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Club de Lectura Bi: Hablemos de amor

Image/Swoon Reads/Macmillan

septiembre 11, 2024 · por Natalie Schriefer

Alice Whitley, la protagonista de la novela para jóvenes adultos de Claire Kann, Hablemos de amor, me hizo identificarme con ella desde el comienzo. En el primer capítulo, mientras la novia de Alice está rompiendo con ella, Alice le admite al lector que ella es asexual, señalando que: “Ella también esperaba poder manejar su vida sin abordar esa verdad, como si no importara o nunca fuera a surgir”. Fue desconcertante en el mejor sentido posible, porque yo también había esperado, durante años, poder mover mi vida sin que surgieran conversaciones sobre mi sexualidad.

Pero yo no podía hacer eso para siempre, y Alice tampoco. Su sexualidad sí importa, y está saliendo a la luz — en un intento por salvar su relación o al menos para comprender mejor a Alice, Margot quiere hablar sobre la falta de interés de Alice por el sexo, pero Alice tiene miedo. Al aceptarse a sí misma, Alice le dice al lector que su sexualidad existe entre “un 80/20”. Ese veinte señala el hecho de que Alice no podía llamarse asexual delante de otra persona.

Ella tiene miedo y ese miedo me hizo recordar inmediatamente mis propios días dentro del clóset, en los que me sentía bien, en privacidad con mi identidad, pero era incapaz de compartirla con alguien más por la misma razón: ¿qué pasaría si nadie pudiera entenderla?

Hablemos de amor es una exploración de esa pregunta y de lo opuesto a esa exploración: ¿Y si lo entienden? Alice, quien es una estudiante universitaria de segundo año, ya quiere llegar al final de su semestre. Lo que realmente quiere es ver maratones de películas, cenas para que pueda comer todo lo que quiera y pasar tiempo con sus mejores amigos Feenie y Ryan. Un verano agradable y tranquilo para recuperarse de su rompimiento con Margot.

Pero lo que Alice consigue es mucho más complicado. Todo comienza con un nuevo empleado en su trabajo. Se llama Takumi y es unos años mayor que ella. Pero lo más importante es que él es una de las personas más guapas que Alice ha conocido. Ella presenta un interés en él inmediatamente, aunque está segura de que no tiene sentido intentar hablar con él. ¿Por qué Takumi comprendería y aceptaría la asexualidad de Alice mejor que Margot?

El crush que Alice tiene con Takumi ya es una distracción de cualquier manera, pero su verano realmente comienza cuando discute con Feenie y Ryan, y cuando sus padres la presionan para que decida qué quiere estudiar y se comprometa a estudiar Derecho en el futuro (no, gracias, dice Alice). Todo esto obliga a Alice a preguntarse qué tipo de vida quiere llevar y quién quiere ser exactamente.

Aunque gran parte de la novela se centra en la asexualidad, Alice también es biromántica. Le interesan los romances con hombres y mujeres, incluso los abrazos y los besos, pero no le interesa el sexo con nadie. La etiqueta biromántica de Alice no es ninguna causa de angustia en la novela, y por eso no aparece mucho en las páginas, pero es una parte fundamental de su identidad.

Por ejemplo, además de abordar los prejuicios que ciertas personas tienen en contra de las personas que son aromáticas o asexuales, Hablemos de amor también aborda cuestiones relacionadas con la bifobia y la interseccionalidad. En una platica con su terapeuta, Alice comparte que no se siente bienvenida en el club del LGBT de su universidad por ser bisexual, negra y asexual. Es una línea aislada en una conversación más amplia sobre la comunidad, pero no por ello deja de ser importante. Muchas de mis otras lecturas recientes — incluyendo a Perfect on Paper (2021) y Old Enough (2023) — presentan grupos en la escuela que son LGBT que aceptan todas las sexualidades, razas y géneros, sin discriminación. Aunque me han gustado mucho estas representaciones y creo que así es exactamente como debería funcionar el mundo real, aprecié que Hablemos de amor habla sobre cómo, aunque sea brevemente, estos espacios pueden ser complicados para personas diferentes.

Para mí, uno de los aspectos más emocionantes de este libro fue la doble etiqueta que Alice abarca. Yo misma uso tanto bi como demi, lo que fue un punto de contención para mí cuando empecé a explorar mi identidad. Pensaba que tenía que elegir entre ambas, pero ninguna de las dos etiquetas me parecían completas por sí solas. Había tenido muy pocas experiencias en cuanto a la atracción, todas con gente que conocía bien, así que “demi” pareció encajar. Pero también me había enamorado de más de un género, así que “bi” también me parecía como un término correcto. Al principio, no se me ocurrió que podía usar ambas y el hecho de que Alice usará varias etiquetas podría haber sido revelador para mí cuando era más joven.

Recientemente me he concentrado en la literatura juvenil y cuando comencé a leer Hablemos de amor, no estaba segura si debía esperar que fuera una lectura muy juvenil o mas para un adulto joven. Aunque los personajes, en cuanto a la edad, se acercan más a esta última categoría, la novela es claramente juvenil. No se trata de una crítica, sino de una distinción: a diferencia de libros con protagonistas de edades similares, como Old Enough, de Hayley Jakobson, Hablemos de amor nos da la sensación de ser educativa en ocasiones, lo que le otorga una experiencia más juvenil. Se lee como una especie de introducción a la asexualidad (que puede ser un punto de venta para algunos lectores, ya que las personas asexuales son sólo un 1% de la población según AVEN, la Red de Visibilidad y Educación Asexual). La novela ofrece definiciones y reconoce que no todas las experiencias de la asexualidad son iguales, lo que sin duda constituye un punto sólido.

Lo que no me pareció fue la tensión en torno a los amigos y los padres de Alice. No voy a revelar lo que ocurre, pero algunas de estas cuestiones fueron casi ignoradas con facilidad. También ocurren muchas cosas con Takumi que no se relatan en el libro (como cuando fueron a volar con un parapente en el capítulo 24, me habría encantado haber leído sobre esa experiencia con Alice). Para algunos lectores, estas omisiones pueden tener mucho sentido, ya que la exploración de la identidad de Alice es el tema principal del libro, no el volar con un parapente o sus padres. Lo entiendo, pero me habría encantado pasar un poco más de tiempo con Alice mientras navega por los detalles tan complejos de cada una de estas relaciones. Las respuestas fáciles hacen que los personajes parezcan a veces muy jóvenes.

En general, Hablemos de amor es una lectura rápida y divertida para cualquiera que esté interesado en la asexualidad y en cómo esta identidad puede interactuar con los demás. Aborda diferentes tipos de amor — romántico, platónico y familiar — sin clasificarlos como si algunos son mejores o peores que otros, lo cual es un buen detalle. Es un gran recordatorio de que el amor existe en diferentes formas.