Tengo que ser sincera desde el comienzo: no recuerdo haber leído nunca un libro que se haya anunciado como “revelador”. No es que juzgue a todo ese género, es que nunca me ha llamado la atención. Pero estoy escribiendo esto mientras miro un montón de libros pendientes por leer en mi cuarto, todos ellos mirándome de reojo porque todavía no he llegado a leerlos. (Los leeré a todos, mis bebés, lo prometo. Algún día.)
Dicho esto, con todo lo que está pasando en las noticias, cuando me enteré de que Stormy Daniels — la directora/escritora/actriz porno que está al centro de una controversia que sacó a la luz algunas de las fechorías del ex-presidente Trump — había escrito unas memorias, sentí una curiosidad terrible. Y no en un sentido morboso. Hacía tiempo que seguía la ingeniosa y candente cuenta de Daniels en Twitter, así que ya sabía que ella era perspicaz con sus palabras. Pero cuando me enteré de que había salido del clóset como bi en las redes sociales, sentí curiosidad por saber si aparecía en sus memorias.
Nope…I like to fuck men and women. It’s called bisexual.
— Stormy Daniels (@StormyDaniels) January 16, 2019
Antes de llegar muy lejos en esta revisión, debo advertirte que esta revisión contendrá SPOILERS de Full Disclosure (2018). Y dado que Daniels vivió una vida tormentosa mucho antes de su aventura con la notoria estrella de reality convertida en presidente, no debería hacer falta decir que hay algunos temas obviamente para adultos.

Full Disclosure comienza en medio de la tormenta mediática en la que Daniels se ha visto envuelta en los últimos años. Comienza con ella recibiendo la llave de la ciudad a manos del alcalde de West Hollywood en honor al día de Stormy Daniels, resguardada por guardaespaldas y acosada por preguntas morbosas por parte de su público. En un marco similar al de Johnny & June: Pasión y locura, Daniels examina las circunstancias de su vida que la han llevado imposiblemente a este momento. Explora dónde habría acabado probablemente si no hubiera sido por su empuje y lo qué espera que ocurra después — en las grandes y pequeñas áreas de su vida.
Lo primero que destaca de las memorias es que Daniels es una escritora con talento. Lo sé, a este tipo de libros se les suele asignar un escritor fantasma, pero está claro que Daniels:
- 1. Tiene una voz distintiva (notable en sus entrevistas y escritos en otros lugares).
- 2. Lleva escribiendo gran parte de su vida (incluso sus propios guiones con Wicked Pictures).
- 3. Estaba escribiendo estas memorias mucho antes de que el escándalo con el 45º Presidente entrara en escena.
El tono de la escritura de Daniels es en momentos adorablemente descarado, desvergonzado e inteligente, pero siempre muy chistoso. Me he reído mucho más de lo que esperaba, tanto que he asustado a mi gato con algunas carcajadas. No sólo eso, sino que debido a la memoria fotográfica de Daniels, a menudo pinta una imagen vívida (a menudo demasiado vívida para los débiles de corazón) de los acontecimientos de su vida que les añade un toque de verdad. Full Disclosure se siente auténtico de arriba abajo y se lee como una brisa.
La infancia de Daniels comienza en un lugar de miseria en el sur de los Estados Unidos, como sobreviviente de una agresión sexual a manos del vecino de un amigo, así como la negligencia y los abusos de sus padres. Estos pasajes son difíciles de leer, deja tu que una persona supere estas adversidades. Pero Daniels encuentra consuelo y alivio en su amor por los caballos, comprándose uno a una edad temprana cuando su padrastro en una borrachera le da su aguinaldo para que ella se compre su propio regalo de cumpleaños. Este tipo de rapidez mental fue lo que le ayudó a Daniels a lo largo de su vida.
Pero los primeros capítulos no sólo nos dan un vistazo sobre los humildes alrededores de donde ella provino. Daniels detalla no sólo los primeros días de su carrera como bailarina de bandas de rock, sino también su primer enamoramiento con una mujer y su atracción por otras mujeres en el primer club de striptease en el que trabajó. Más allá de su bisexualidad, está claro que Daniels no sólo es sexualmente positiva, sino también a favor del trabajo sexual al hablar de su trabajo con mujeres durante su época de stripper y su posterior paso a la industria del porno. Por supuesto, hay algunas mujeres que la traicionaron en su camino, pero no se habla de ellas con más veneno que de cualquier hombre que se atreviera a hacer lo mismo.
Daniels revela que ha estado trabajando en sus memorias durante la última década y eso se nota en lo que decide divulgar sobre su vida aventurera. Es cierto que hay momentos salvajes en el escenario y en sus giras, pero lo que más me llamó la atención fue su enfoque en el enamoramiento de su (ahora ex) marido y su embarazo. Estos pasajes alternan entre lo tierno y lo desgarrador, dándole un amplio desarrollo a Daniels como mucho más que la Barbie que algunos medios de comunicación quieren que el público asuma que ella es.

Dicho esto, hay secciones con las que no estoy de acuerdo. Entiendo que Daniels esté cediendo a la demanda de describir la noche que pasó con el ex rostro de The Apprentice, pero hay momentos en los que describe el encuentro sexual que parecen cruzar la línea de la humillación a la vergüenza corporal. Hubo suficientes horrores sobre la fatídica noche que seguramente se me quedarán grabados en mi mente hasta el final de mis días. Y aunque sé que Daniels describe el coito como un acto al que dio su consentimiento, está claro que se sintió coaccionada y no pensó que saldría de esa habitación con una buena oportunidad de negocio sin algo a cambio. Mi corazón estaba con ella mientras leía sobre esta batalla desgastante, así como cuando pasó por un intenso momento en su vida para conseguir que su verdad saliera a la luz.
Full Disclosure es una lectura salvaje sobre una mujer bi que pasa por una narrativa que va de la pobreza a la riqueza creada por sus propios méritos — una historia al estilo de Horatio Alger pero sin que intervenga ninguna forma externa de suerte, sólo la ambición, el empuje y el ingenio de Daniels. Aunque Daniels sigue siendo una figura controvertida, he disfrutado con sus memorias y, por mi parte, yo le creo.