Skip to content

Oscar Wilde

Personas Bi Famosas

Imagen/Oscar Wilde

Oscar Fingal O’Flahertie Wills Wilde fue un escritor, poeta y dramaturgo irlandés que alcanzó la cima del teatro londinense a finales del siglo XIX. Con el tiempo, se convirtió en uno de los grandes íconos literarios reconocidos en todo el mundo.

Wilde nació en Dublín, Irlanda, en 1854, en una familia prominente. Su padre, Sir William Wilde, era el cirujano oftalmólogo y otorrinolaringólogo más destacado del país. También se desempeñó como asesor médico y comisionado adjunto de la administración del censo irlandés. Su madre, Jane Wilde, era poeta y nacionalista irlandesa que publicaba bajo el seudónimo de Speranza. Fue ella quien contribuyó a despertar en Óscar, desde pequeño, el amor por la palabra escrita.

De niño, Wilde aprendió francés y alemán, y destacó en sus estudios. Sus compañeros admiraban su imaginación y su talento para contar historias ingeniosas y divertidas. Durante la adolescencia, cortejó a Florence Balcombe de manera intermitente durante dos años. En una ocasión, le regaló una delicada cruz de oro con su nombre grabado, un gesto que en aquella época solía interpretarse como el primer paso hacia el compromiso matrimonial. Sin embargo, Balcombe terminó casándose con el escritor Bram Stoker y adoptó su apellido.

Wilde estudió primero en el Trinity College y después en Oxford, donde destacó en los estudios clásicos y se interesó por el esteticismo, una corriente que defendía el valor del arte por sí mismo. Tras graduarse, regresó brevemente a Dublín antes de mudarse a Londres. Allí no tardó en ganarse un lugar en los círculos más exclusivos de la sociedad. Se convirtió en una celebridad incluso antes de que el público conociera su talento literario. Su ingenio mordaz, su vestimenta extravagante y su facilidad para cautivar a los demás con la conversación lo convirtieron en una figura imposible de ignorar entre la alta sociedad.

La posibilidad de combinar el esteticismo con temas sociales más amplios llevó a Wilde a dedicarse a la dramaturgia. En 1891 escribió Salomé, una obra cuyas representaciones eróticas de personajes bíblicos resultaron tan escandalosas que no pudo llevarse a escena. Lejos de desanimarse, Wilde escribió poco después cuatro comedias sobre la alta sociedad que tuvieron un enorme éxito y lo consolidaron como uno de los dramaturgos más importantes del Londres victoriano: El abanico de Lady Windermere, Una mujer sin importancia, La importancia de llamarse Ernesto y Un marido ideal. Desde entonces, las cuatro se han representado y adaptado en numerosas ocasiones.

En 1884, Wilde se casó con la escritora Constance Lloyd. Juntos gastaron una fortuna en comprar, renovar y decorar su casa, tuvieron dos hijos y, durante un tiempo, parecieron llevar una vida matrimonial feliz. En los primeros años de su relación, Wilde hablaba con frecuencia del amor que sentía por Constance. Sin embargo, algunos estudiosos señalan que ella sufrió problemas ginecológicos tras el nacimiento de su segundo hijo y sugieren que esto puso fin a la vida sexual de la pareja.

Wilde también era conocido — y no siempre de manera favorable — por sus relaciones con hombres. En el apogeo de su fama, el marqués de Queensberry lo acusó de ser un “sodomita” debido a su relación amorosa con Lord Alfred Douglas, el hijo del propio marqués. Wilde respondió demandándolo por difamación criminal, una decisión que resultó demasiado arriesgada y terminó por destruir su carrera y su reputación.

Los rumores sobre su vida privada ya circulaban, pero llevar el asunto a los tribunales hizo que todo saliera a la luz y quedara asentado en los registros oficiales. Durante el juicio se presentaron pruebas de sus relaciones sexuales con otros hombres. Wilde terminó retirando la demanda, pero eso no lo salvó: fue arrestado, juzgado y condenado por “indecencia grave con hombres”.

Tras la condena, Constance obligó a Wilde a renunciar a sus derechos como padre. Después se mudó con sus hijos a Europa continental y les cambió el apellido.

El 19 de mayo de 1897, Wilde salió de prisión y se embarcó rumbo a Francia, donde viviría hasta su muerte, sin regresar jamás al Reino Unido. Su experiencia en la cárcel lo llevó a escribir sobre las condiciones penitenciarias y a defender una reforma del sistema. Durante un breve periodo, volvió a reunirse con Lord Alfred Douglas, pero tanto la familia de este como Constance amenazaron con retirarles el apoyo económico si no se separaban. Constance murió en Italia en 1898. Wilde falleció en Francia en 1900, a los 46 años.

Oscar y Lord Alfred Douglass sentados juntos en un banco mientras Oscar fuma un cigarrillo.
Wikimedia/Oscar Wilde

Las obras de Oscar Wilde siguen gozando de una enorme popularidad. Su novela El retrato de Dorian Gray ha inspirado numerosas adaptaciones para cine y televisión. Además, Wilde figura entre los autores más citados — y también los más mal citados — del mundo angloparlante. Sus escritos siguen leyéndose, representándose y adaptándose, y su figura ha inspirado personajes de otras obras, como The League of Extraordinary Gentlemen, El mundo oculto de Sabrina y Penny Dreadful.

En 1995, la abadía de Westminster inauguró un vitral en honor a Wilde en el Rincón de los Poetas, en reconocimiento a su lugar entre las grandes figuras literarias del Reino Unido.