Al crecer en un grupo de amigos predominantemente queer y totalmente nerd, me resultaba frustrante que hubiera tan pocas formas de representación en los medios de comunicación que reflejaran nuestras experiencias como adolescentes. En mi grupo de amigos no hubo dramáticos romances ni tampoco ningún rompimiento y nunca fuimos a fiestas con cientos de personas. Lo único que nos preocupaba era ir a comer a McDonald’s con poco dinero después de salir de la escuela y quedarnos en la casa de alguien para jugar Just Dance en el Wii.
Ninguna película, programa de televisión o libro parecía acercarse a capturar lo que era ser un grupo de adolescentes como nosotros, simplemente… pasando el rato. Entonces descubrí The Black Veins escrito por Ashia Monet.

La historia es la fantasía del viaje de de tus sueños; un ruidoso desmadre de personajes perfectamente imperfectos y absolutamente adorables que te harán sonreír tanto que te dolerá la mandíbula, al mismo tiempo que recorren los Estados Unidos para salvar a sus familias … Les digo, ¡esa es la perfección!
Sus travesuras de adolescentes, totalmente convincentes, sonaban tan fieles a mis propias experiencias que casi sentí que tenía que preguntarme si yo también había vivido esta loca aventura. Entonces, ¿de qué trata The Black Veins?
Éter. Muerte. Tiempo. Naturaleza. Animales. El Cuerpo. La Mente.
Recoge a tus amigos y pisa el acelerador.
Blythe, una muchacha de 16 años, es una de los siete más poderosos magos conocidos como “los guardianes”, cada uno de ellos es más que capaz de causar el caos y la destrucción propios del apocalipsis con sólo dar un aplauso. Pero, en lugar de entrenar y perfeccionar sus poderes, Blythe prefiere pasar el tiempo en la cafetería de su familia o hablar con su mejor amiga, Jamie. Hasta que un grupo de magos anarquistas invaden la cafetería, secuestrando a su familia, y casi matando a Jamie en el proceso. Con temor por la seguridad de su familia, Blythe emprende su viaje en la Volkswagen amarilla de sus padres para encontrar a sus compañeros guardianes y convencerlos de que la ayuden a salvar a su familia, y con ellos, al mundo.
No hay palabras suficientes para describir lo divertido que es The Black Veins. Monet equilibra a la perfección los momentos de tensión y emoción a los que se enfrentan los personajes en su viaje, con una comicidad espectacular. Cada uno de ellos tiene una historia de origen compleja, sentimientos muy diferentes sobre su rápida transformación en guardianes, y lo que sienten el uno por el otro. A lo largo de las 500 páginas que tiene vamos comprendiendo mejor sus motivaciones, sus mayores temores, y sus sueños más salvajes. Desde el rayo de sol que es Antonio hasta la vigilante en patines que es Storm, todos y cada uno de ellos saltan de la página con una convicción vibrante.
Pero estás aquí para ver la representación bi, ¿verdad? Pues te encantará saber que no sólo hay un personaje bi … ¡sino dos!
Blythe, nuestra protagonista, es la Guardiana del Éter. Obtiene una doble “B” por ser una barista bi y una de los mejores personajes principales que he leído en mucho tiempo, si es que alguna vez lo he hecho. En un elenco de personajes tan fuertes, hace falta un personaje con el calibre tan único como el de Blythe para sobresalir de esa manera entre los demás. Su resistencia, humor y compasión son incomparables. Y, por supuesto, ¿quién podría olvidar a Jay? Sigue siendo un personaje central, y también es bi. Jay es el guardián del cuerpo, y como atleta dedicado, sin duda hace un excelente trabajo representando a su causa. A primera vista, Jay no es más que un chico coqueto, tanto que algunos dirían que es incluso un “fuckboy”, pero en el fondo tiene un corazón de oro puro y un verdadero amor por sus amigos y su familia.
Tal vez sea un poco controvertido de mi parte, pero una de las cosas que más me gustan de The Black Veins (y lo que creo que la distingue del resto de novelas fantásticas para adultos jóvenes) es que apenas contiene romance. Con apenas unas mariposas en el estómago o miradas que son persistentes, sigue siendo una historia claramente queer. Cada personaje se siente abiertamente cómodo con su sexualidad, sin miedo a compartir experiencias e ideas sobre el amor y el romance, pero sin involucrarse en los tan gastados tropos de triángulos amorosos y de tener relaciones falsas. Son sólo amigos. Son una familia elegida en el sentido más platónico, tan parecidos a mis propias amistades adolescentes que resultan totalmente convincentes en la página.
También fue increíblemente conmovedor ver una y otra vez cómo Blythe tomaba decisiones difíciles y desgarradoras, que demostraban que el amor que sientes por tu familia (dada o elegida) es realmente incondicional. A pesar de que tuvo que enfrentar algunos de sus mayores miedos, nunca se echa atrás ni le da la espalda a ninguno de ellos cuando se trata de luchar por sus seres queridos.
De alguna manera, por un extraño giro del destino, estas personas no la han abandonado. Ella les ha mostrado lo peor de sí misma y, sin embargo, siguen ahí, rehusándose a abandonarla.
Si hay algo malo para decir de The Black Veins, es que no tiene la trama más original. El sistema de magia no es el más sólido, varía en su consistencia de una escena a la otra y crea pequeños agujeros argumentales. Hay que reconocer que también me costó entender la dinámica política del libro.
Las explicaciones sobre The Black Veins (el gobierno “tradicional”) y la República del Tridente (el “nuevo” gobierno rebelde) me hicieron confundirme, y a menudo tenía que hojear las páginas para hacerme recordar cuál era cuál. Los dos gobiernos en guerra crean problemas para el grupo de guardianes, aunque este concepto me pareció poco explorado e intercambiable.
The Black Veins es un libro de lectura lenta al principio y se tarda unos cuantos capítulos en arrancar, literalmente. Sin embargo, después de que la acción se dispare y te encuentres tan entretenido con las caóticas payasadas del grupo de los guardianes, te dejará de importar el comienzo. En serio, sólo una escena de estos muchachos preparando la cena o lavando la ropa sería lo suficientemente entretenida como para mantenerme enganchada.
En general, The Black Veins es una lectura perfecta para cualquiera a quien le guste un reparto (casi) totalmente queer, una familia elegida y amistades feroces. Es hilarante y desgarradora y, a pesar de sus defectos, sigue pareciendo una historia completa y atractiva sobre lo que significa encontrar tu propio poder.
Recomiendo mucho encontrar una copia y perderse dentro de todo lo que tiene que ofrecer.