¿El trabajo de un payaso sigue siendo importante? Sí, lo es. Un show de payasos de variedades ha estado llenando teatros y avenidas no solamente en Hollywood, pero también en Nueva York, el Reino Unido (incluido el festival Fringe en Edimburgo) y Australia. Zach Zucker es el creador de Stamptown y la nueva estrella de la comedia alternativa. Varias personas famosas se encuentran rogándole de que les dejen participar y trabajar con esta compañía de teatro en vivo. El resultado es un espectáculo alegre y lleno de talento. Después de una noche inconfundible, deslumbrante y desenfrenado caos teatral que es Stamptown, sabrás la razón por la que Sacha Baron Cohen es una de sus más grandes fans.
Hace poco tuve la oportunidad de sentarme con Zucker y hablar sobre la trayectoria de su carrera. Hablamos sobre su comienzo: desde atender el taller que lo llevó a estudiar durante dos años en el otro lado del mundo con un famoso payaso francés que le enseñó a artistas como Baron Cohen, Helena Bonham Carter y a los ganadores del Oscar Roberto Benigni y Emma Thompson. También hablamos sobre su galardonado espectáculo de Fringe de Edimburgo, y cómo se siente correr desnudo en una embajada estadounidense en el nombre del arte.

¿Cómo llegaste a identificarte como bi o queer?
ZACH ZUCKER: Oh. ¿Te refieres a cuándo supe que era bi, o cuándo comencé a actuar sobre mis deseos?
Lo que más resuene contigo o lo primero que te surja en la cabeza cuando te hago esa pregunta.
Siento que las señales siempre estuvieron ahí. Solía ir a un campamento de verano, como todo buen chico judío. Solía organizar FBSG, que eran “fiestas de baile super gay”, y ponía cualquier combinación de Miley Cyrus — esto era durante su época de Hannah Montana — y otras canciones con las que te podías poner a bailar y enloquecerte, y a nuestro grupo le encantaba. A todo el mundo le encantaba una FBSG. Bailábamos y nos volvíamos locos. Y luego literalmente empecé a acostarme con chicos, en ese mismo campamento de verano, cuando tenía catorce años, pero “no era algo gay porque no nos besábamos”.
Tuve ese período de exploración, pero luego hubo esa otra versión de mí como adulto consciente, probablemente alrededor de los diecisiete o dieciocho lo supe que, “Ok, no soy sólo un chico heterosexual.” Y luego, cuando me mudé a Los Ángeles alrededor de los diecinueve años, fue cuando empecé a decirlo abiertamente. Así que probablemente a los diecinueve para ser honesto.
¿Cómo ha sido tu experiencia como artista e intérprete bi?
La mayoría de las veces es una experiencia buena. Suelo frecuentar muchos espacios queer y espacios donde le dan la bienvenida a las personas queer. Creo que es obvio, si me miras, hablas conmigo o pasas algún tiempo conmigo que no soy una persona heterosexual ordinaria. Creo que es algo extraño escoger ser heterosexual [se ríe]. Y ser heterosexual es algo que escoges.
Pero hay momentos que me recuerdan que existe el gran contraste de estar entre eso y un espacio de comedia más hetero, siendo que la mayoría de los clubs de comedia son de esa manera. Si las personas buscan tener problemas o no, por lo general las personas están menos expuestas a la identidad queer ahí. En mi mundo todos los que conozco tienen algún tipo de identidad, orientación, identidad de género o preferencia sexual menos tradicional. Eso es normal para mí. Y cuando vuelvo a espacios en los que eso no es normal y en dónde los demás piensan que es una locura que yo sea bisexual y que no pueden comprenderlo, a veces siento que tengo que crear mi propio espacio porque siento como si no hubiera espacio para mí en ese tipo de ambiente.
La mayor parte del tiempo los demás me dan mucho apoyo y son muy positivos. Pero hay pocas excepciones. Hago algunas bromas sobre esto en mis sets. Mis agentes previos me dejaron — ahora tengo nuevos, así que estoy contento — a principios de año me dijeron — nunca lo olvidaré — que era “ exactamente igual a cualquier otro chico blanco”. Y les dije: “Bueno, soy un judío bisexual, así que técnicamente soy una minoría.” Y me dijeron: “Sí, pero todo el mundo es bisexual y a nadie le importa que seas judío.” Decir que “todo el mundo es bisexual” o “eso no cuenta” me molesta mucho, porque me paso gran parte del día luchando y tratando de entender esta identidad, sintiéndome cómodo con ella y creando el espacio para sentirme bien con esto.
Así que es frustrante. Es frustrante que tus compañeros y tus amigos íntimos nieguen inmediatamente lo que te está pasando, o que se lo quiten de encima como si no fuera para tanto. Una cosa que me encabrona.
Es tan molesto que la gente que se supone a estar en tu equipo menosprecie tanto tus identidades interseccionales y marginales, cosas que te hacen aportar algo diferente a la mesa y parte de lo que te ayuda a contar tus historias en diferentes maneras.
Correcto. No hay ningún beneficio en hacer eso. No obtienen nada ni se pierden algo por hacerlo o por no hacerlo. Además, crea una división y una desconfianza extrañas e innecesarias entre las personas con las que trabajo. Es una cosa tan pequeña para tener ese tipo de actitud. Me has hecho sentir incómodo y no había necesidad de hacer eso.
¿Cómo te ves a ti mismo como artista y cómo influye en esto el hecho de ser bi?
De verdad que no sé cómo identificarme como artista; simplemente me identifico como un artista. No me considero un comediante. Sé que soy más como un actor cómico o un intérprete cómico. Payaso, supongo que digo “payaso” porque es algo de novedad… Ser bisexual es algo que se relaciona con esto porque a mí me encanta la gente, me encanta entretener, me encanta complacer, me encanta hacer que la gente se sienta cómoda. Me gusta ser el maestro de ceremonias y asegurarme de que todo el mundo se la pase bien. Hay un tipo hetero que quiere ser el centro de atención, y luego está el tipo bi o gay que quiere cuidar de todo el mundo, asegurarse de que se la están pasando bien y crear este bonito y gran evento.
Estoy tratando de no tener sexo con ningún hetero nunca más, porque me siento aburrido de eso. ¿Me entiendes?
Oh, absolutamente. Tengo una póliza de “no heterosexuales” por lo menos durante este año. Me siento cansada de eso.
Sí. Y sólo he tenido buen sexo con la gente bi que he conocido. Somos personas que sentimos cosas como: “No soy sólo esta cosa. No sé lo que soy, pero no soy simplemente heterosexual.”
Espero que la gente sienta que mi actuación es enriquecida por el hecho de que soy bi y de que soy capaz de crear un espacio para eso. Ayuda tener esta comodidad de ser quien soy y de estar abierto a todo y cualquier cosa. Esto significa que pase lo que pase en el escenario, puedo aceptarlo y fluir con esto; todo está totalmente bien. Soy feliz sea como sea. Mientras haya amor y respeto estoy dispuesto a todo. Me siento muy abierto a cualquier camino que pueda tomar un trabajo de actuación o un proyecto.
Y también me encanta el hecho de que nuestros shows sean tan calientes en maneras tan divertidas, medio inocentes y descaradas. Hace que la gente se sienta descarada y sin vergüenza. Para mí, un gran espectáculo es uno en el que todo el mundo venga, se parta de risa, vea un montón de cosas alocadas que nunca ha visto, se vaya de fiesta y todo el mundo regrese a su a su casa a coger. ¡Qué noche tan maravillosa! ¿Por qué no querrías organizar esa experiencia? No estamos aquí para limitar a la gente. No quiero que me malinterpreten tampoco. No vamos por ahí diciendo: “¿Cogieron? ¿Todos cogieron?” Pero he tenido fans y amigos que traen a sus primeras citas a nuestros shows y dicen: “Bueno, tu show es afrodisíaco; si a mi cita le gusta, probablemente nos vamos a ir a coger. Y si no, bueno, probablemente es una persona aburrida y no es la persona indicada con la que yo quiera salir.”
Es una prueba definitiva con un solo show.
De verdad. De verdad.
¿Hay algo sorprendente sobre ti que te gustaría que la gente supiera y que quizá no forme parte de tu imagen pública?
Supongo que me pregunto qué piensa la gente de mi imagen pública. Probablemente estoy menos loco de lo que todo el mundo cree. Creo que soy caóticamente bueno.
En mi vida real, me encanta hacer un desmadre y divertirme, pero también me gusta estar tranquilo a veces. Me encantan los momentos en los que estoy a tope en el escenario, y también me encanta el momento en el que puedo sentarme en paz y compartimentarlo todo mentalmente. Sentarme a pensar tranquilamente. Disfrutar del desmadre que he creado.
También me ha apasionado siempre el trabajo humanitario. Durante la pandemia, trabajé y ayudé a dirigir el mayor centro de pruebas y vacunas contra el COVID del mundo, en el Dodger Stadium de Los Ángeles, y me encantó. Sé que suena como una tontería, pero realmente me encantó. A pesar de que nuestra empresa era estúpida y jodida y todo lo demás era una locura, realmente sentí un gran propósito. Lo disfruté mucho.
Me encanta la gente y me encanta trabajar con la gente. Es algo en lo que me gustaría adentrarme más cuando mi vida sea más estable económicamente, en algún momento en los próximos quince o treinta años, cuando tenga algo de dinero.
De eso se trata, ¿no?
Sí.
¿Cómo llegaste a interesarte por la comedia y, en particular, por el trabajo como payaso?
Me encanta responder a preguntas como: “¿Siempre lo supiste?” o “¿Cómo lo supiste?”. Y creo que si miro atrás, podría responder: “No tuve ni idea”, o “Todas las señales estaban ahí”. Porque al crecer, yo diría que soy un producto de South Park, Jackass, y Da Ali G Show. Y eso explica mucho sobre las cosas que me gustan y la forma en que trabajamos.
Me mudé a Los Ángeles cuando tenía dieciocho años y estaba haciendo prácticas en el UCB Theater, donde estaba tomando clases de comedia a los dieciocho sin ser una persona chistosa, realmente me encantaba. Mi manager de noche trabajaba en la productora de Sacha Baron Cohen y vi que su profesor, Philippe Gaulier iba a venir a la ciudad para hacer un taller. Era la primera vez que venía a Los Ángeles en veinte años. Y el buen judío que llevaba dentro dijo: “Será bueno para mi entrevista. Podría hablar sobre como estoy estudiando comedia, y probablemente aprenderé buenas tácticas”.
Asistía a su clase mientras acudía a las entrevistas para el trabajo de Sacha Baron Cohen (que luego conseguí), y me dejó alucinado. Nunca había visto a nadie hablarle a la gente como lo hacía Philippe. Es la persona más divertida del mundo. A veces le critican por ser tan desagradable o malo con los demás, pero él sólo bromea. Sólo se trata de una broma. Tienes que separar a la persona del artista. Si, por decir, quieres decirle a alguien que tu interpretación era una mala, podrías decirle: “Eso te ha salido mal, eres malísimo”, o puedes decirle [con acento francés]: “Mierda, ¿esto te recuerda al 9 de septiembre?”. Y ahora tienes una broma: estoy diciéndote que tu broma es malísima pero que tú no eres malo. Pero la gente se molesta por cosas como esas, ¿sabes a lo que me refiero?
No podía creer la forma en que estaba tratando con las cosas y hablando con la gente. Me quedé boquiabierto. Después del taller de dos semanas trabajé con Sacha durante seis o siete meses. Al final de ese año, en el 2013, dije: “De verdad que quiero ir a estudiar en esta escuela de payasos, pero este es mi trabajo ideal. ¿Qué debo hacer?” Y él me dijo, “Ve a hacer eso”.
Así que me fui. Se suponía que solo iba a estar seis meses, pero a las tres semanas me apunté para ir por dos años.
El nombre de Stamptown viene del pueblo donde estaba nuestra escuela de payasos: Étampes. La palabra étampes se traduce vagamente como “estampar”. Así que Stamptown viene de ahí, y el logo es el castillo de Étampes
¿Cuáles dirías que son algunas de las lecciones más importantes que aprendiste durante el tiempo en que pasaste en la escuela de École Philippe Gaulier?
Él es definitivamente la base de todo el trabajo que creo y, en muchos sentidos, de la filosofía de vida que inculco — la cual se trata de solamente divertirse.
Podría darte un millón de diferentes respuestas. Pero una es que puedes tener algo de placer con todo en la vida. Si no te diviertes o no disfrutas de lo que haces, tienes permiso para parar y cambiar lo que estés haciendo en cualquier momento y encontrar la manera de hacerlo agradable. Porque, al fin y al cabo, cuando se trata de una actuación, de un trabajo o de tu vida, si tú no disfrutas lo que haces, es poco probable que nosotros — ya sean tus amigos, tu familia, tus seres queridos, tus socios creativos o la audiencia — lo estemos disfrutando. Así que esa es una de las cosas que aprendí: recordarme siempre a mí mismo: “oh, puedo disfrutar esto”.
La segunda cosa es que al payaso le encanta ser malo, pero nunca se pone triste. Cuando estás haciendo ese desmadre, tienes que amar estar ahí, porque todas tus respuestas vienen de ahí. Y es difícil. Es muy difícil.
En lo que él y yo diferimos a veces es en la filosofía, Philippe cree que no todo el mundo tiene un payaso dentro o puede ser un payaso. No creo que “merecer” sea la palabra correcta para la manera en que siente sobre esto, pero él piensa que no todos lo tienen dentro y asumir la responsabilidad de ser un payaso. No he hablado con él sobre este punto directamente, así que no quiero decir que él dijo esto, pero personalmente creo que todo el mundo es ridículo y puede ser un payaso. ¿Creo que todos pueden tener acceso a esto? Sí, el optimista que llevo dentro piensa eso. ¿Esto significa que creo que todo el mundo debería hacerlo? No, no lo creo. Pero creo que todo el mundo tiene esa belleza interior innata — algo con lo que creo que él estaría de acuerdo.
También él te dirá que la audiencia te dirá todo lo que necesitas saber; sólo tienes que escucharla, y los que están en la audiencia te guiarán. Yo creo plenamente en eso. Eso no viene de la cabeza; viene desde el interior de tus tripas, y tú simplemente tienes que seguir esa energía mística que la avenida tiene. Él no es algún tipo de vudú o energía mística, pero a él le encanta el teatro, la actuación, el público y hacerte reír.
Y yo he heredado de él todo mi amor por el espectáculo: la risa, el público y el arte, y creo que eso se refleja en el trabajo que hacemos — es claro que nos encanta. Puedes darte cuenta de que estamos haciendo esto por ti. Como payaso, cuando tomo mis reverencias, me siento en una de mis rodillas [haciendo una demostración], [levanto los brazos en un movimiento de entrega] con mi cabeza inclinada, y digo: “Es para todos ustedes. Todo lo que hago, lo hago por ustedes.”
Inculcar esto elimina el ego, ese deseo de intentar ser gracioso. Tienes que hacer ciertas cosas porque crees que son graciosas, pero tienes que hacerlas porque te diviertes haciéndolas. No porque “creo que esto va a ser gracioso”. Es esa contradicción constante. A nadie le gusta ver a un tipo que se cree gracioso salir ahí y decir [chasqueando los dedos] “¡Aquí tienen algo gracioso!”. La magia llega cuando la audiencia ve a un idiota como yo quien ama lo que está haciendo y se da cuenta, “Esta persona realmente piensa que es lo más gracioso del mundo. Mira lo estúpido que es.” Esa es una diferencial crucial en el enfoque en el que tomo. Él me ha inculcado eso.
Entonces, ¿crees que es importante para el trabajo de payaso desprenderse del ego en aras de la risa de los demás y el viaje emocional?
Sí, por supuesto.
Lo hago porque también me da satisfacción hacer esto. Me satisface mucho hacer reír a un grupo de personas de esta manera. Me encanta la sensación de ser capaz de entretener a las personas. Se siente como si estuvieras trascendiendo, como si flotaras. Es un momento precioso cuando sientes que estás tan conectado con el público. No sientes como si tuvieras poder. No se trata de un sentimiento como el de “Te tengo en la palma de mis manos y puedo hacer cualquier cosa contigo.” Es más como, “Pero que hermoso es que podamos esculpir este momento juntos, e ir en este viaje juntos. Y cuando se dejan soltar por esto, puedes hacer lo que quieras y moldearlo y jugar con él, es más como, “estamos presenciando algo especial”, no solamente “míra lo que hago”. Nosotros — la audiencia y el artista — estamos creando este momento juntos, compartiéndolo. Puede que no podamos recrearlo nunca más, pero tenemos este momento, y eso es magnífico.
¿Cómo se les ocurrió a ti y a Viggo Venna hacer juntos, Zach and Viggo: Thunderflop?
Al principio lo llamábamos Zack y Viggo y luego elegimos un nombre. Contamos hasta tres y dije: “thunder”, y él dijo: “flop”, y voilá, ese era el nombre.
Nunca habíamos trabajado juntos. Él estaba estudiado en el año anterior que yo en Gaulier, y era mucho más gracioso. Era el más gracioso de la clase. Philippe dijo: “Viggo es uno de los payasos de la generación. Hay uno o dos grandes payasos
en cada generación, y Viggo es uno de ellos”. Estoy de acuerdo. Él es el tipo más divertido del mundo, y me encanta jugar con él. (Nota del editor: En el 4 de junio del 2023, Viggo ganó el primer lugar en Britain’s Got Talent.)
Le había pedido a Viggo que participara en un show conmigo en las previas semanas. Él, yo y nuestro amigo Sammy nos reunimos en Fringe para hablar de la inscripción y de todo lo que implicaba. Y Viggo no sólo dijo “no”, sino que fingió que no me había oído y que era noruego. Le dije, “hola amigo, parece que queremos hacer el mismo show.” Y él dijo [en acento noruego] “Oh, bueno, parece que son las fechas de registro, ¿no?” Y entonces le pregunté de nuevo. Dije: “probablemente no me escuchó.” Y cuando le dijimos otra vez, él respondió, [en el mismo acento]: “Oh, te he escuchado. Te escuché.”
Cuando llegó el día del registro en Fringe, todos los que se suponía que iban a estar en un show conmigo me abandonaron, y todos los que se suponía que iban a estar en un show con él lo abandonaron. Así que estábamos los dos solos. Y dijimos: “Muy bien, ¿cómo deberíamos llamarlo? Supongo que Zack y Viggo: Thunderflop“.
Así empezó — y sigue siendo — una increíble asociación de ocho años, viajando por todo el mundo, haciendo espectáculos.
Enseñas el trabajo de un payaso en importantes escuelas de comedia, como la Upright Citizens Brigade. ¿Qué es lo que más te gusta de enseñarle sobre la comedia a los demás?
Me encanta ver a la gente encontrar su libertad en el escenario.
Hay muchas cosas difíciles en la enseñanza. Tienes que pasar por algunos momentos difíciles que a veces se parecen a lo que visitas en terapia — a lo que siempre digo: “Esto no es terapia. Esto es actuación. La terapia debería ser terapia”. Pero la gente pasa por muchas cosas. A veces puede ser un trabajo emocional profundo, o simplemente es muy vulnerable exponerse. Me gusta ver a la gente partirse con una malvada — no malvada risa chistosa, pero más como diabólica — risa porque saben que han fracasado, están diciéndole “a la mierda” a su libertad, y realmente están viviendo tan fuerte en este momento que se ponen a jugar y revolcarse con este tipo de cosas. Se rebelan contra ciertas cosas. Philippe siempre decía: “Dile “vete a la mierda” al profesor”. Siempre me ha gustado que me mienten la madre y que empiecen a imitarme y a burlarse de mí, porque entonces se sueltan literalmente, y entonces sienten seguridad de hacer todo lo demás.
Me encanta cada buen momento, pero, obviamente, si alguien ha batallado con algo y luego son capaces de tener un momento verdaderamente bueno, hay un arco realmente hermoso. Obtienes un sentimiento de haber logrado algo al ver a alguien que fracasó constantemente para después tener un éxito importante en frente del mismo grupo de personas. Es una gran sensación.
¿Cómo se te ocurrió el personaje y acto de Jack Tucker?
Tucker surgió en un momento de mi carrera en el 2018 en el que veía que contrataban a muchos comediantes malos. Sentía que éramos mucho más graciosos, pero no recibíamos esas oportunidades. Encuentro la mala comedia y la comedia que da vergüenza extremadamente chistosas. Actos como los de Tim Heidecker y Gregg Turkington, quienes hacen Neil Hamburger, fueron una gran influencia para mí. Les vi hacer un doble número en Soho Theatre en el 2017 que cambió mi vida. Simplemente no podía creer lo que estaba viendo. Y eso fue una gran inspiración para este personaje.
Simplemente sentí que era divertido ser deliberadamente malo. Personalmente encuentro divertido en preguntar: “¿Cuál es la mayor pérdida de tiempo y cómo puedo hacer que sea lo más chistoso posible?”. Así que empezamos a hacerlo. Fui a París y le preguntaba al público: “¿Alguien ha estado alguna vez en París?”. Lo repetía una y otra vez. Fue más divertido de lo que parece.
Y luego en el 2017 comencé a ser al anfitrión de Stamptown en Edimburgo solo, porque Viggo se fue temprano — él tenía un trabajo en Noruega que había estado planeando. Y pensé: “bueno, voy a presentar un stand-up. Los que hacen stand-up toman cerveza”. Es como lo más clásico de un payaso: un idiota malinterpretando el malentendido de otro idiota sobre algo, pensando “sí, te entiendo”, y luego haciéndolo con total confianza, pero aún le sale mal.
Sólo había hecho un show en ese entonces. Estaba en Londres y salí con una playera que decía “Cuidado con la brecha”, como en una parada del metro. Llevaba cinco años haciendo comedia en mi carrera pero estaba muy nervioso porque nunca antes había tenido un micrófono en la mano — siempre había hecho comedia física, sobre todo con Zack y Viggo, o mi primer show a solas, Human Person, el cual es un tipo de comedia más física. Pero pensé: “Los comediantes que hacen stand-up tienen en la mano un micrófono y una cerveza.”
Temblaba de nervios y la cerveza se me derramaba, y luego el público se reía del pequeño derrame de cerveza. Así que me dije: “bueno, payaso, sigue haciéndolo”. Así que seguí encontrando maneras para derramarla hasta que al final se acabó. Me emocioné y pedí otra cerveza, la tiré y le di una patada, y eso provocó una risa chistosa. Y dije “bueno, seguiré tirando esta cerveza. Es divertido estar mojado y alborotado”. Usé la abrigo de mi amigo que era mucho más grande que mi talla. De repente tengo este abrigo muy grande, mis pantalones estaban desabrochados. Tenía una corbata con tinta que estaba derramándose sobre mi pecho y parecía como si estuviera sangrando, fue tan chistoso.
Todo lo que teníamos era esta broma: “El meteorólogo dijo que había un 70% de posibilidades de que llovería.” Creo que estuvimos de acuerdo que 70 es más que 30. Pero no llovió. Estas noticias falsas están fuera de control”. Y esa era la premisa. La audiencia se reía tanto, y yo me reía tanto cuando lo hice por primera vez que seguimos haciéndolo. Fui el anfitrión toda la noche, y la cerveza seguía volviéndose más grande: desde un vaso hasta una jarra hasta que comenzamos a escupirla con un extintor de incendios. Fue un espectáculo muy loco.
Improvisé entonces cinco noches como Tucker al final de ese show en Fringe, empecé a hacer trabajos en progreso y a construir una rutina de diez minutos. Luego lo llevamos a Australia, y al final terminamos haciéndolo en todas partes.
Desarrollarlo fue algo brutal, pero al final ha sido algo que me ha cambiado la vida.
Stamptown ha atraído a algunos de los nombres más importantes del círculo de la comedia alternativa — todos desde Reggie Watts, Atsuko Okatsuka, Flo & Joan, Moses Storm, Natalie Palamides, David Cross y los miembros del reparto de SNL Sarah Sherman a Please Don’t Destroy.
¿Qué piensas que atrae a estas personas importantes a actuar en tu show? ¿Acaso es porque construiste tu propia mesa cuando no podías conseguir una silla, o por algún tipo de no sé qué pasó?
Sinceramente, creo que es una mezcla de ambas cosas. Nuestro amigo Tom Ballard, un cómico australiano encantador y de gran éxito, siempre decía: “Ustedes tienen una alegría de vivir. A la gente le encanta estar con ustedes”. No es que no tengamos talento, pero creo que eso es gran parte de ello, que a la gente le encanta estar con nosotros. Y a nosotros nos encanta pasar tiempo con la gente, así que es una dinámica mutuamente beneficiosa.
Pero espero que sea porque el programa es divertido y gracioso y te aporta algo. Lo construí sobre la filosofía de que todo el mundo es bienvenido aquí, pase lo que pase. Eso no significa que vaya a contratar a todo el mundo, porque no busco a cómicos que hagan stand-up. Pero si un una persona que hace stand-up dijera: “Quiero probar esta rutina de baile que siempre he querido hacer”, no me importa quién sea: Los contrataré. Algunas personas se han enojado conmigo por eso. Dicen: “No voy a bailar y ser tu mono bailarín”. Y digo: “Bueno, entonces, escribe mejores chistes, o ven y sé ese mono bailarín. Porque si salieras como un mono bailarín, te contrataría”. Era una chica a la que le pedí una vez que hiciera un truco de magia y se enojo porque no la contraté.
Pero siempre le decimos a todos: “Haz en este programa todo lo que has sentido que no puedes hacer en ningún otro sitio. Solamente tienes que saber que tienes la libertad de hacer todo eso, ven y actúa con nosotros”. Nunca voy a joder tu set hasta el punto de arruinar una broma o algo así. Pero quiero que sientas que te encuentras en un colectivo. Quiero que realmente nos centremos en por qué estamos utilizando el medio de la actuación en vivo. Cuando estás actuando en vivo estás haciendo cosas que no se pueden recrear, es mejor centrarse en eso y juntar a todos estos artistas increíbles que normalmente no verías actuando juntos. Eso es lo que espero que resuene con las personas, además de ser un buen espectáculo que, con suerte, pague bien, sea divertido y sea emocionante en querer hacer.
Como un desafío, pero también formas parte de un equipo.
Sí. En última instancia, si confías en que te contrataron y haces lo tuyo, funcionará. La única vez que no funciona es si la gente dice: “Esto es muy raro.” Amigo, sólo hazlo. Confía en que lo harás bien.
¿Has tenido algún otro show, como el que ocurrió en el Apollo, en el cual alguien te hizo caerte del escenario?
La policía y los guardias de seguridad han intentado echarnos del escenario varias veces, pero no lo han conseguido.
En Melbourne, intentaron en hacernos terminar el show porque la avenida en la que estábamos no había pagado por la licencia para vender alcohol. La organizadora de la avenida era una persona encantadora, pero un desmadre. Tuvimos a un montón gente escondida en esa avenida durante dos horas hasta que se fueron, y luego acabamos haciendo fiesta hasta las siete de la mañana. Fue otro show legendario.
Corrimos desnudos por la embajada del Reino Unido en Praga, con permiso del embajador. Pero entonces la seguridad de la embajada comenzó a perseguirnos…
¿¡Qué!?
Le dije a la embajadora que mi sueño era correr desnudo en un edificio del gobierno y le dije: “¿Puedo hacerlo? Y ella me dijo: “Bueno, ¿cuánto quieres correr?”. “Sólo un poquito”. “Bueno, sólo un poco”. Así que me bajé los pantalones y [estaba] corriendo, gritando “¡BREXIT!” delante de todos estos donantes y expatriados, hablando de cómo van a tener que mudarse de vuelta al Reino Unido y va a ser muy caro.
Fue tan divertido.
Y luego, obviamente, nos sacaron del escenario en el O2 en medio de nuestro show, lo que personalmente sentí que no estaba justificado.
Tus personajes mencionan la bisexualidad — tanto en la actuación de tu personaje de Jack Tucker como en la de tu personaje en el piloto de That’s What He Said. ¿Es importante para ti introducir la identidad queer en tus personajes?
Sí. De la misma manera que no quiero que me conozcan sólo como Jack Tucker, por desgracia, a veces la gente sólo me etiqueta como “Oh, ése es el actor gay” o “el comediante gay”. Así que aunque evito que me encasillen como “Oh, él es el hombre bi”, por supuesto que estoy orgulloso y también quiero que las personas piensen, “Sí, es bi, pero es grandioso que él esté haciendo esto”, y que no me siento limitando a ser esto o lo otro.
Creo que es muy importante porque cada vez que veo a la gente ser dueña de su sexualidad o hablar de su sexualidad, me inspira. Me resulta imposible creer que alguien se sienta inspirado por algo que estamos haciendo, o que piense en nosotros en alguna manera que sea genial — porque somos los mayores imbéciles de este mundo. Pero si ayuda a alguien — tengo que dejar por detrás este auto-desprecio hacia mí mismo — si ver nuestro trabajo hace sentir mejor a alguien, entonces por supuesto que vale la pena.
Así que, sí. Es una parte muy importante para mí.
¿Tienes algún consejo para las personas que acaban de identificarse como bi o queer, y/o algún consejo que desearías haber podido darle a tu yo más joven antes de salir del clóset?
Las amistades son muy, muy importantes. Las amistades queer — descubrir que no estás solo, y que la experiencia que tienes es definitivamente única e individual para ti pero no es tan diferente como piensas de muchas otras personas allá fuera. Encontrarás paz, sabiendo y hablando con otras personas que están pasando por situaciones similares.
Esa es una de las cosas que me encantan sobre la comunidad. Aunque hay momentos en los que algunos hombres pueden parecer depredadores por buscar twinks que no tienen experiencia, encontrarás gente realmente encantadora de todas maneras. Salí del clóset en Los Ángeles, un lugar donde todos están listos para devorar a los gays jovenes en todo momento — ¡algo que a algunos jovenes les fascina! Puedes hacer todo lo que quieras, pero no necesitas hacer nada que no quieras hacer. Encuentra amistades con las que te sientas seguro en poder hacer preguntas que no hayas podido hacer por miedo a que te juzguen.
*** Esta entrevista ha sido ligeramente editada para su mayor brevedad y claridad.