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Club de lectura bi: Really Good, Actually

Image/CBC

noviembre 9, 2025 · por Ayman Eckford

Sinceramente, Really Good, Actually de Monica Heisey es una de las novelas más psicológicamente realistas — y al mismo tiempo, más desesperantes — que he leído en años. Es realista porque, aunque es una comedia, la manera en que la protagonista, Maggie, enfrenta su ruptura me recordó a decenas de personas jóvenes que he conocido y que han pasado por un divorcio.

Es desesperante porque, como millennial, ya me cansa un poco que los personajes de mi generación siempre se retratan como adultos “que no saben ser adultos” y que solo descubren quiénes son realmente cuando se acercan a los treinta. Sí, claro, es una situación común para muchos de nosotros, pero también es agotador que nos sigan tratando como si fuéramos adolescentes tardíos… incluso en cómo se presenta la bisexualidad. En la novela, Maggie — una mujer progresista de veintinueve años — duda si “cuenta” como bi porque nunca ha tenido una relación seria con una mujer. Bueno, yo crecí en Ucrania, un país mucho menos amigable con la comunidad LGBT que Canadá, y aún así entendí esas cosas cuando tenía la mitad de su edad.

Maggie también actúa como si sus relaciones son lo que define su madurez, en lugar de simplemente intentar ser ella misma. No es sorprendente que el divorcio casi la derrumbe: a pesar de que ella y su ex, Jon, no tenían tanto en común, él era la persona más importante en su vida. Es casi como si ellai lo necesitara solo porque no sabe cómo vivir sin que alguien más sostenga su adultez. Por otro lado, es interesante que Maggie no sienta que su familia la rechazaría por ser bi, pero sí crea que necesita casarse para que la tomen en serio como adulta.

Dicho eso, Maggie no es en absoluto un mal personaje. Es brillante justamente porque se siente real: para muchos lectores será fácil identificarse con ella, aunque no tanto en mi caso. Me encantaría ver más millennials independientes en la literatura, personajes que definan la adultez en sus propios términos y no a través de sus relaciones.

A la vez, resulta curioso que, pese a ser bi y moderna, Maggie siga valorando el modelo clásico de familia con un hombre. Esa tensión la vuelve más tridimensional: está navegando entre sus deseos e identidad mientras equilibra las expectativas de sus amigas progresistas y las presiones sociales más tradicionales sobre la adultez y la familia. Su identidad bi se siente natural, pero también forma parte de su visión cultural de izquierda, lo cual la hace aún más interesante.

También es curioso cómo Really Good, Actually se convirtió en un éxito de ventas y en una novela muy comentada sobre el divorcio, a pesar de tener a una protagonista bi cuya bisexualidad no se presenta como algo “especial” ni se exagera. Esto demuestra que las personas bi cada vez más, somos aceptadas en la sociedad y que nuestras historias pueden contarse como parte de la vida cotidiana, no solo dentro de la “literatura queer”.

En definitiva, la novela es divertida, emotiva y psicológicamente honesta. He conocido personas como Maggie: es la típica chica bi. Si eres una mujer millennial o Gen Z que acaba de pasar por una ruptura, está pensando en ir a terapia y disfruta de historias queer con humor, este libro es para ti. Y si eres una persona queer que disfruta ver personajes bi retratados como gente “normal” en la literatura contemporánea — no sólo en historias centradas en lo queer, pero donde la bisexualidad sigue siendo importante — te va a encantar aún más. Maggie quizá no sea el personaje más confiable para mí, pero su historia sí que es, de hecho, really good.