vez terminaron su relación de paciente y terapeuta y después empezaron a salir, y simplemente no se habla de ello, pero aun así… está medio turbio. No entra exactamente en la categoría de los problemas de “mala bi” que solemos ver, pero tampoco es algo que podamos sumar a la columna de las cosas buenas.

La calificación:

Con cuatro actuaciones estelares de este cuarteto de personajes complejos y bien desarrollados, incluyendo a un personaje bi con esperanzas, sueños, miedos y defectos, La invitación es, en efecto, una de esas películas para adultos que son desgraciadamente poco comunes hoy en día. Claro, aquí no hay láseres ni espadas, pero en este mundo hay cosas mucho más filosas, y La invitación las aborda de frente. Me recuerda a algunas de las grandes comedias dramáticas, con mucha humanidad, de la época del Nuevo Hollywood, y es una de mis películas bi favoritas de los últimos años.