Fundamentally es una novela de comedia política escrita por la académica y autora abiertamente queer, la Dra. Nussaibah Younis. Publicada en el 2025, el libro fue preseleccionado casi de inmediato para el premio Women’s Prize for Fiction. A pesar de que Fundamentally, cuya protagonista es una mujer bi, aborda temas bastante serios como el fundamentalismo islámico y el terrorismo, es una novela llena de humor y momentos divertidos, incluyendo chistes sobre la bisexualidad.
La novela sigue a Nadia Amin, una joven académica británica que trabaja para la ONU y viaja a Irak para desradicalizar a las ex esposas de miembros del ISIS. El periódico The Times describió acertadamente a Nadia como una “heroína de ficción muy contemporánea” (una mujer bisexual, educada, no blanca, ex musulmana) y al libro como una especie de “Bridget Jones con exesposas del estado islámico”.
Como persona queer con muchos amigos musulmanes conservadores y como alguien que también cubre eventos en Medio Oriente como periodista, no pude evitar compararme con Nadia, a quien encontré tan interesante como, a veces, frustrante. Déjame explicarte.
Advertencia: esta reseña contiene SPOILERS.
Aunque no usa mucho la palabra “bi” o “bisexual”, sabemos desde el inicio de la novela que Nadia es abiertamente bi. Sale tanto con hombres como con mujeres a lo largo de la historia y lo vive como algo absolutamente normal.
En el primer capítulo, Nadia recuerda su adolescencia, cuando escondía fotos de actores famosos entre las páginas de su Corán para que su madre, una mujer estricta y conservadora, no las encontrara. Incluso aprendió a tocarse mientras veía esas fotos, algo que le causó serios problemas con su mamá. Así que sí, a Nadia le gustan los chicos. Pero al mismo tiempo, nos enteramos de que, después de que su madre descubriera que había dejado de creer en Dios y se distanciaron, Rosy — la entonces novia de Nadia — fue quien más la apoyó emocionalmente. Aunque más adelante Rosy le romperá el corazón, algo que Nadia recuerda a lo largo de la historia. Su relación establece desde el principio que Nadia es bisexual, aunque no usa etiquetas.
Ya en Irak, Nadia empieza a salir con Tom, un exsoldado conservador. A pesar de que Nadia lo describe como el “anti-Rosy” por su masculinidad ruda y su forma de pensar, en realidad Tom y Rosy se parecen bastante. Ambas relaciones terminan mal porque tanto Tom como Rosy fueron incapaces de comprender cómo los antecedentes étnicos y religiosos de Nadia difieren de los suyos.
La novela se enfoca principalmente en el intento de Nadia por salvar a Sara, una viuda británica del estado islámico que se unió a la organización a los 15 años. Nadia ve en Sara una versión más joven de sí misma, lo que la lleva a involucrarse emocionalmente con ella más de lo que debería. Entre ambas hay definitivamente cierta química, como cuando Sara le pregunta a Nadia si es lesbiana y luego la mira “de forma seductora”. No queda claro si Sara también es bisexual y está en el clóset (por razones obvias) o si solo está jugando.
Al final, Nadia y Sara no logran construir una relación sana. Una parte de la historia que me resultó especialmente incómoda fue cuando Nadia insistía en que Sara saliera de fiesta, tomara alcohol, se maquillara y se comportara como una “chica occidental normal”. Como persona transmasculina asignada mujer al nacer, que además odia el alcohol, el maquillaje y las fiestas, esa escena me recordó todas las veces que alguien ha intentado obligarme a ser una “chica normal occidental”. Me hizo ver a Nadia como una protagonista con quien es difícil identificarme desde mi propia experiencia. También se sintió fuera de lugar, e incluso extraño, que alguien tan progresista como Nadia mostrara tan poco respeto por las creencias y preferencias de Sara. Especialmente si consideramos que las personas sobrevivientes de abuso tienen un riesgo más alto de desarrollar problemas con el abuso de sustancias.
Por otro lado, esa escena refleja un problema psicológico más profundo, enraizado en la tensa relación de Nadia con su madre, cuyo rechazo la dejó sintiéndose abandonada. Como resultado, Nadia se volvió emocionalmente dependiente de otras personas. Además, tanto su madre como Rosy — las dos personas más cercanas a Nadia — no respetaban sus límites personales. El cual es un patrón que ella misma repite. Así como Rosy presionó a Nadia para que saliera de fiesta cuando estaban en la universidad, Nadia hace lo mismo con Sara, repitiendo el mismo ciclo de codependencia.
Sin embargo, a lo largo de la novela, Nadia se da cuenta de este patrón y decide no involucrarse en otra relación, optando por permanecer soltera mientras trabaja en sus problemas personales.
Fundamentally logra muy bien presentar personajes bisexuales complejos y también retrataando las complejidades del Medio Oriente con muchos matices, y sin perder el sentido del humor. No es sorprendente, considerando que la Dra. Nussaibah Younis es una mujer queer y, al igual que su protagonista, una experta reconocida internacionalmente en temas contemporáneos de Irak, que incluso ha asesorado al gobierno iraquí en programas de rehabilitación para mujeres vinculadas al estado islámico.
Cuando asistí a una presentación del libro a cargo de la Dra. Younis en Juno Books, en Sheffield, Reino Unido, una persona del público le preguntó por qué decidió escribir un protagonista queer.
Yo soy queer”, respondió Younis. “¿Por qué haría que mi personaje fuera heterosexual?
A primera vista, podría parecer que la representación bi en Fundamentally refuerza ciertos estereotipos negativos, como que las personas bi son hipersexuales o vulgares. Pero en realidad, la novela hace un gran trabajo normalizando la bisexualidad. En el caso de Nadia, se muestra como algo perfectamente común, una característica más de su personalidad. Por ejemplo, nunca enfrenta homofobia ni bifobia por parte de sus compañeros en la ONU, algunos de los cuales también son gays o bisexuales. Aunque ella tiene traumas, cicatrices y conflictos, pero de la misma manera que todos los demás.
Fundamentally no muestra la bisexualidad como un conjunto de estereotipos negativos, ni como una visión idealizada o perfecta. Si las personas bi son normales, también tendrán problemas caóticos como cualquiera. Nadia es una mujer joven, real, apasionada, divertida, que comete errores, se pelea con su madre y trata de hacer lo correcto: es alguien con quien muchas mujeres y chicas queer podrán identificarse.