Skip to content

Los monos rhesus juegan en ambos bandos

Wikimedia/Mieciu K2

enero 2, 2025 · por Jamie Paul

Una de las preguntas más interesantes del estudio de la sexualidad consiste en preguntarse por qué la bisexualidad es tan común en el reino animal. La ciencia ha determinado que en más de 1,500 especies animales se da el comportamiento bi. En cambio, ningún animal en la naturaleza es exclusivamente homosexual. Las únicas especies que se han encontrado con comportamientos estrictamente homosexuales han sido criadas por humanos y es el caso de los carneros domesticados (alrededor del 8%). Y no se trata solo de que la bisexualidad sea muy común entre los animales: según un estudio reciente, para algunos animales incluyendo a los primates, la bisexualidad es más común que la propia heterosexualidad.

En un estudio del 2023 que sería el primer análisis a largo plazo del comportamiento homosexual observado en machos de una especie, investigadores de la Universidad Imperial de Londres descubrieron que el 72% de los macacos rhesus de la isla puertorriqueña de Cayo Santiago tenían relaciones sexuales con otros machos. Resultó muy sorprendente además que todos, con excepción de uno solo, fueran vistos apareándose con hembras. En breve, los hallazgos muestran que casi tres cuartas partes de estos monos machos son bisexuales, dándole un nuevo significado a la frase de “columpiarse hacia ambos lados” pues solo el 28% de los macacos eran estrictamente heterosexuales. La pregunta es, ¿por qué?

Monos rhesus macacos/Wikimedia, Davidvraju

La explicación científica al por qué algún individuo en específico, humano o animal, puede llegar a ser gay o bisexual es muy difícil de determinar. Sabemos por este estudio con monos y por investigaciones con personas que los genes tienen algo que ver con la bisexualidad, pero esto mismo es algo muy complejo no existe un “gen bi” que, si se transmitiera y activara, hiciera que alguien se vuelva bisexual. También sabemos gracias al trabajo de investigadores como Lisa Diamond y Fritz Klein que la sexualidad puede ser fluida, incluso variando a lo largo de la vida de las personas. La respuesta aburrida a casi todas las preguntas respecto al dilema de “naturaleza versus crianza” suele ser “ambas influyen”. Pero eso no explica por qué surgió la bisexualidad en primer lugar y por qué siempre ha sido y es tan común en la naturaleza. Resulta claro por qué esto sería desconcertante para cualquier persona, incluso para los expertos en la materia, pues no hace falta un doctorado para darse cuenta de que si en la naturaleza, dos machos o dos hembras se ponen a darle entre los arbustos nunca tendrán descendencia. Entonces, ¿por qué demonios persiste la bisexualidad? ¿Cuál es su beneficio evolutivo?

Por eso, los investigadores de la Universidad Imperial de Londres trataron de reconciliar todas las explicaciones comunes para los comportamientos homosexuales. ¿Sería una respuesta a la falta de parejas? ¿Sería una forma de adaptarse a circunstancias extraordinarias? ¿Sería para establecer superioridad sobre otros miembros del grupo? Lo que encontraron fue que ninguna de estas hipótesis corresponde al comportamiento de los macacos. La explicación que sí encajaba con sus observaciones fue que el comportamiento bisexual se relaciona directamente con nexos fuertes pues parejas de machos se cuidaban las espaldas, literal y figurativamente. Dados los peligros como los depredadores y peleas adentro del grupo, los nexos fuertes les dan un claro beneficio para sobrevivir (léase: evolutivo). Resulta que los monos machos que se acuestan juntos permanecen juntos. Investigaciones más recientes sobre la genética humana también han identificado una correspondencia entre la bisexualidad masculina y algunos comportamientos de toma de riesgos que resultan en tener más hijos a comparación de los machos sin esos genes.

Así que, a medida que la sociedad se empieza a volver más tolerante y ahora que cada vez más personas se declaran bisexuales, no se sorprendan y no vayan a suponer que se trata de personas que están siguiendo una moda. La ciencia demuestra que la bisexualidad es natural y benéfica. Tiene muchísimo sentido que vivan de incógnito más personas bi de las que nos podríamos imaginar.