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Club de lectura bi: Hockey Girl Loves Drama Boy

Image/Amazon

Siempre me han encantado las historias deportivas, y eso fue lo que inicialmente me atrajo de la novela gráfica juvenil Hockey Girl Loves Drama Boy (2023) de Faith Erin Hicks, junto con su reflexiva exploración de la amistad, sexualidad, prejuicios y las complicadas realidades de crecer.

¡ ALERTA DE SPOILERS ! Es imposible analizar Obviamente, Imogen de manera significativa sin revelar detalles importantes, así que regresa ahora si prefieres evitar spoilers. También puedes darle un vistazo nuestra entrada en la sección de Bi Media sobre la serie en caso de que busques una sinopsis concisa.

Imagen/FirstSecond

La trama sigue a Alix, estrella del hockey, desesperada por conseguir la recomendación de su entrenador para ir a un campamento de verano de élite. Cuando una pelea a puñetazos con Lindsay, su bully y también la capitana del equipo, pone en riesgo esa oportunidad, Alix recurre a Ezra en busca de ayuda. Apenas lo conoce, pero ha notado cómo él permanece imperturbable ante el mismo tipo de burlas que Lindsay le lanza. Si alguien conoce el secreto para mantener la calma, es Ezra, y quizás pueda enseñárselo antes de que sea demasiado tarde.

El propio Ezra se sorprende al aceptar. Recién superando una ruptura con su exnovio Bryan e inmerso en los ensayos del musical escolar, no tiene tiempo para nada, pero hay algo en la desesperación de Alix que le resulta familiar. Él mismo se ha sentido como Alix en el pasado.

Ninguno de los dos anticipa cómo esta improbable conexión revolucionará sus vidas escolares. Cuando dos mundos tan diferentes chocan, surge el caos: con los amigos de Ezra, compañeras de equipo de Alix, y entre ellos dos. ¿Podrá Ezra realmente ayudar a Alix? ¿Y está ella preparada para escuchar lo que él tiene que decir?

En cuanto a la representación, Law, amigo de Ezra, es uno de los pocos personajes que se identifica explícitamente como bi. Ezra, por su parte, es abiertamente queer (menciona casualmente que le gustan “chicas, chicos, ¡todos los géneros!”), pero rechaza las etiquetas. Al igual que Ruby en Some Girls Do de Jennifer Dugan, su vacilación proviene de una incomodidad con las categorías, no de incertidumbre sobre su sexualidad. A diferencia de Alix, quien lucha contra su propia vergüenza, Ezra está totalmente cómodo donde se encuentra: fuera del clóset, orgulloso y sin interés en definirse más allá de eso. Esta refrescante representación fue intencional. En una entrevista de 2023 con The Mary Sue , Hicks explicó que quería mostrar a un adolescente “felizmente queer” pero que fuera indiferente a las etiquetas: “Me encantaba la idea de escribir un personaje abiertamente celebrado por su forma de ser queer”.

Imagen/FirstSecond

La seguridad de Ezra lo convierte en un vehículo perfecto para abordar directamente el borrado bi. En varias ocasiones, sus compañeros asumen que es gay simplemente porque su relación más reciente fue con un chico. Cada que esto sucede, Ezra los corrige — a veces en el momento, otras en privado, después — afirmando siempre su identidad queer en sus propios términos. Incluso Alix, quien sabe poco sobre su historial de relaciones, comete este error. Sin revelar su conversación crucial, diré que esa plática evita sonar sermoneadora; en cambio, resulta natural, amable pero muy clara a la vez. Aunque Ezra nunca use la palabra “bisexual”, su frustración resonaría con cualquiera que haya visto su identidad reducida a su pareja actual (o la más reciente).

Sin embargo, la sexualidad no es el foco principal de la novela. Hockey Girl brilla más en su matizada representación de relaciones románticas, platónicas y familiares. La queeridad de Ezra es solo una faceta de su personaje; sus arcos giran más en torno a conflictos con su mejor amiga Olive, el novio de su madre Calvin, y traumas familiares no resueltos. Estas capas de complejidad lo hacen sentir como un personaje bien realizado.

Como exatleta competitiva, esperaba identificarme más con Alix — y así fue, especialmente en su viaje para afirmarse. Pero Ezra me sorprendió al resultar ser igual de fascinante. En muchos sentidos, me vi reflejada en ambos, y sus narrativas paralelas crearon una lectura satisfactoria para mí. (¡Aunque hubiera preferido que su debate telefónico sobre dinámicas de equipo fuera más realista!)

Hockey Girl no es la única historia deportiva que he disfrutado recientemente (véase Tomboyland de Melissa Faliveno, Time to Shine de Rachel Reid o Who I Was With Her de Nita Tyndall), pero es una que se me ha quedado muy presente. Aunque sea una historia deportiva, pero no hace falta interesarse por el hockey para apreciarla. Como en la vida real, el deporte es solo un hilo en un tapiz mucho más rico. Son las vidas multifacéticas y complicadas de Alix y Ezra lo que hace de esta novela gráfica una lectura rápida pero inolvidable.