El segundo libro en la serie de Olivia Waite sobre romances de la época de regencia, The Care and Feeding of Waspish Widows es otro romance bi/lesbiano — esta vez nos presenta a dos mujeres mayores, políticas radicales, y abejas hechas en armas.
Agatha Griffin es una viuda respetable, en cargo de una de las compañías más grandes de impresión en Inglaterra e intentando de preparar a su hijo para que tome cargo de la empresa algún día. Desafortunadamente para ella, él está mucho más interesado en involucrarse en las políticas radicales y en su propio aprendizaje que en las demandas administrativas del negocio.
Lo último que ella necesita es una bodega llena de abejas, pero cuando visita a su segunda bodega en la llamativa villa llamada Melliton, eso es exactamente lo que ella encuentra. En un mundo sin epinefrina o antihistamínicos, las abejas eran mucho más espantosas para los que no sabían, es por eso que la única solución, si es que ella quiere mantener el negocio adelante, es contratar a la apicultora local y hacer que muevan la colmena.
Penelope Flood es la hija de dudosa reputación de un comerciante y la mejor apicultora en la villa. Penelope se viste con las ropas de su marido perdido y tenía la reputación de tomar caminatas largas por el bosque con varias mujeres, Agatha cree que es algo desconcertante al principio, después intrigante, y después esencial para su felicidad. Pronto, los viajes a Melitón se convierten en la mejor parte que es una vida estresante y llena de soledad, y sigue encontrando excusas para no querer atender esas cosas y quedarse la noche.
Sin embargo, mientras su relación se forma el peligro también, y no solamente hacia ellas, pero con todos quien aman también. El rey y la reina están al borde del divorcio, y la simpatía pública está con la reina. Incluso la simpatía de los socialistas y proto-socialistas de la época, quienes veían el conflicto entre los el rey y reina como una oportunidad para avanzar cambios progresivos y cambios legales, funcionando bajo la mantra de “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”.
En Londres, la tienda de impresión de Agatha es asaltada y casi cierra por completo por publicar algunas publicaciones sediciosas que se burlaban del rey, mientras que en Melliton, una protesta en nombre de la reina se convierte violenta. Solo después de la resolución del conflicto entre ellos que la reina es devuelta a su lugar propio y las cosas se vuelven verdaderamente peligrosas, y las dos mujeres tendrán que salir de sus zonas de comodidad y luchar si es que quieren algún tipo de futuro juntas.
Una de las cosas más astutas que Waite hace con esta novela es que crea un caso de estudio perfecto en Melitón de como las fuerzas conservativas pueden dividir a amigos y vecinos, haciendo un lugar que previamente era tolerante a uno muy peligroso para cualquiera que no pueda o no quería conformar. Lejos de ser capaz de usar el apoyo de la reina para avanzar su agenda progresiva, los radicales, y a los marginalizados que defienden, se encuentran en las afueras otra vez más, ya que todo el poder de su victoria va a sus aliados más conservadores. Usando ese poder, las fuerzas regresivas en Melliton comienzan a cazar a lo que consideran ser el vicio o inmoral, ofreciendo recompensa por entregar a sus vecinos.
Melitón va de ser un lugar feliz y sociable a uno tenso y miserable, ya que todos los peores impulsos de las personas hambrientas por poder son dadas completa libertad. Lo que rescata la ciudad, al final, es la gente avanzando contra el miedo para unirse, lanzar una misión de la media noche, desobediencia civil, y usando una táctica muy astuta involucrando las abejas de Penelope.
Otra cosa que Waite es buena en hacer es evitar hacer una historia romántica del periodo de Regencia y enrealidad demostrar que tan difícil era la vida para las mujeres. Agatha amaba a su esposo profundamente, pero hasta durante su matrimonio, ella pensó sobre que tan precaria era su posición y cómo solo las viudas deverdad tenían una forma de seguridad, ya que todo lo que una mujer posee es posesión de su esposo. Conocemos a una mujer que no corre con mucha suerte mientras la novela progresa; su esposo roba sus ganancias con las bendiciones de la ley, dejándola casi sin poder alimentarse a sí misma ni a su hijo. El hijo de Agatha y su mejor aprendiz hasta deciden olvidarse del matrimonio enteramente, aceptando la perspectiva radical que el matrimonio es una prisión para las mujeres y la igualdad es mejor encontrada fuera de esto, pero al ser una mujer que no está cazada y ser sexualmente activa corría con sus propios castigos pesados. Waite hace lo mismo con la homofobia, y la pobreza, quitando el brillo de la fantasía regencia sin robar la alegría de la relación de los personajes o de la calidez de su feliz por siempre.
Fue particularmente refrescante leer no solo un romance entre dos mujeres mayores, pero uno muy erótico también. Frecuentemente, las mujeres mayores son consideradas como personas sin sexualidad, y cuando sus sexualidades son reconocidas, solo son insinuadas y suceden fuera de la página. Aquí nada se “corta a oscuro” o ningún tipo de “enfoque suave” sobre Penelope y Agatha. Las realidades de sus cuerpos son mostradas en el texto y son tratadas como algo verdaderamente hermoso y deseable. El sexo que tienen es grandiosamente desinhibido, y la representación de su deseo mutuo es construido cuando ambas piensan que su afección viene solamente de un lado siendo auténtica y visceral.
Si te gustan las novelas de erótica, con política de izquierda, y el realismo histórico en conjunto de un deseo cumplido, entonces The Care and Feeding of Waspish Widows es para ti.
