Rose es la protagonista de Becoming Venus, la novela debut feminista que la Dra. Esmé Louise James publicó en 2026. Esta novela erótica australiana retoma la clásica novela del siglo XVIII Fanny Hill y le da un giro moderno, con un toque de Cincuenta sombras de Grey y una historia de amor sáfica. Puedes encontrar una entrada sobre esta serie en nuestra sección de Media Bi.
Rose da clases particulares de literatura y está cursando un doctorado en una universidad de Melbourne. Después de terminar con su novio, que trabaja en el mundo de las finanzas, se reencuentra con Adrian, un arquitecto muy guapo con quien tuvo una aventura de una noche que no ha podido olvidar. Él la introduce al mundo clandestino de los clubes sexuales de Melbourne. Ahí, detrás de una máscara y bajo el nombre de Venus, Rose encuentra un espacio donde puede explorar sus deseos más profundos y disfrutar de su sexualidad sin tener que dar explicaciones a nadie.
Rose es una protagonista compleja y muy bien construida: brillante, divertida, ingeniosa, amable, observadora y curiosa. Tiene sueños, aspiraciones y miedos, pero también defectos y cosas que le cuesta trabajo enfrentar. Además, tiene una familia que la quiere y un buen círculo de amigos. Becoming Venus no es una historia sobre cómo Rose descubre que es bi. Desde los primeros capítulos queda claro que se siente cómoda teniendo relaciones sexuales con personas de distintos géneros, y no hace un gran drama de ello. Lo interesante es que descubre que su identidad queer también puede formar parte de su curiosidad y de su interés por el mundo del kink. No tiene que elegir entre ambas cosas. Esto queda muy claro cuando ve a Adrian y a Sappho, alguien que acaba de despertar su interés sexual, participar en un espectáculo erótico en Nocturne, un club sexual de Melbourne:
Una punzada intensa de celos me oprimió el pecho, aunque no habría sabido decir por quién. Sentía que me ardía por dentro mientras ellos [Adrian y Sappho] se fundían en un beso del que no podía apartar la mirada, por mucho que aquella sensación me carcomiera. En ese instante, habría jurado que estaba contemplando a dos dioses de la Antigüedad. Nunca había visto a dos seres más hermosos juntos.
Mientras explora sus deseos sexuales, Rose descubre que el género de sus parejas no determina quién le atrae. Y esta aventura por el mundo de la bisexualidad y el kink también termina beneficiando otras áreas de su vida. Le da el valor para escribir su tesis con más pasión y la ayuda a tomar las riendas de su vida, inspirada en la confianza que gana al explorar las dinámicas de poder del BDSM. Al mismo tiempo, sus estudios académicos le permiten entender mejor las situaciones cargadas de deseo que presencia y en las que participa. Al parecer, una cosa nutre a la otra.
Por supuesto, Rose también comete errores. Para resolver la tensión entre ella, Sappho y Adrian, propone formar una relación de tres sin investigar antes cómo podría funcionar. También tarda en ponerle un alto a su exnovio controlador, que quiere decidir por ella qué rumbo debe tomar su carrera. Y hay algo que se echa de menos: nunca utiliza las palabras “bi” o “queer” para describirse. Aun así, Rose es un personaje fascinante y atrevido que vale la pena analizar como ejemplo de representación bi en la literatura erótica contemporánea.