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Club de Lectura Bi: La teoría de lo perfecto

Image/Wednesday Books

noviembre 18, 2022 · por Natalie Schriefer

Cuando era adolescente, no me gustaba la ficción para jóvenes. Ahora, de adulta, ya no recuerdo exactamente qué libros me desilusionaron, pero recuerdo haber mirado las cubiertas de los libros en la biblioteca de mi preparatoria, frustrada al topar con personajes que se sentían como adultos fingiendo ser adolescentes (como el meme de Steve Buscemi/30 Rock, “¿Cómo están, jóvenes?”).

Algunos personajes eran demasiado castos mientras que otros eran prácticamente caricaturas hipersexuales con las que nunca me pude identificar. Esos libros me parecían más condescendientes que nada. Es probable que me haya topado con varios malos títulos consecutivamente, pero la buena noticia para los lectores de literatura juvenil de hoy, es que ya existen organizaciones como We Need Diverse Books han logrado ampliar las tramas, y el tipo de personajes a nuestra disposición.

La novela de literatura juvenil de Sophie Gonzales, La teoría de lo perfecto, es precisamente uno de estos títulos con mucha diversidad.

Book cover featuring the three main characters in their school uniform in front of the lockers.
Image/Wednesday Books

La teoría de lo perfecto (2021) no trae advertencias de contenido, pero de alguna forma aborda lo siguiente: bifobia internalizada y externalizada; consumo de alcohol; consumo recreativo de drogas; abuso emocional; amistades y padres/divorcios tóxicos.

Para poder discutir mejor esta obra, tendré que hacer algunos SPOILERS sobre la trama y sobre cómo exhibe la bisexualidad en lo particular, aunque he tratado de no arruinar todo lo que sucede. En ese sentido, es una buena noticia es sea posible hablar de los aspectos bi sin tener que hablar de todo lo demás que ocurre en el libro, gracias a que Gonzales hizo de su protagonista, Darcy, un personaje muy complejo. Si bien, Darcy es bi, hay mucho más sobre su identidad aparte de su sexualidad. Esta simplemente es una parte de su identidad y un aspecto más de la novela. Por cierto, si buscas un resumen breve del libro, puedes consultar nuestra entrada en la sección de Bi Media.

Esto no debería considerarse como algo innovador, pero lamentablemente algunos personajes queer todavía se reducen a “pastiches unidimensionales” en las historias, tal como escribió Jill Gutowitz para la revista TIME a principios del 2022.

Es una trampa que La teoría de lo perfecto logra evadir. El argumento principal de la novela gira en torno a Darcy, una estudiante de preparatoria que dirige una columna de consejos desde el casillero 89, ayudando mediante un servicio anónimo de cartas y correos electrónicos a sus compañeros quienes enfrentan las complejidades de los enamoramientos y el romance de juventud.

Sin embargo, un día la descubre su compañero de clase Alexander Brougham y la chantajea para que lo ayude a recuperar a su ex (una trama que le rinde homenaje al romance gay que sucede en libro de literatura juvenil galardonado en el 2015, Yo, Simon, Homo Sapiens de Becky Albertalli, adaptado al cine como Yo soy Simón en el 2018). Todo esto quiere decir que, si bien la bisexualidad de Darcy es un componente clave de la historia, no es el único, y su personaje resulta interesante y detallado más allá de los pastiches que critica Gutowitz.

De cualquier modo, esta no es la única área de desarrollo en la que La teoría de lo perfecto tiene éxito. La novela ofrece una perspectiva madura sobre el uso de drogas recreativas y también sobre la bifobia. Si las perspectivas tendieran a ser demasiado maduras o informativas, cualquier escrito puede llegar a percibirse como un sermón — y la mayoría de los lectores de ficción no van por la vida buscando una sarta de reproches. Al menos yo no querría leer algo así cuando fui una adolescente buscando literatura juvenil. Ese tipo de experiencias me hicieron dejar de querer leerlos, y estoy segura de que no soy la única lectora a la que le pasó algo por el estilo.

Por difícil que sea transmitir información de valor mediante la ficción, Gonzales está a la altura del desafío, pues aborda magistralmente la bifobia sin ser para nada condescendiente con los lectores.

Una forma en que la novela logra esto es a mediante el Club Queer de Cuestionamientos (abreviado como Q&Q). Se trata de un club escolar al que Darcy y algunos de sus amigos pertenecen, y es un espacio seguro para discutir acerca de la sexualidad. Q&Q aparece al principio de la historia (de hecho, fundado por la hermana mayor transgénero de Darcy), y algunas escenas ocurren durante las reuniones del club.

No es hasta el final de la novela que el Q&Q se utiliza para abordar el asunto de la bifobia. Darcy, quien se ha enamorado principalmente de las chicas, ahora está enamorada de un chico, y admite ante el club que se siente inquieta:

Siento que si estoy con un chico, ya no perteneceré aquí apropiadamente. ¿Y si tengo novio? Me sentiría rara llevándolo a eventos del Orgullo, o incluso diciéndole a la gente queer que tengo novio. Me sentiría juzgada.

Para mí, ese diálogo fue como recibir un puñetazo en el estómago.

En la vida real, yo podría ser la versión adulta de Darcy: quizá no escriba una columna de consejos, pero sí soy una mujer bi saliendo con un hombre. He vivido en carne propia la presión de sentirme demasiado hetero para ser una “verdadera” mujer queer, igual que otras personas bi, como la escritora Melissa Faliveno, autora de la colección de ensayos Tomboyland (2020).

En La teoría de lo perfecto, Gonzales utiliza los miedos de Darcy y el entorno educativo del club Q&Q para definir, reconocer y combatir esta bifobia: la escena culmina con todo el club recordándole a Darcy que ella es queer. Que pertenece a esta comunidad y que la aceptan.

Es una escena que podría haber servido para causar polémica. Pero, gracias a que el club aparece desde el principio del libro, no se siente forzada su participación. Más bien, hablar de la bifobia como parte de las actividades del club, pareciera ser algo normal en ese momento, pues se establece como parte del mundo de Darcy mucho antes de aprovecharlo para darnos información importante, y sirve como recordatorio de que las personas bi son bi, sin importar con quién estén (o no estén) saliendo.

Para mí, no fue el romance lo que me hizo apreciar al libro, ni tampoco fue la exploración de las relaciones tóxicas (entre parejas y amigos). Fue más bien esta escena abordando la bifobia lo que realmente me cautivó. El interés de Gonzales por exponer a la bifobia en un primer plano, para luego abordarla de forma tan clara y precisa, fue como si me hubiera leído la mente y viera mis inseguridades — por eso esta novela es tan memorable para mí.

Algún día, desearía que en algún momento de la historia la bifobia sea algo obsoleto y olvidado. Mientras tanto, me alegro de que tengamos libros como La teoría de lo perfecto para recordarnos que como bis, realmente pertenecemos en espacios queer.